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Móstoles, cronología de una denuncia de acoso en el PP: la concejala deja la política y el alcalde continúa

El alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, en la rueda de prensa donde negó haber acosado a la exconcejal que lo denuncia

José Precedo

6 de febrero de 2026 22:04 h

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Nueve correos de auxilio a la presidenta Isabel Díaz Ayuso. Dos reuniones y media con la cúpula del PP de Madrid. Un escrito de 20 páginas al comité de Derechos y Garantías del PP nacional. El carrusel de ocho meses de gestiones ante todas las instancias del PP para frenar el “acoso sexual y laboral” que la denunciante atribuye al alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, no ha dado ningún resultado. Ni un expediente, ni un protocolo anticoso. Nada. El caso, 25 años después, recuerda al de Nevenka Fernández. La concejala que denuncia abandona la política. El alcalde sigue en su puesto. Sus superiores en el PP lo respaldan.

Lo que sigue es un repaso a la gincana de reuniones, correos y llamadas telefónicas de una concejala que debutó como candidata en 2023 para servir a sus vecinos de Móstoles y que acabó arrasada año y medio después, desengañada de la política y del partido. Ahora se dispone a denunciarlo todo en los tribunales.

Otoño de 2022. Una militante de base, profesora de profesión, empieza a acudir como voluntaria a la sede del PP en Móstoles, partido al que se había afiliado muy joven, antes de cumplir los 30, durante 2010, en plena crisis económica, con el Gobierno de Zapatero en sus últimos meses y el PSOE hundido en las encuestas. Pasados 12 años, en otoño de 2022, la mujer, de familia conservadora en el municipio madrileño, casada y con dos hijos, había decidido involucrarse en el día a día de su partido. Acudía a las sedes como voluntaria al salir de trabajar. Poco antes del verano, el dedo de Isabel Díaz Ayuso había designado como candidato en Móstoles a un paracaidista: Manuel Bautista, alto cargo de su Gobierno donde llevaba unos meses ejerciendo de director General de Educación Concertada. Bautista ya había sido concejal en Fuenlabrada y estaba ante su gran oportunidad. Corrían nuevos tiempos en el PP mostoleño, porque Ayuso y su equipo habían visto la oportunidad de hacerse con un feudo socialista en el sur: el mandato de la alcaldesa, Noelia Pose, había estado plagado de escándalos, con la contratación de familiares directos como asesores y problemas varios en los tribunales: acabó condenada por vulnerar los derechos de dos funcionarias.

El candidato debutante, que llegaba de nuevas a la agrupación, confeccionó su propio equipo y ofreció a la voluntaria que pasaba las tardes en la sede ser su número dos en la lista. No tenía experiencia institucional, pero Bautista elogió su tenacidad, su capacidad de trabajo y para organizar equipos.

Mayo de 2023. El PP de Móstoles desarrolla su campaña electoral con el viento de cola. El PP está disparado en las encuestas, Ayuso se encamina hacia su primera mayoría absoluta y a cuatro días de las municipales y autonómicas celebra un mitin junto a Bautista, con Elías Bendodo como artista invitado de la dirección nacional.

Ayuso se sube al atril y despliega su discurso favorito, carga sin compasión contra el “feminismo de la izquierda”. “Nos tratan como si fuéramos tontas”, clama ante un público entregado: “Porque soy mujer, soy víctima. No, gracias. No se trataba de eso. Se trataba de que fúeramos iguales”. La candidata nobel aplaude desde la primera fila. Cuatro días después, Bautista se convierte, virtualmente, en alcalde de Móstoles. No tiene mayoría absoluta, pero servirá el apoyo de los tres concejales de Vox.

Ahí empieza el calvario del fichaje estrella del PP local. Según el relato que ha ido haciendo en sucesivas comunicaciones a su partido, al que pidió amparo, primero fue el acoso sexual: con proposiciones, comentarios continuos sobre su físico, alusiones sexuales del alcalde que la invitaba a acompañarlo a todos sus actos. Los piropos no se quedaban entre los dos, personas de su entorno han ratificado “la obsesión tremenda” de Bautista con su subordinada. Según El País, el medio que destapó las denuncias el pasado miércoles, compañeros de la edil aseguraron que el regidor presumía de acostarse con ella y que profería todo tipo de comentarios sobre la nueva concejal: “Está buenísima, esta es solo para mí”, “esta mujer nos alegra el día y más me lo va a alegrar”.

