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Así puede el docente utilizar la IA en la enseñanza de idiomas y no morir en el intento: “No va a sustituirnos”

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La inteligencia artificial ha venido para quedarse y como se suele decir “si no puedes contra tu enemigo, únete a él”. Esta es la filosofía que ha seguido Sonia Adeva, doctora en Estudios Lingüísticos, Literarios y Teatrales, además de coordinadora y profesora de los cursos de Lengua y Cultura de Alcalingua, el centro de idiomas de la Universidad de Alcalá (UAH).

En la actualidad, ha diseñado un escape room llamado ‘Los Viajeros del Tiempo’, una actividad para los estudiantes extranjeros de español, donde a través de la cultura, la historia y una experiencia lo más realista posible, se trabajan los tiempos pasados: pretérito imperfecto, indefinido, perfecto y pluscuamperfecto.

Implementar la IA para aprender idiomas

Sonia Adeva asegura que siempre le han llamado la atención las nuevas tecnologías y las ha aplicado en el aula: “Haciendo la tesis doctoral, cambié de tema y empecé a desarrollar la gamificación como un elemento para motivar al alumnado, sobre todo cuando nos encerraron con el COVID”, explica.

Apunta que en 2022, con el surgimiento de la inteligencia artificial (IA), empezó a indagar: “A ver cómo la puedo usar en el aula”, se planteó, porque según destaca, acudía a muchas conferencias y siempre exhibían la IA de manera negativa: “Era como un escándalo, siempre decían, ¡ay! Los alumnos están copiando. Yo quería ver cómo me podía ayudar en el aula”.

Creó un escape room para enseñar español a extranjeros, y la IA fue como un “compañero de viaje” que le ayudó a diseñar las misiones y las salas o a “generar audios, que es algo súper importante porque siempre los profes nos quedamos sin audios a la hora de ponérselo al alumno, con diferentes temáticas, y me daba la posibilidad de crear audios súper naturales, en diálogo como si fuera un podcast. Me servía para esa comprensión auditiva”.

‘Los viajeros del tiempo’ ayuda a los estudiantes a trabajar “los pasados, que es un punto difícil dentro de la gramática, ya que hay lenguas que tienen uno, dos o tres pasados, pero en español tenemos cuatro”. La idea principal radica en que los alumnos y alumnas son viajeros del tiempo, y en un viaje su máquina del tiempo se avería, quedándose atrapados en el Antiguo Egipto. “Esa es la primera etapa, después tienen que ir resolviendo una serie de misterios para saltar de etapa en etapa, y son cuatro estaciones”. A continuación, pasan a la Edad Media, la Edad Moderna hasta llegar hasta nuestros días.

Se trata de una metodología que combina no solo la adquisición de conocimientos de gramática, sino que a partir de su carácter narrativo también posibilita que los alumnos y alumnas aprendan cultura e historia en español.

Sonia Adeva explica que le “sorprendió mucho” que la actitud de los alumnos al enfrentarse a esa primera etapa. “Creía que eran más digitales”, comenta. Y sin embargo, disfrutaron más con las herramientas de las cajas misteriosas que son actividades más físicas: “Primero ven un vídeo donde les explican que la máquina del tiempo está estropeada, y les habla un avatar creado con inteligencia artificial”. De igual manera, se les entrega “un mapa del Antiguo Egipto, donde otro viajero les dice cómo llegar, pero con los [tiempos] pasados desordenados y es una de las cosas que tienen que hacer, ordenarlos. Luego tienen que resolver cómo abrir la caja misteriosa y encontrarun código para abrir la siguiente etapa. Lo que más les gustó fue la manipulación de elementos físicos”, recalca.

Dentro de este proyecto, para Sonia Adeva es “muy gratificante” poder haber contado con “audios adecuados a lo que tú quieres para el aula, generados con la IA, porque el alumno puede escuchar audios casi reales o que lo parecen”.

Además, observó durante las diferentes sesiones del escape room en clase que los usuarios disfrutaron “y se involucraron en una actividad motivadora, donde estoy aprendiendo y estoy jugando al mismo tiempo”.

En cuanto a las edades, cada grupo aprendía de forma distinta, tanto personas adultas como los más jóvenes. Uno de los casos en el que tuvo a una profesora de inglés occidental adulta, “tomó el rol de líder del grupo y no permitió que el resto de estudiantes participara activamente”, y otros en los que los adultos “ponían cara de estoy jugando, estoy perdiendo el tiempo”, pero en otro grupo se les veía mucho más implicados y entretenidos.

Aunque en el caso de “las personas jóvenes asiáticas estaban encantadas y emocionadas por colaborar. En la encuesta ponían que se había divertido, repetían mucho la idea de trabajar en equipo”.

