El juez niega el delito de odio en el caso Sergio Delgado, mientras la Policía sitúa el origen de la agresión en un “¿eres de Pucela?”
El juez que preside el juicio por el homicidio del joven vallisoletano Sergio Delgado, que falleció en Burgos de un puñetazo en febrero de 2024, ha recordado que no hay acusación por un delito de odio, derivado de una rivalidad entre provincias, mientras que agentes de Policía Nacional han apuntado a la pregunta del acusado a la víctima sobre si era de 'Pucela' como desencadenante de la agresión.
Durante la declaración del policía nacional instructor del caso, y a preguntas de la Fiscalía y la acusación sobre la pertenencia del acusado a grupos ultras del Burgos CF y la motivación de la agresión, el juez ha insistido en que no se ha planteado una acusación por delito de odio y que “mezclar si es hincha con los hechos puede llevar a confundir al jurado”, algo que “no va a permitir”, ha indicado
El agente ha explicado que durante la detención del acusado encontraron entre sus ropas -en una riñonera, según ha precisado el policía que lo registró- pegatinas de una peña futbolera, con membretes ultras y símbolos antifascistas, algo que el juez ve “irrelevante” hasta que el propio acusado dé explicaciones durante su declaración prevista para el viernes.
“No significa que haya sido el motivo que haya desencadenado el puñetazo”, ha insistido el juez, en una sesión tensa en la que los agentes han explicado que fueron los compañeros de la Unidad de Información los que vincularon al agresor con grupos ultras del Burgos CF, y que si bien sí había sido identificado en alguna ocasión no constan antecedentes por hechos violentos ni detenciones.
Identificado por testimonios y la ropa
Los agentes han explicado que fue la autopsia realizada a Sergio Delgado la que determinó una muerte violenta, y a partir de ahí iniciaron una investigación en la que recabaron imágenes de cámaras próximas al lugar -la plaza de Las Llanas, una zona de ocio de Burgos-, y declaración a posibles testigos de lo sucedido.
El acusado llegó a la Comisaría en la tarde del 24 de febrero -la agresión se produjo de madrugada- como un testigo más, pero negó que se encontrase en el lugar de los hechos cuando se produjo la agresión, y dijo que ya se había ido a casa, en una declaración “un poco contradictoria”, ha indicado el agente.
Se mostró colaborador desde el primer momento, ofreció la ropa que había llevado la noche anterior para cotejarla con las imágenes de los vídeos, y les dijo a los agentes que fueran con su madre -que le había acompañado a Comisaría- a casa de su abuelo a recoger las prendas, como así hicieron.
Cuando los agentes volvieron con la ropa las declaraciones de los testigos habían avanzando hasta el punto de que uno de sus amigos ya le había señalado como autor del puñetazo, y tras cotejar la ropa con las imágenes de los vídeos, lo detuvieron por un delito de homicidio, han indicado.
Tensa sesión entre el juez y la familia de la víctima
La segunda sesión del juicio ha sido tensa entre el juez y la madre y la hermana de la víctima, después de que el magistrado pidiera a la familia que mantuviera las formas y que si no estaban en condiciones de asistir al juicio se marchasen, dado que madre e hija se han echado a llorar en varios momentos.
Ambas le han pedido “respeto y empatía”, y la hija ha afeado que se permita llorar al acusado pero no a su madre, tras lo que el juez la ha invitado a abandonar la sala y así lo ha hecho; mismas recomendaciones ha dado el magistrado al acusado cuando se ha echado a llorar al visionar uno de los vídeos de prueba.
Tras el receso, la hermana ha vuelto a la sala y el juez se ha disculpado con ambas, por si las hubiera ofendido sin querer, ha dicho, pero ha insistido en que se debe guardar orden en la sala y tener un comportamiento civilizado, aunque ha admitido entender el dolor de la familia.
Este martes también ha declarado el padre de la víctima, Francisco Delgado, quien ha reconocido que les han destrozado la vida: “cuando eres joven creas un mundo y te lo destruyen de un puñetazo. Es como un castillo de naipes. Estamos destrozados”, ha indicado en referencia a su mujer y su hija.
Estado muy grave
La sesión ha incluido declaraciones de los agentes de Policía Local que realizaron una primera atención a la víctima, que se encontraba “muy grave”, con el pulso débil y respiración entrecortada, y a la que hicieron una reanimación cardiopulmonar hasta que llegaron los sanitarios.
La médico de urgencias ha explicado que, a su llegada, la víctima estaba en parada cardiorrespiratoria, y que lo intentaron reanimar sin éxito durante más de media hora.