Davinia, una madre que dio a luz con COVID-19 en Tenerife: "Aunque fue duro, he estado arropada"

Instalaciones y personal que se utilizan en el protocolo de un postparto con COVID-19 en el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria

Belén Rodríguez / Efe

Santa Cruz de Tenerife —

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Davinia es la tercera madre con COVID que da a luz a un bebé en Canarias, la primera en Tenerife, y aunque reconoce que fue una experiencia dura, destaca que se ha sentido muy arropada por el personal sanitario del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria.

Afirma que se le permitió tener un parto natural y poder hacer piel con piel con su hija, a quien su padre y demás familiares conocieron por videollamada.

Daviniaa cuenta desde su casa en una entrevista telefónica más de una semana después de haber parido, que cuando sospechó que podía tener la enfermedad, con 35 semanas de embarazo, se asustó bastante y temió, sobre todo, por la salud de su hija, quien nació en perfecto estado de salud.

Tos, dolor profundo en el pecho y diarrea fueron los síntomas leves que la alarmaron e hicieron que acudiese a las urgencias del Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria, donde confirmaron que tenía coronavirus y estuvo ingresada un día, antes de dar a luz el 13 de abril en un parto programado por una patología previa.

El día previsto, Davinia fue con su marido al hospital, donde tenían todo preparado para su llegada: una matrona y una ginecóloga, hacia las que solo tiene palabras de agradecimiento. La acompañaron en todo momento, desde las 11 de la mañana hasta las 4 de la tarde, cuando nació la pequeña Davinia.

Su marido, por decisión propia, no entró al hospital, ya que tenía neumonía, si bien le dio ánimos a su mujer a través del teléfono, que le permitió acceder al paritorio a través de las fotografías tomadas por los sanitarios que formarán parte del álbum familiar.

“En el hospital estaban preparados, tenían una incubadora por fuera del paritorio por si la niña salía con algún síntoma respiratorio”, asegura esta madre, quien admite que se sintió “tranquila, dentro de todo lo malo”, pues, a pesar de que no fue su parto soñado, siempre le informaron del protocolo que iban a seguir.

Davinia, como la mayoría de las madres que dan a luz, pudo disfrutar, gracias a la decisión de los profesionales sanitarios y al uso de una mascarilla, de más de dos horas de piel con piel con su hija, un instante “inolvidable” que esta pandemia no pudo quitarle.

A este momento le siguieron otros igual de emocionantes, como el inicio de la lactancia materna y el dormir en la misma habitación que su bebé durante su estancia de 48 horas en el hospital, donde por seguridad decidieron ubicar a la niña en una incubadora a dos metros de la cama de su madre.

“Fue duro porque es antinatural, lo más normal hubiese sido haberla cogido en brazos todo el tiempo, pero no podía y además me sentía muy floja”, recuerda Davinia, quien, aunque a día de hoy se siente mejor, sigue actuando de la misma manera, solo se la lleva a los brazos para darle de comer o atenderla.

El resto del día, el bebé permanece en una habitación con su madre a dos metros y alejada del resto de los miembros de la familia, su padre y su hermana de 13 años, quienes por precaución se guardan las ganas de abrazar al nuevo miembro de la familia hasta confirmar que el virus ya no está.

Pese a la difícil situación que atraviesa, Davinia, después de haber pasado “mucho miedo” ante “la incertidumbre” de dar vida en estas circunstancias, confiesa que se siente más animada porque está bien su hija, a quien un pediatra revisa todos los días a través de una videollamada.

“El encierro lo llevamos bien, quizás sea peor el aislamiento dentro de casa”, afirma Davinia, quien envía un mensaje de ánimo a las embarazadas: “Asusta bastante, pero no se preocupen, tenemos unos profesionales sanitarios que lo están dado todo”.

En la misma línea, la jefa neonatologia del servicio de pediatría de la Candelaria, Sabina Romero, explica en otra entrevista que los protocolos en este hospital se han actualizado y, con las medidas de protección necesarias, tratan de no separar, por regla general, al recién nacido de la madre que esté contagiada por COVID.

“Es una situación nueva que genera desconcierto, si bien se ha intentado con el paso de las semanas normalizarla”, asevera la pediatra, al tiempo que hace hincapié en que el objetivo del hospital es permitir a todas las madres, también a las que tienen coronavirus, tener “el parto que deseaban”, una vez no se ha demostrado que la madre infecte al feto.

En el Hospital Universitario Nuestra Señora de la Candelaria los pacientes con COVID van a plantas específicas, alejadas del paritorio, y tratan de que las mujeres que dan a luz no compartan habitación por seguridad hasta que, si todo va bien, se les da un alta precoz una vez han pasado 24 horas tras el parto.

Aunque pueden estar acompañadas durante todo el proceso de parto por una persona, una vez son trasladas a planta con sus bebés y se encuentran bien, las madres ya no pueden estar acompañadas, lo que, según Romero, hace que reine la paz y está favoreciendo la lactancia materna.

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