Ese ambiente y el falso rumor de que tenían una relación llevó a la mujer a cortar por lo sano. Le pidió que no contase mentiras sobre ambos y advirtió una vez más que no iban a tener más relación que la profesional y política. No se iba a acostar con él. Por mucho que él le pidiese “dejarse llevar” y le dijese que la echaba de menos cuando no estaban juntos.

A partir de entonces, comenzó lo que la concejal del PP calificó como un “acoso profesional reiterado”. Meses de desplantes, humillaciones, de hacerle el vacío y relegarla de sus funciones en el Ayuntamiento. De no convocarla a actos, de expulsarla de algunos en los que estaba y de no dejarla intervenir en los plenos. Tras decir no, quedaba relegada al ostracismo. El País cita testigos entre el personal del Ayuntamiento de Móstoles que ratifican ese vacío.

26 de febrero de 2024. Nueve meses después de haber sido elegida concejal, sin ningún papel en el Ayuntamiento y haciendo de atrezo en los plenos municipales, la concejal decide pedir ayuda a la presidenta de la Comunidad y del PP en Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Le escribe un correo a través del gabinete para que intervenga ante “la discriminación muy grave” que lleva sufriendo desde mayo de 2023. Reclama una reunión a Ayuso para que pueda “mediar” y “que no tengan que intervenir otros organismos”.

27 de febrero de 2024. El gabinete responde también por mail que la presidenta no va a reunirse con ella. Alega “motivos de agenda”, aunque no se había propuesto ninguna fecha. Pero el equipo de Ayuso dejaba el caso en manos de su mano derecha, Alfonso Serrano, número dos del PP de Madrid y diputado en la Asamblea. A la vuelta de ese correo, la concejal plantea citarse “a la mayor brevedad” con Serrano para que pueda trasladarle su situación a la presidenta. En el texto recuerda por segunda vez que está viviendo “una situación insostenible de discriminación”.

28 de febrero de 2024. El gabinete de Ayuso acusa recibo del mail anterior y comunica que lo ha reenviado a Serrano “para su conocimiento y consideración”.

4 de marzo de 2024. Ante la falta de noticias, la edil de Móstoles vuelve a escribir por tercera vez al gabinete de la presidenta madrileña. Recuerda que la semana anterior solicitó una cita con ella para “informarle de una situación muy grave” por la que está pasando en Móstoles, y que tras derivarse su petición al secretario general del PP, nadie se ha puesto en contacto con ella. “Entiendo que es difícil debido a tu agenda, pero es una situación muy grave que debéis conocer. Solicito de nuevo tener una reunión con la mayor brevedad posible, mi disponibilidad es absoluta”, escribe la concejal, que se despide agradeciendo la atención.

Ayuso recibe al alcalde de Móstoles, Manuel Bautista, el 4 de marzo de 2024, cinco días después de recibir el primer correo de la denunciante de acoso.

Ese mismo 4 de marzo, cinco días después de haber recibido el primer escrito, Ayuso acoge en su despacho de la Puerta del Sol al alcalde de Móstoles. Sin prensa ni cámaras. El departamento de comunicación de la Comunidad de Madrid lo presentó después como un encuentro enmarcado “en la habitual ronda de contactos que la jefa del Ejecutivo autonómico mantiene con los regidores de los municipios madrileños”. Así lo recogieron agencias como Servimedia y Europa Press. No hubo rueda de prensa posterior. La información que facilitó a la prensa el gabinete de Ayuso apuntaba a que la presidenta y el alcalde “abordaron los proyectos comunes de ambas administraciones, desde una perspectiva de colaboración institucional en beneficio de la prestación de unos servicios públicos de calidad que demandan los ciudadanos”. Sobre su conversación, puertas adentro, no trascendió nada más que eso. Las acusaciones contra Bautista en ese momento eran un secreto que conocían muy pocos en el PP.

