Cena de tupper y noche de vivac para “proteger” el colegio electoral
El olor a té y la música de piano ambientan una sala repleta de sacos de dormir y esterillas. Las melodías que salen de los dedos de Jordi Vallespí -el padre de Mariona, una niña de siete años que estudia en Colegio Auró de Barcelona- mecen un tertulia que repite una y otra vez las mismas palabras. Democracia, votación, futuro... Aunque también hay tiempo para las risas y las anécdotas personales. Las personas que llenan esta sala no son reconocidos activistas ni funcionarios de la administración, solo son madres y padres de alumnos de un centro que la Generalitat ha designado como sede electoral en para el referéndum suspendido por el Tribunal al Constitucional del 1 de Octubre.