¿Será la IA capaz de sustituir a los docentes?

La docente alcalaína señala que, en la actualidad la inteligencia artificial otorga a los profesores “más posibilidades de creatividad, porque te da como una chispita, un punto de inspiración” y la considera una “compañera de viaje”.

Ella se muestra rotunda cuando dice que “para la enseñanza de idiomas la IA es una herramienta, no nos va a sustituir. Aunque sí que puede ocurrir que el alumno que tenga la IA que le va a traducir considere que no necesita aprender el idioma. Pero bueno, no sé hasta qué punto esa dependencia tecnológica que el alumno pueda tener del uso de la IA… Si mañana no te funciona el teléfono, ¿cómo te comunicas?”, apunta.

La inteligencia artificial aplicada al aula “ha de ser una herramienta más, que tenemos que aprovechar, para personalizar el aprendizaje del estudiante, que nos ahorra tiempo en esas tareas cuando no puedo actualizar el currículum para él”.

Una de sus prácticas en clase consiste en que los alumnos sean periodistas y hagan una entrevista a un personaje famoso que está creado a partir de la IA. De esta manera se elimina el factor de que ambos estudiantes –con el mismo nivel educativo- repitan errores gramaticales o de tiempos verbales: “La IA le va a hablar de forma correcta, no practica con un compañero que tiene los mismos errores, sino que a través de un prompt podemos pedir a la IA que cuando le conteste le corrija y le explique lo que está mal, teniendo un feedback inmediato”.

La evolución de la IA: sesgos, legislación y peligros

La docente nos cuenta que la IA, desde que ella la implementó para desarrollar su tesis, “está creciendo a gran velocidad”: “En uno de los capítulos de mi tesis doctoral que es exclusivo de la IA, le decía a mi director [de tesis] que nunca iba a poder cerrarlo, porque cuando avanzaba y lo veía terminado salía una nueva idea y tenía que volver a arrancar”.

Sonia explica que desde el principio “se notaban mucho los sesgos de la IA. Todos tenemos nuestras creencias, y cuando sale Chat GPT de manera gratuita lo que hemos hecho ha sido entrenarla con nuestro lenguaje. Lo que la inteligencia artificial ha hecho ha sido replicar esos sesgos y multiplicarlos, con lo cual el resultado que me da ya viene con un sesgo y si yo no tengo un pensamiento crítico no voy a saber si lo que me da la IA es correcto. Si no sé verificar esa información ahí tenemos un problema”.

Para Adeva la IA ha evolucionado, porque aunque “al principio cometía muchos errores” en la actualidad tiende a ser más precisa. “No debemos olvidar que la IA son números matemáticos, no hace como nosotros [los humanos] que tendemos a leer entre líneas. Si le damos un prompt bien detallado va a ir mejorando” hasta encontrar el resultado que queremos.

Cada día es más difícil saber si un contenido, ya sea escrito o en formato audiovisual, está creado por inteligencia artificial. Desde fotografías, canciones o incluso en el ámbito educativo. Cada vez más se está implementando señalar si un contenido se ha creado con ayuda de esta herramienta o la ha realizado un ser humano.

La docente nos cuenta que una cosa que le parece muy adecuada es “la gran legislación que tenemos en materia de IA en la Unión Europea, que se nota mucho en comparación con otros países, donde se replican voces, etc. En Europa lo tenemos súper legislado, no nos deja hacer tantas cosas que podríamos considerar no apropiadas”.

Aunque además de Chat GPT han surgido numerosas inteligencias artificiales, Sonia señala que ella prefiere Gemini: “Me decanto más por ella. La descubrí durante la tesis y me daba mejor resultados, se adecuaba más a lo que yo quería”.

Sonia Adeva explica que cuando surgió la IA, en el sistema educativo “había una negación absoluta” en cuanto a su uso, pero que la Universidad y el mundo académico ha ido cambiando de parecer: “Ahora tenemos que enseñar a los estudiantes a utilizarla de una forma crítica. Puedes pedir bibliografía a la IA, cada vez es más real, pero hay que contrastarla”.

Otro de los puntos importantes en la utilización de esta herramienta es la privacidad. Adeva expone que “a menudo somos súper inconscientes, porque detrás de las IA hay programadores y nuestras conversaciones están constantemente monitorizadas”.

Recomienda no subir imágenes de nuestro rostro, ni dar datos básicos como nombre y apellidos o la dirección de nuestra casa: “No sabemos en el futuro qué podrán hacer con esa información. Quizá el día de mañana para acceder a la cuenta del banco lo hacemos con datos biométricos, no con huella digital, y la IA puede tenerlos si se los facilitas”, matiza.