11 de marzo de 2024. Una semana después del último mail y del encuentro entre Ayuso y el alcalde de Móstoles, la concejala es recibida por primera vez en la sede del PP regional. Su interlocutora es Ana Millán, número tres del PP de Madrid, vicepresidenta de la Asamblea, y persona de la máxima confianza de Ayuso. La edil le describe su infierno, las insinuaciones del alcalde y las represalias en el Ayuntamiento tras negarse a sus pretensiones sexuales. Según el relato que hará meses después en su denuncia interna, Millán le llega a reconocer que se trata de un “caso de acoso de manual”. En un momento de la reunión, se incorpora Alfonso Serrano, en quien había descargado Ayuso la gestión del conflicto. Millán, que había estado escuchando la historia de su concejal, lo pone en antecedentes. El número dos del PP resume la situación con una pregunta: “Aquí lo que estamos hablando es que te ficha Manuel, te pone de número dos, hay un conflicto entre lo personal y profesional, te tira los tejos, tú le das calabazas y a partir de ahí todo cambia, ¿Estamos hablando de eso?”.

En ese mismo encuentro, en el que la edil traslada a dos de las máximas autoridades del PP madrileño sus penurias, muy afectada, tanto Serrano como Millán se comprometen a echarle una mano. “Estamos aquí para ayudarte, podemos hablar contigo”, dice Serrano. “El Partido Popular estamos para ayudarte” recalca Millán. Pero ambos insisten en que cualquier solución pasa por mantenerlo todo en secreto, y por supuesto por no acudir a los tribunales. Ambos dirigenes apelan al sufrimiento que conllevaría para ella hacer público su caso. Al peso que supondría a su familia. “Eso te va a hundir”, le dice Ana Millán, que deja una frase más: “Ese amparo que pides pasa por que te quites de la cabeza cualquier tipo de denuncia. Vamos a parar esto. Esto es un acoso de manual”.

En la misma sala de Génova 13, Serrano pide a la denunciante ideas para solucionarlo. Lo hace a su manera: “¿Qué podemos hacer? No vale venir aquí a contar esta situación sin proponer solución”. Pero también acaba subrayando: “No es cuestión de tapar, es que una denuncia pública o judicial, te afectaría a ti”. Tanto la exconcejal como su abogado aseguran ahora tener pruebas de que la conversación, mucho más larga, transcurrió en estos términos y con esas expresiones literales. Los interlocutores quedan en mantener otra reunión pronto.

14 de marzo de 2024. Tres días más tarde, la concejal llama por teléfono para buscar una fecha para esa cita. No obtiene respuesta.

15 de marzo de 2024. La edil manda el cuarto correo en tres semanas al gabinete de Ayuso. Recuerda que había pactado una segunda reunión con Serrano y Millán. Insiste en que la situación “es muy grave” y que solicita otra cita a la mayor brevedad para conocer “la postura e intervención” de la dirección de Ayuso.

18 de marzo de 2024. Lunes. El gabinete presidencial responde que ha recibido el correo y que lo reenvía al secretario general del PP, Alfonso Serrano.

22 de marzo de 2024. Casi un mes después de su primera comunicación, tras cuatro correos y una reunión infructuosa, la concejal solicita en otro mail al gabinete de la presidenta que se active el “Protocolo General de Prevención y Actuación frente a todos los tipos de acoso”. Lo escribe así: “Todos los tipos de acoso”. Invoca un acuerdo de Gobierno de la Comunidad de Madrid del 9 de mayo de 2017 que abre esa vía para atajar todos los tipos de acoso en la Administración de la Comunidad de Madrid y los organismos públicos vinculados o dependientes de ella“. La edil propone esta medida tras recordar que ya han pasado 11 días desde su reunión con los altos cargos del PP, a los que contó la situación que estaba sufriendo. Pide celeridad, dada ”la situación de indefensión“ en que se encuentra.

10 de abril de 2024. La concejal escribe un sexto mail al equipo de la presidenta. Recuerda el compromiso adquirido por Serrano y Millán para facilitarle “ayuda y amparo”. “No está siendo así”, recuerda. “Me he puesto en contacto de nuevo con vosotros en tres ocasiones solicitando que se valoren actuaciones y se me informe de la intervención que vais a plantear ante esta situación de la que sois conocedores y no he obtenido ninguna respuesta”, lamenta. Se despide recordando que representa al PP en Móstoles como concejal y vuelve a implorar amparo e intervención por parte de la dirección de Ayuso. “La situación no ha cambiado”, recuerda.

