Dejar la masculinidad tóxica es posible: “Los feministas no están bien vistos, pero quiero ser parte del cambio”

Uno de los talleres del centro Plural de nuevas masculinidades

Sandra Vicente


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Santiago Feinmann tiene treinta años y, desde que el feminismo empezó a ganar fuerza, se viene dando cuenta de que él, como hombre, también está interpelado por los roles de género. “Son cosas que asumes. En algunos casos son privilegios y en otros mandatos hegemónicos que nos dicen cómo tenemos que procrear o cómo tiene que ser nuestra sexualidad”, explica. El joven es consciente de que esos roles no solo le afectan a él, sino que tienen incidencia en cómo se relaciona con otros hombres y también con amigas o parejas. “Quería identificar mis micromachismos y privilegios, pero no encontraba ningún espacio para trabajarlo de forma segura”, reconoce.

Frente a la extrema derecha, feminismo para los hombres

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Es por eso que, hace unas semanas, se inscribió en uno de los cursos que ofrece Plural, el centro de nuevas masculinidades que ha impulsado el Ayuntamiento de Barcelona. Se trata de un espacio abierto a toda la ciudadanía para trabajar los roles de género que tanto mujeres como hombres tienen asumidos. El centro se puso en marcha el pasado noviembre con formaciones online y dirigidas a servicios municipales, escuelas o entidades. Pero ahora empieza a ofrecer cursos presenciales abiertos a cualquier persona que resida, trabaje o estudie en la ciudad, independientemente de dónde esté empadronado.

El curso en el que participa Feinmann está pensado para cualquier persona que quiera deconstruirse y, aunque está más enfocado a hombres que a mujeres, el espacio es mixto. De 22 plazas, hay seis mujeres. El resto son hombres de perfiles muy distintos y edades dispares, entre 25 y 60 años. Todos juntos van compaginando formación teórica con debates y experiencias prácticas en las que “se reflexiona y se cuestiona” una construcción de género que, explican, les dice cómo deben pensar y expresarse. “El objetivo es identificar qué aspectos de esos roles son problemáticos y acompañar en el cambio”, explica Martín Frasso, antropólogo y técnico responsable de las formaciones en el centro.

Asegura que, para muchos hombres que quieren deconstruirse y acabar con comportamientos tóxicos, puede ser difícil encajar en el nuevo marco de igualdad de género, que pide cambiar roles y renunciar a privilegios que se tenían muy asumidos. Por eso, son los participantes de los talleres quienes deciden las temáticas y los ejes que más les interesa trabajar. “No se trata tanto de trabajar las violencias machistas desde la reparación, como desde la prevención”, explica Esteve Segura, técnico del Área de Feminismos y LGTBI del Ayuntamiento de Barcelona. “Por eso, pensamos los contenidos con los usuarios, para que no haya ningún hombre que quiera deconstruir su masculinidad y no pueda hacerlo”.

Responsabilizar al aliado feminista

La atención a las necesidades de los hombres es clave en el proyecto. “Sin ellos, no podemos avanzar hacia esa sociedad feminista que queremos. Necesitamos hombres formados y más implicados en la igualdad de género, porque no dejan de ser la mitad de la población”, asegura Laura Pérez, cuarta teniente de alcaldía y responsable del Área de Feminismos y LGTBI. A pesar de eso, que los hombres participen de la lucha feminista no siempre está bien visto. “Los varones feministas y con perspectiva de género no están bien vistos, pero quiero ser parte del cambio”, explica Feinmann, quien asegura que estas reticencias pueden venir tanto por parte de hombres como de mujeres.

De hecho, según asegura Begonya Enguix, antropóloga y profesora de los estudios de Arte y Humanidades de la UOC, es normal que muchas mujeres no se sientan cómodas contando con hombres en las filas feministas. “Es lógico no querer besar la mano que te ha pegado”, alerta. “Además, también supone tener que vigilar que, a partir de ahora, los hombres no se apropien de esta lucha y lleven la voz cantante”. Aun así, Enguix se muestra a favor de un feminismo incluyente porque, a pesar de que no supondrá que las mujeres tengan menos trabajo, incorporar a los hombres a las formaciones y debates significará que “el género dejará de ser solo una cosa de mujeres”, apunta

“El aliado feminista ya no podrá solo darnos golpecitos en la espalda, sino que le podremos reclamar implicación afectiva y no habrá excusa para esos micromachismos o comportamientos tóxicos”, añade Enguix. Precisamente, el centro Plural se enfoca a ese aliado que, aunque no tenga formación en género, se muestra interpelado por sus reclamaciones. “Nos están llegando personas relativamente sensibilizadas, pero el gran reto es llegar también a aquellas que piensan que estas cuestiones de género no van con ellos”, asegura Pérez. Estos pueden ser tanto aquellos que creen que ya están totalmente deconstruidos, como aquellos que no se sienten interpelados por la lucha por la igualdad.

“Para llegar a ambos, lo ideal es no quedarnos en lo abstracto ni dar lecciones. Hay que bajar el género a cuestiones concretas y explicar cómo se pueden cambiar actitudes del día a día relativas a la sexualidad, la paternidad o las emociones”, explica la antropóloga, que considera que un ayuntamiento es la institución ideal para llevar a cabo estas campañas, debido a su capacidad de llegar a toda la población. Por eso, desde Plural se han establecido alianzas con diversas entidades y servicios de la ciudad como Servicios Sociales, escuelas o el Instituto Municipal del Deporte, para trabajar el género de manera transversal.

Un trabajo de largo recorrido

La atención a hombres es ya una línea política clásica del consistorio de Barcelona, que hace años impulsó el SAH (Servicio de Atención a Hombres), pensado para aquellos que ejercían violencia machista. “Plural continúa este trabajo, también para tratar las masculinidades sin ligarlas necesariamente a la violencia”, matiza Segura.

Para abordar la deconstrucción de manera más amplia, este 2022 se han proyectado 240 actividades, pensadas para la ciudadanía y para grupos cerrados como pueden ser escuelas o, incluso, servicios municipales que quieran ampliar la perspectiva de género, como puede ser la Guàrdia Urbana. El centro cuenta con un equipo profesional de 10 técnicos y tiene un presupuesto anual de 456.000 euros. Asimismo, a Plural se añadirán los grupos de paternidades positivas, que existen como espacio de apoyo desde 2017.

“El feminismo se debe trabajar de manera transversal, poniendo el foco en aquellos lugares donde los roles de género son muy rígidos, como son la crianza o la infancia”, añade Laura Pérez. Se muestra de acuerdo Begonya Enguix, quien considera que la única manera de lograr la igualdad efectiva es interpelar a aquellas personas, a aquellos hombres, que no lo creen necesario. “Es difícil llegar a ellos, pero si las personas que están a su alrededor ya se han formado y deconstruido, pueden ser agentes de cambio y alterar las pautas de relación”, explica la antropóloga, que afirma que, a veces, no reírse de la broma machista de un amigo puede tener mucho más efecto que un congreso feminista. 

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