IU y Podemos afrontan la reunión clave para decidir si se presentan unidos en Andalucía
La unidad entre IU, Podemos y Movimiento Sumar de cara a las próximas elecciones autonómicas en Andalucía, que hace tan solo una semana parecía impensable, hoy por hoy es una posibilidad real. Este jueves tendrá lugar una reunión entre los morados y los partidos que componen la coalición Por Andalucía (además de IU y Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz) para decidir si los de Ione Belarra se integran en esa alianza. El plazo legal para registrar las coaliciones termina el viernes a las 23.59 horas, pero fuentes de ambos lados de la mesa están convencidas de que es imprescindible llegar a ese día con la coalición registrada para evitar nervios de última hora y que se repita el sainete que se vivió hace cuatro años.
En el encuentro de este jueves estarán presentes, además de Podemos, los tres partidos que ahora mismo componen Por Andalucía, aunque quien lleva la voz cantante de esa alianza es IU, la formación con mayor implante territorial —de lejos— de la izquierda alternativa en la comunidad. Su hegemonía en las listas no se discute, y tampoco que el candidato de la coalición será el líder de la federación, Antonio Maíllo. Podemos, que está intentando apuntarse a última hora y tras un viraje de 180 grados a una alianza que lleva meses ya negociada y acordada por el resto de los actores, ha dejado claro públicamente que acepta tanto a Maíllo como compartir listas con Movimiento Sumar, un extremo este último que, hasta hace apenas una semana, era una línea roja para los de Belarra.
Tras su apresurado volantazo, que llega después de dos severos batazos electorales en Aragón y Castilla y León, Podemos ha corrido para llegar al jueves con los deberes estatutarios hechos. La formación morada ha celebrado entre el martes y el miércoles una consulta pública para obtener el aval de sus bases a negociar la confluencia con IU y Sumar. El apoyo a esa opción ha sido abrumador: el 81,4% de los militantes que votaron lo hicieron por esta opción, y solo un 12% se opusieron. La participación fue bastante elevada: 5.710 inscritos ejercieron su derecho a voto, por tan solo 3.573 que lo hicieron para elegir como candidato a Juan Antonio Delgado hace unos meses. Se trata de una alegría para la formación, que interpreta que ese número de votos le da fuerza de cara al jueves.
No obstante, el calendario es tan apretado que hay poco margen para que las conversaciones se alarguen, especialmente si se quiere evitar llegar al viernes con el asunto sin cerrar. Varias de las fuentes consultadas confían en que la negociación será corta, y sostienen que IU hará una oferta y esperará un sí o un no de Podemos, sin que se abra en canal una coalición que hasta hace unos días estaba ya cerrada. El problema es que Por Andalucía no cuenta con unas perspectivas electorales muy buenas y que los puestos de salida (los que, salvo debacle, obtendrán escaño con seguridad) son pocos, y con la entrada de los morados estarán aún más cotizados. Además, Podemos, IU, Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz tendrán que rediseñar el reparto de los recursos económicos de la coalición, un asunto siempre peliagudo.
Una relación llena de vaivenes
El camino hasta llegar a la negociación de este jueves no ha sido sencillo. El giro de guion que llevó a cabo Podemos la semana pasada no estaba en las quinielas, y desde hacía semanas lo previsto era que los morados e IU concurrieran en listas separadas a las elecciones del 17 de mayo. Hubiera sido el punto culminante de un desencuentro que comenzó a labrarse hace muchos meses, cuando los choques entre Podemos e IU a escala estatal comenzaron a torpedear la relación cordial y fluida que habían logrado ambas organizaciones en Andalucía.
Al compartir grupo en el Parlamento autonómico durante la última legislatura, ambos partidos lograron limar las asperezas y alcanzar una cierta estabilidad tras las complicadas negociaciones para conformar Por Andalucía en 2022. Y no era fácil, puesto que aquellas conversaciones derivaron en un sainete que terminó con Podemos fuera de la alianza a efectos jurídicos, lo que obligó a hacer encaje de bolillos para garantizar que los morados estuvieran integrados políticamente en la coalición.
En el ecuador de la pasada legislatura, no obstante, esas rencillas parecían haber quedado relativamente superadas, tanto que una de las tres diputadas de Podemos en Por Andalucía, Alejandra Durán, fue elegida portavoz adjunta del grupo parlamentario a finales de 2024. Mientras en Madrid los puentes entre los morados, por un lado, e IU y Sumar, por el otro, estaban completamente dinamitados, a nivel autonómico la relación comenzaba a engrasarse. E incluso la líder de la coalición en el Parlamento de Andalucía, Inma Nieto, aseguraba en septiembre de 2024 que la alianza entre su partido (IU) y Podemos en Andalucía era perfectamente “extrapolable” al resto de España.
Tras un nacimiento muy accidentado y muchos vaivenes, Por Andalucía se había convertido en la aldea gala que resistía al terremoto que asolaba al espacio político a la izquierda del PSOE. Pero las cosas comenzaron a torcerse entre finales de 2024 y principios de 2025, justamente cuando desde IU comenzó a alentarse la reedición de la alianza para las siguientes elecciones andaluzas, las que finalmente van a tener lugar el próximo 17 de mayo. Los recelos ante esta idea no procedían tanto de la dirección andaluza de Podemos —en diciembre de 2024 se eligió secretaria general a Raquel Martínez, partidaria de explorar la confluencia— como de la estatal, dirigida por Ione Belarra, a la que nunca le gustó la idea de un pacto en el que estuviera presente Sumar.