16 de abril de 2024. Seis días después del último correo al gabinete de Ayuso, tiene lugar la segunda reunión de la concejal con emisarios de la presidenta. En esta ocasión, quienes la reciben son Ana Millán, la secretaria de Organización del PP y amiga personal de la presidenta, y Lucía Paniagua, secretaria de Municipios en la Ejecutiva del PP y teniente alcalde en Villanueva de la Cañada. Durante esa cita, celebrada como la anterior en la sede del PP y de la que constan pruebas documentales, Millán le explica a su compañera que el protocolo antiacoso no rige para ella, puesto que no es funcionaria ni trabajadora del partido. “Tú no tienes una relación laboral, tú no eres una empleada del Partido Popular”.

Paniagua, con asiento en la Ejecutiva del PP madrileño, llega a proponer a la edil de Móstoles un pacto “amistoso” con Bautista. “Que alguno de los dos tiene que dar un paso atrás”. La responsable de Municipios del PP regional la anima a tener “un perfil bajo” y dejar pasar el tiempo.

Millán, como secretaria de Organización, fue más taxativa: “Yo no sé qué entiendes tú por amparo, nuestro amparo fue decirte: 'vete a casa, habla con tu marido'”. Le aconsejó también dar un paso atrás pensando en su padre (fallecido hace unos meses, pero entonces muy conocido en el PP local) y acabó espetándole: “Todas hemos aguantado muchas cosas en política”. Tal y como había hecho en la primera reunión el 11 de marzo, volvió a desaconsejarle acudir a los tribunales: “La denuncia judicial, que luego se haría pública, no te beneficiaría”. También le advirtió que de hacerlo, no podría “seguir trabajando allí”.

17 de junio de 2024. La concejal de Móstoles envía el séptimo mail al gabinete de la presidenta. Recuerda que dos meses después de la última cita en Génova 13 “no se ha tomado ninguna medida”. “La situación, lejos de mejorar, ha empeorado debido a que el tratamiento de la información manifestada en las reuniones que hemos mantenido no se ha tratado con la confidencialidad y respeto que corresponde”, lamenta. Por último reclama que, tal y como se habían comprometido en la última reunión, se le informe de las “actuaciones realizadas”.

25 de junio de 2024.

Ocho días después del último mail, el gabinete de Ayuso responde que da traslado al PP de la Comunidad de Madrid. Ya no menciona a su secretario general, Alfonso Serrano, sino al partido.

Según fuentes conocedoras de la denuncia interna, durante el verano de 2024 no sucede nada diferente. La edil sigue viviendo humillaciones y desplantes en el Ayuntamiento, un ocaso que atribuye a haberle parado los pies al alcalde. Desde el PP se le convoca a la edil a una reunión de un día para otro y ella alega que no puede acudir con tanta premura.

24 de septiembre de 2024.

El octavo mail pidiendo ayuda a la presidenta de Madrid lo firma ya un abogado en nombre de la edil, “para tratar la situación de presunto acoso sexual y/o profesional padecida por la misma en Móstoles”. El escrito recuerda a la dirección del PP las múltiples veces que la concejal se ha puesto en contacto con ellos, “pidiendo amparo debido a la situación que están sufriendo” y de la que son “sobradamente conocedores” sin que nadie haya actuado. El letrado lamenta que no se hayan garantizado los derechos de su defendida ni se haya tomado ninguna medida preventiva para corregir la situación que viene sufriendo.

El escrito solicita pregunta por qué no se han tomado “medidas preventivas hacia la víctima” ni se ha abierto ningún protocolo en el PP o en la Comunidad de Madrid y cita dos capítulos del código de conducta del Partido Popular: el que alude al respeto a la dignidad de las personas y se compromete a no tolerar ningún tipo de violencia, abuso o conducta que lesione derechos; y el del entorno laboral que garantiza velar por la igualdad de oportunidades y la no discriminación. El abogado acaba advirtiendo que la intención de la edil es “evitar un desagradable procedimiento penal y causar el menor daño posible al partido”. Han pasado siete meses desde su primera alerta.

2 de octubre de 2024.

La concejal de Móstoles acude por tercera vez a la sede del PP en Génova 13. Ya no va sola. Le acompaña su abogado. Una secretaria le recuerda a la entrada que Millán solo se sentará con ella. La reunión no llega a celebrarse. Antes se produce un tira y afloja donde la número tres de Ayuso le reprocha haber dirigido sus escritos a la presidenta, en lugar de acudir al partido. Eso despúes de haber estado sentada contándole a la secretaria de Organización y al secretario general, Alfonso Serrano, la persecución que sufre. Millán pronuncia entonces su amenaza: comunica a la edil, con su abogado como testigo, que es el partido el que la va a denunciar a ella por haber filtrado información al PSOE. Una grabación a la que ha tenido acceso elDiario.es recoge ese momento.

