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CATALUNYA

Análisis

El 'momento CUP' de En Comú Podem

La promesa del referéndum arrastra a En Comú Podem a una negociación con el PSOE similar a la vivida por la CUP con JxS, donde a la candidatura catalana solo le vale el objetivo principal para salvar su imagen en la negociación

Si los de Xavier Domènech quieren cumplir su promesa electoral deben convencer al PSOE de pactar un referéndum en Catalunya o justificar no contribuir a un cambio de gobierno a la izquierda

Podemos registra un "grupo de grupos" con En Comú Podem, En Marea y sus diputados valencianos, pero sin Compromís

Xavier Domènech junto a Pablo Iglesias en la jornada de constitución del Congreso

El cabeza de lista de En Comú Podem, Xavier Domènech, ha acudido este jueves al Palacio de la Zarzuela para explicar al rey Felipe de Borbón las posiciones de la candidatura ganadora de las elecciones generales en Catalunya. Los de Domènech finalmente no tendrán el grupo propio que esperaban, pero mantienen intactas sus reivindicaciones programáticas, entre ellas la de pactar un referéndum sobre la independencia de Catalunya. La promesa del referéndum, marcada como de mínimos durante la campaña, encorseta las posibilidades de En Comú Podem en la negociación.

La formación encara un periodo de diálogo con el PSOE que consideran que irá para largo. Un mes después de las elecciones y con una aritmética complicada para ambos bloques, a izquierda y derecha, los acuerdos para decidir quién será el próximo presidente está aún muy verdes. Los de En Comú saben que acuden a las Cortes con una promesa electoral, la del referéndum pactado, a priori casi imposible de aceptar por el otro lado de la mesa de negociación, pero a la que no pueden renunciar. Por otro lado, tampoco se pueden permitir quedar como los facilitadores de un gobierno de derechas o de gran coalición entre PP y PSOE.

El momento de En Comú Podem recuerda al vivido por la CUP hace solo unas semanas, en el que cualquier salida que no pase por conseguir su objetivo de máximos puede salirle demasiado cara. El precedente de la negociación entre las dos formaciones independentistas también es agridulce. Por un lado, la CUP demostró al conseguir la salida de Artur Mas que los objetivos que parecen imposibles pueden realizarse. Por otro, que en ocasiones conseguir el objetivo no amortigua los costes en imagen de un pacto determinado.

Una multilateralidad más complicada

Las situaciones de En Comú y de la CUP tienen similitudes, pero hay detalles importantes que las diferencian. Mientras que en el caso catalán Junts pel Sí solo necesitaba a la CUP para obtener la mayoría, en el caso español el PSOE necesitaría un pacto con más actores que Podemos. El pacto, por tanto, deberá ser multilateral, y es posible que los socialistas no encuentren al otro lado un bloque cohesionado que contemple el referéndum como una condición ineludible.

Algunos sectores de Podemos y sus confluencias han comenzado ya a situar la reivindicación de los catalanes fuera de las líneas rojas para el pacto, pese a que Pablo Iglesias lo fijó así en campaña. Los diputados de Compromís, que se ha descolgado de su alianza con Podemos al no tener grupo propio, han sido los más claros al respecto, pero también los gallegos de En Marea han avisado que pondrán por delante su programa. Por su parte, la exdirigente de IU y diputada de Podemos por Madrid, Tania Sánchez, aseguró este miércoles que "el referéndum nunca ha sido una línea roja para Podemos".

Estrategias paralelas

El equipo capitaneado por Domènech tiene una de las grandes complicaciones a resolver en la presión mediática y ciertos intereses económicos, que empujan el PSOE a aceptar la gran coalición con el PP o, al menos a cerrarse al referéndum. Para los comunes, la situación vuelve a parecerse a las negociaciones sobre la presidencia de la Generalitat, cuando la presión mediática se focalizó en la que la CUP renunciara a su promesa y aceptara investir a Mas.

En Comú Podem ha comenzado ya a mostrar dos estrategias de negociación que también siguieron los anticapitalistas en su momento, como son dejar el escollo más importante para el final y mostrarse flexibles. Así, tras el encuentro con el rey, Domènech aseguró que el referéndum en Catalunya es "el debate más sencillo de todos" y que si el PSOE acepta hablar con ellos lograrán convencerles. "Tenemos más dudas de que los vayamos a convencer en otras cosas", ha remachado.

La otra carta, la de la flexibilidad, ha sido cubierta por el diputado asegurando que estarían dispuestos "a dialogar" sobre la forma del referéndum. No es una posición nueva. La propia Ada Colau desdibujó el miércoles las condiciones del referéndum sobre la independencia que proponen en una entrevista en la televisión local de Barcelona, BTV, donde afirmó que la consulta podría realizarse con "dos o tres preguntas". La alcaldesa de Barcelona había dejado claro durante la campaña en la entrevista de Catalunya Plural que el referéndum debía ser en todo caso de respuesta binaria.

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