Crónica
El año de la victoria del PSOE de Casares: una travesía incómoda encadenando polémicas con epicentro en Cartes
La familia de los socialistas de Cantabria celebró el pasado domingo su comida anual coincidiendo, con calculado simbolismo, con el día de la victoria en las primarias autonómicas de Pedro Casares, que aspira a convertir el 16 de febrero -cuando tomó el relevo del anterior secretario general, Pablo Zuloaga- en una fecha mítica. Sin embargo, lejos de la euforia inicial, la crónica de ese encuentro anual del PSOE de Cantabria se podría analizar desde las ausencias, más que desde los discursos de sus protagonistas. La clave estaba en aquellos que no estuvieron en esa fotografía o no se dejaron ver.
Y es que la crónica del primer año de gestión del nuevo secretario general de los socialistas cántabros, Pedro Casares, también empieza a escribirse en la misma clave. La ausencia. La sombra de un nombre propio, número dos del partido, que ha condicionado una tomentosa travesía encadenando polémicas internas y externas con una acción política desdibujada y en segundo plano. Agustín Molleda, exalcalde de Cartes y mano derecha del actual mandatario para hacerse con las riendas del partido, ya tampoco aparece en primer plano en las fotografías.
Todo el protagonismo mediático lo absorbe el propio Casares en su papel de delegado del Gobierno. Siguiendo los pasos de Zuloaga y otros líderes regionales, tan criticados por este movimiento, dio el salto a esta plataforma mediática y política y mantiene una agenda más disciplinada e intensa que los propios miembros del Gobierno de Cantabria, sumando algunos polémicos golpes de efecto, como aterrizar en la localidad de Tresviso, en plenos Picos de Europa, en el helicóptero de la Guardia Civil al estilo del controvertido expresidente Juan Hormaechea.
Un año después de aquella victoria en las primarias han cambiado muchas cosas. Casares dirige el partido y renunció a su escaño como diputado en Madrid para ser delegado del Gobierno en Cantabria. Zuloaga se quedó en diputado raso, aunque mantiene su acta en el Parlamento autonómico. Mario Iglesias tomó el control del grupo parlamentario en la Cámara, mientras Ainoa Quiñones empezó a dar una rueda de prensa semanal de actualidad como portavoz y Agustín Molleda renunció a la Alcaldía de Cartes para ejercer de número dos del partido. También se cesó a la delegada del Gobierno, Eugenia Gómez, para sustituirla por el propio Casares, y el dirigente socialista en Castro Urdiales, Pablo Antuñano, sucedió a Casares en el Congreso.
Zuloaga y los diputados autonómicos se han acomodado a su nuevo papel de perfil bajo, que ejercen sin estridencias públicas, aunque desde la discrepancia interna con la actual dirección, que apenas tiene apoyos en la Cámara y sigue presionando para que, al menos uno, abandone el escaño y deje hueco a un perfil de su confianza: Fran Cano, el responsable de Juventudes Socialistas.
Él mismo, en la última reunión del Comité Autonómico del partido, reprochó el trabajo de los diputados 'zuloaguistas', apoyado por el líder santanderino Daniel Fernández. Remató la jugada el propio Casares pidiendo a la diputada Eva Salmón que “sea coherente en la vida política, personal y profesional” y entregue su acta por su conflicto de intereses en el caso de la privatización sanitaria con Santa Clotilde, ya que ejerce como directora de Recursos Humanos de este centro hospitalario perteneciente a la Orden Hospitaria de San Juan de Dios.
Lo cierto es que ha sido un año incómodo. El equipo de Pedro Casares se estrenó insistiendo en los “liderazgos compartidos”, sin protagonismos exclusivos y apostando teóricamente por la integración. En lo interno, Casares llegó diciendo que su obsesión era integrar, que habían llegado “para acabar con tantos años de división”. Doce meses después, la estrategia sigue pendiente de ponerse en práctica.
El nuevo secretario general se puso al frente del partido en marzo de 2025, tras obtener el apoyo del 66% de los delegados al Congreso, y nombró una Ejecutiva de 43 miembros. En las fotografías de las primeras reuniones se ve que casi no caben en la mesa de la nueva sede socialista. En las últimas citas ya se notan los huecos y hay sonoras ausencias.
A las pocas semanas de hacerse con las riendas, el entonces alcalde de Cartes, Agustín Molleda, cedió el bastón de mando a Lorena Cueto para dedicarse en exclusiva a la Secretaría de Organización del PSOE de Cantabria. Casares depositó su confianza en él como número dos del partido.