En esa breve charla, Millán tras admitir que las dos reuniones con los máximos responsables del partido y los ocho correos electrónicos a la presidenta regional no habían servido para activar ningún procedimiento, reconoció su afinidad personal con el alcalde de Móstoles. Y alegó que precisamente por eso la edil no había sido relegada en la remodelación de gobierno local. El diálogo acabó de manera abrupta.

3 de octubre de 2024. La edil presenta su dimisión en el ayuntamiento y registra un escrito en el que solicita al comité de afiliaciones la baja como militante en el PP. En su despedida explica los motivos, el calvario que ha sufrido en el Ayuntamiento y que, pese a pedir auxilio a través de diferentes cauces, nadie la ha ayudado en el partido.

10 de octubre de 2024. El comité de afiliaciones del PP de Madrid tarda una semana en responder. Y cuando lo hace le ratifica que ha causado baja como militante y le responde que no puede valorar su comunicación como una denuncia porque “la situación parece haberse producido en el seno de una corporación municipal y no en el ámbito del Partido Popular”.

12 de octubre de 2024. Ya sin cargo en el Ayuntamiento de Móstoles y como exmilitante del PP, la denunciante vuelve a escribir al gabinete de Díaz Ayuso. Resume sus ocho meses de intentos por sentirse amparada y las respuestas que ha recibido de los emisarios que la presidenta envió a reunirse con ella. Entrecomilla frases en las que Serrano y Millán la presionan para no denunciar ni hacer pública su situación. Dice sentirse humillada por la última respuesta del comité de afiliaciones donde se le responde que no puede intervenir por no ser afiliada. Insiste en que su única intención era pedir “amparo” para trabajar por el partido en Móstoles. Se despide pidiendo que se “depuren responsabilidades”.

Fuera de la política, en el mes de diciembre, presenta un escrito de 20 páginas al Comité de Derechos y Garantías del PP Nacional. Se trata de un resumen de lo vivido en el ayuntamiento y también de los ocho meses en que pidió ayuda a los máximos responsables del partido en Madrid. Revela el horror que ha sufrido, el daño económico y el coste personal que le supuso el último año y medio al lado del alcalde, Manuel Bautista.

La respuesta del órgano interno fue que no podían cursar el procedimiento porque ella había iniciado un procedimiento en el juzgado. Aludían a una denuncia que la exconcejala presentó para averiguar quién había borrado la bandeja de los correos electrónicos que remitió al gabinete de Ayuso desde la cuenta que utiliza como profesora, adscrita a la Consejería de Educación de la Comunidad de Madrid. La denuncia no aludía al acoso, solo a la intrusión en su correo. La archivó provisionalmente un juzgado que no pudo identificar al autor y ahora será la Audiencia de Madrid quien determine si se ha de seguir investigando ese episodio. El comité de garantías del PP no volvió a dar señales de vida.

Poco antes de esas navidades, Ayuso escenifica su cercanía con el dirigente al que una concejal había atribuido acoso sexual en varias comunicaciones, verbales y por escrito. Acude a inaugurar la nueva sede del PP en Móstoles. En el vídeo todo son brindis y risas. Junto al regidor aparece también Serrano, el secretario general. El que había preguntado a la edil si tras dar calabazas a su jefe, el que le había tirado los tejos, la empezó a tratar mal. De fiesta con su alcalde.

4 de febrero de 2026. Dieciséis meses después de abandonarlo todo, El País desvela la denuncia interna de la exconcejal con el siguiente titular: El PP de Madrid presionó a una edil para tapar una acusación de acoso contra el alcalde de Móstoles: “El amparo pasa por que te quites de la cabeza cualquier denuncia”. Las comillas son de la secretaria de Organización del PP, Ana Millán, la frase que dijo en la primera reunión el 11 de septiembre. El artículo hace un repaso sobre su carrera de obstáculos para obtener el amparo del partido.

5 de febrero de 2026. La oposición en la Asamblea de Madrid exige la dimisión del alcalde de Móstoles y de los cargos del partido que presionaron a la concejal, Millán y Serrano, ambos presentes en el Pleno. PSOE y Más Madrid recuerdan donde puso el listón Ayuso con otras denuncias como las que se presentaron contra Paco Salazar en el PSOE o Íñigo Errejón en Más Madrid. En aquellos casos la presidenta fue implacable. En la sesión de control, donde hasta Vox pregunta por Móstoles, Ayuso se muestra huidiza. Trufa todo su discurso de ataques a la izquierda, como siempre, y al final suelta una frase: “Se trata de un caso fabricado contra el PP”.