El contexto por entonces también favorecía la visión de Belarra y los suyos, que siempre han tenido como objetivo prioritario las elecciones generales y cuya meta, en última instancia, era —y es— volver a liderar el espacio de la izquierda alternativa. Por aquel entonces, finales de 2024, Sumar parecía enormemente debilitado: la coalición (en la que estaban presentes, IU, los Comuns, Más Madrid, Compromís o Chunta, además de Movimiento Sumar) venía de sacar un pobre 4,7% en las elecciones europeas de junio. Podemos quedó por detrás en esos comicios con un 3,3% de los votos, pero la dirección morada interpretó que ese resultado, yendo en solitario, revelaba que Podemos seguía siendo el partido más grande del espacio y que Sumar estaba muy tocado.
Ese impulso de las europeas no se tradujo en un cambio radical en las encuestas: los morados no subieron de manera fulgurante y los de Yolanda Díaz lograron frenar su caída, aunque no recuperar los apoyos perdidos. Pero la dirección estatal de Podemos mantuvo su estrategia y, en mayo de 2025, fue la propia Belarra quien la verbalizó públicamente: “Quien tiene que tomar una decisión” sobre las eventuales candidaturas de unidad a la izquierda del PSOE, dijo, “no es Podemos, son las fuerzas que forman parte del gobierno de la guerra y empujan un régimen de guerra”. Traducido: IU debía elegir o bien mantener su alianza con Sumar y su presencia en el Gobierno, o bien un camino junto a Podemos rompiendo con el Ejecutivo y con Díaz.
Por entonces, las grietas en la relación ya eran evidentes y las dificultades para reeditar Por Andalucía, cada vez más patentes, pese a que la dirección andaluza de Podemos sí mostraba disposición a mantenerse en la coalición incluso con Sumar dentro. De hecho, para presionar a los morados, el líder de IU, Antonio Maíllo, exigió a Belarra ese mismo mayo de 2025 que no interfiriese en las negociaciones andaluzas desde Madrid. “Nadie cuestiona en Catalunya o en el País Vasco que las organizaciones de izquierdas se organicen de manera autónoma, y yo pido que a Andalucía se le deje trabajar”, espetó Maíllo.
Meses de negociaciones sin Podemos
La situación, sin embargo, continuó encallada e IU, Sumar y el pequeño partido Iniciativa del Pueblo Andaluz (IPA) fueron avanzando poco a poco en las negociaciones para reeditar Por Andalucía, unas conversaciones en las que no participó Podemos por decisión de su dirección estatal. El 1 de julio del año pasado, estas tres formaciones lanzaron un comunicado anunciando el “pistoletazo de salida” de este proceso de construcción de la nueva alianza, y aseguraron entonces que mantenían “la mano tendida” a Podemos, pero también que no tenían intención de dejar las negociaciones para el último minuto.
Este paso adelante de IU y Sumar provocó que se recrudecieran las diferencias entre las direcciones estatal y andaluza de los morados. Tanto que un mes después, en agosto, la secretaria general de Podemos Andalucía, Raquel Martínez, mostró su apoyo a un manifiesto promovido por referentes sociales progresistas andaluces —entre ellos el histórico dirigente sindical y jornalero Diego Cañamero, exdiputado de Podemos— en favor de la unidad. “Es la hora de aparcar los puntos y comas que nos dividen, es la hora de acordar lo importante y dejar a un lado lo secundario”, pedía ese escrito.
Pero tampoco eso sirvió para mover las posiciones. Y, ante la negativa de Podemos a entrar en las negociaciones, en noviembre los partidos de Por Andalucía eligieron al líder de IU, Antonio Maíllo, como su candidato a las elecciones andaluzas. Desde entonces, y ante la posibilidad de que el presidente de la Junta, Juanma Moreno Bonilla, adelantara las elecciones, Maíllo ha estado haciendo precampaña y los partidos pisaron el acelerador para intentar cerrar las negociaciones lo antes posible. En enero de este año, IU, Sumar e IPA pactaron incluso el reparto de los cabezas de lista en cada una de las ocho provincias de Andalucía.
Parecía entonces que el escenario estaba muy claro y que habría tres listas a la izquierda del PSOE: la de Por Andalucía, la de Podemos y la de Adelante, la formación andalucista, que dejó claro desde el primer momento que quería presentarse en solitario. Pero entonces llegaron las elecciones en Aragón y Castilla y León y los morados experimentaron dos importantes batacazos electorales que hicieron saltar las alarmas entre sus dirigentes. En ninguna de las dos citas Podemos logró alcanzar siquiera el 1% de los votos. Y, tras el segundo de esos dos desplomes, el secretario de Organización morado, Pablo Fernández, anunció una “reflexión” que días más tarde acabó traduciéndose en el giro de 180 grados por el cual los morados ahora tratan de integrarse en la lista de Por Andalucía. El desenlace, si no hay sorpresas, se decidirá este jueves.
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