No habían pasado dos meses y ya se produjo la primera controversia. Molleda señaló a Zuloaga por su vínculo con Santos Cerdán, que acababa de caer en desgracia tras un demoledor informe de la UCO que lo llevó a la cárcel acusado de varios presuntos delitos de corrupción. Al margen de la intensa polémica interna que provocaron sus insinuaciones, cuatro días después el alcalde de Aguayo, Eduardo Gutiérrez, dimitió de la Ejecutiva. “Me duele profundamente el daño que están causando las insinuaciones lanzadas desde la dirección que encabeza Pedro Casares”, explicó.
En pleno verano, el 29 de julio, sorprendió la noticia de que Pedro Casares se convertía en delegado del Gobierno en Cantabria. Ocupaba un escaparate institucional de primera línea para fortalecer su presencia mediática. Lo mismo que había hecho en su día Pablo Zuloaga, quien también utilizó el trampolín del cargo para su promoción.
Dos meses después estalló una segunda polémica con el mismo protagonista de la primera. El Diario Montañés destapó que Agustín Molleda había obtenido su plaza de funcionario en un concurso a medida que convocó siendo alcalde. A los pocos días se supo que también su hermana obtuvo plaza también de funcionaria municipal a través de otro concurso de méritos convocado por el exregidor de Cartes. El PSOE respaldó a su número dosen ambos casos argumentando que se trataba de estabilizar las plazas y que se había llevado a cabo todo el proceso conforme a la ley, sin entrar en consideraciones morales o éticas.
La propia presidenta de Cantabria, María José Saénz de Buruaga (PP), reaccionó asegurando que la obtención de una plaza “vía expres” y sin oposición mientras era alcalde era “corrupción de libro” y consideró que debería dejar su puesto como secretario de Organización del PSOE cántabro. “Yo creo que hay gente que solo tiene un camino digno, decente, honesto, que es coger la puerta y marcharse”, remachó. Molleda presentó una demanda contra Buruaga por injurias, calumnias y daños a su honor. Se llegó hasta una vista de conciliación con los abogados de ambas partes y el acto concluyó sin acuerdo. No obstante, el número dos del PSOE cántabro desistió de seguir con el proceso judicial y dio por zanjado el asunto.
Otra polémica en Cartes
Esto sucedió a final de noviembre de 2025, aunque no fue el último 'incendio' en el entorno de Molleda. Más recientemente se abrió otro frente mayúsculo en la línea de flotación del partido, también vinculado al número dos de los socialistas cántabros, aunque de manera indirecta con epicentro, una vez más, en Cartes. La alcaldesa, Lorena Cueto, que había tomado el bastón de mando como sucesora de Molleda y persona de su total confianza, calificó de “castigo” que el Gobierno de Cantabria abriera un centro de menores migrantes en su pueblo y amenazó con precintarlo y cortar el agua y la luz alegando “motivos urbanísticos”.
La polémica alcanzó notoriedad nacional y tocó de lleno al Consejo de Ministros hasta que, una semana después de saltar todas las alarmas, desde Madrid obligaron al PSOE cántabro a pedir disculpas públicas y encauzar la situación. Después se celebró una Ejecutiva. Agustín Molleda no aparece en ninguna de las trece fotografías que se difundieron en redes de la reunión. El número dos del PSOE ya es una sombra, aunque se postula para ser aspirante a la Alcaldía de Torrelavega, otra cuestión que también ha despertado recelos por las afiliaciones de personas de su entorno que ha realizado en la agrupación del Besaya.
Durante primer año el partido ha consumido mucha energía en el debate interno y en sofocar polémicas públicas. Unos días antes de la comida anual celebrada este domingo en Santander se conoció la segunda dimisión de la Ejecutiva, la del responsable del partido en Cabuérniga. También se anunció que el PSOE trata de recuperar la Alcaldía de Reinosa mediante un acuerdo con el PRC.
En los discursos del domingo, Casares realizó una propuesta para tratar de ganar influencia política más allá de la valoración semanal de actualidad que hace la portavoz Ainoa Quiñones y sus propias intervenciones desde Delegación de Gobierno. Ha ofrecido a Buruaga un pacto con el PP para crear un millar de viviendas públicas de alquiler. Solo quedan quince meses para las elecciones autonómicas y locales y comienza la acción. “Somos los únicos capaces de parar a PP y Vox y de ganarles”, proclamó Casares, que aún debe confiar si concurrirá como cabeza electoral en la próxima cita con las urnas.