El alcalde comparece en Móstoles rodeado de su equipo de gobierno para negarlo todo. Sostiene que es una venganza de su concejal por no haber sido nombrado vicealcaldesa. La acusación tardaría en desmoronarse menos de 24 horas.

En la Puerta del Sol el aparato de propaganda se pone en marcha. Desde el equipo de Ayuso se filtran los correos de las denuncias de acoso que la concejal envió en su día al gabinete de Ayuso. En varios medios aparecen transcritos con la identidad de la concejal. El secretario general del PP de Madrid, Alfonso Serrano, responderá después que fue un error y que los correos, datos confidenciales de un cargo del partido que denunció acoso, se filtraron “por transparencia”.

El líder nacional, Alberto Núñez Feijóo, da por buena la actuación de Ayuso. Y asegura que el PP archivó el caso porque no encontró pruebas tras “escuchar a los afectados”. Y pronuncia otra frase que choca con todo lo que había dicho durante semanas sobre el caso Salazar y que traslada a las víctimas toda la responsabilidad: “Las mujeres tienen todo el derecho, y en mi opinión, también el deber de acudir a la Justicia”.

Esa noche, en el programa Horizonte, de Iker Jiménez, un tertuliano lee en el móvil un mensaje que según dice le envía una persona “muy cercana a la presidenta en la Comunidad de Madrid”. Dice que la concejal ya había denunciado por acoso a un compañero en un instituto. Pone en duda su testimonio. Argumentarios similares tratando de desacreditar a la exedil se remiten desde el entorno de Ayuso a otros medios de comunicación. El Debate lo acabará publicando con la foto de la denunciante.

6 de febrero de 2024. Diferentes medios de comunicación emiten audios que desmontan la versión del alcalde de Móstoles: en uno aparece él reconociéndole a la edil que ella nunca le pidió nada en el Ayuntamiento. En otros sale la voz de Ana Millán amenazando a la concejal con denunciarla por pasar información al PSOE. El abogado confirma que presentará una denuncia por acoso contra el regidor de Móstoles, pero también contra Millán y Serrano, a quienes acusa de presionar para evitar una denuncia.

El portavoz del PSOE, Óscar López, insinúa que su partido también podría denunciar por revelación de secretos: la filtración de los correos de la denunciante. Todos piden la dimisión del alcalde de Móstoles.

Serrano mientras hace ronda por las televisiones e intenta alegar que los audios están recortados y manipulados. Defiende que él no intentó tapar nada. La víspera incluso llegó a decir que que de encontrar alguna prueba él mismo habría acompañado a la concejal al juzgado. El mismo dirigente que el 11 de septiembre avisó a la concejal: “No es cuestión de tapar, es que una denuncia pública o judicial, te afectaría a ti”. Mientras su compañera Ana Millán reconocía que era “un acoso de manual”. En medio del carrusel de entrevistas, Serrano deja una frase que resume su gestión. Responde a un periodista con otra pregunta: “¿Y tú cómo ligas?

El equipo de Ayuso insiste mientras tanto en que no hay acoso sexual y trata de derivar la polémica a un debate semántico. Que un alcalde haya hecho la vida imposible a una concejal tras negarse esta a tener relaciones con él y que la cúpula del partido lo conociese y haya presionado a la edil para que no lo hiciese público no le parece grave. Bautista se presenta como víctima y amenaza también con denunciar a quien le difame.

El Partido Popular nacional reconoce que archivó la denuncia tras escuchar las explicaciones del alcalde. Desde el comité de Derechos y Garantías no se citó a nadie más, no se convocó a testigos. Caso cerrado para el PP. Mientras el abogado de la concejal promete nuevas entregas de audios que demuestran cómo la cúpula del Partido Popular de Madrid, la misma que sigue defendiendo al alcalde de Móstoles, intentó enterrar una denuncia de acoso. Y en Móstoles, que ha vuelto a saltar estos días a los telediarios nacionales, resuenan aquellas palabras de Ayuso en el mitin de 2023 frente a la candidata debutante: “Porque soy mujer, soy víctima. No, gracias”.

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