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Pros y contras de la incorporación de especies exóticas de árboles en los ecosistemas

La Universidad de Alcalá participa en una investigación donde se analizan los efectos de este tipo de acciones contra el cambio climático

Se trata de un proceso complejo donde deben preverse las consecuencias a largo plazo, según los expertos

Mimosa / CICYTEX

Los diferentes ecosistemas permiten que el hombre obtenga de ellos bienes y servicios que contribuyen a su bienestar, lo que recibe el nombre de servicios ecosistémicos. Específicamente, los árboles contribuyen en gran medida a estos servicios; por ejemplo, de ellos obtenemos alimentos y materias primas, como madera, fibras, resinas, taninos o corcho.

Además, los árboles contribuyen a la formación y retención del suelo, a aminorar los efectos destructivos de las crecidas de los ríos, a regular el ciclo del agua o a absorber el CO2 que emitimos en la quema de combustibles fósiles, mitigando así el cambio climático. Y, por otro lado, los árboles nos proporcionan valores estéticos, motivos de inspiración artística, nos ofrecen oportunidades de ocio o generan sombra y humedad que atenúan los rigores climáticos de nuestros veranos. 

Sin embargo, en ocasiones, los servicios que aportan los árboles nativos de un territorio no satisfacen nuestras demandas, lo que ha llevado al hombre, desde hace siglos, a plantar árboles procedentes de otros territorios. Estos árboles exóticos pueden contribuir a incrementar ciertos servicios, pero también pueden tener efectos no deseados sobre la biodiversidad o sobre otros servicios ecosistémicos, por ejemplo, homogeneizando el paisaje, incrementando el riesgo de incendios o produciendo polen alergénico.

Hasta ahora, no se había realizado una valoración rigurosa y global de los pros y contras que tiene la introducción de árboles exóticos, una información fundamental para sustentar decisiones y medidas de gestión relacionadas con estos árboles. 

Una treintena de científicos de todo el mundo

Este artículo, realizado por un equipo de 33 científicos de todo el mundo, en el marco de una acción COST europea y en el que participan los profesores de la UAH Pilar Castro, Álvaro Alonso y Asunción Saldaña, presenta una valoración a escala global de los efectos que tienen los árboles exóticos en la provisión de multitud de servicios ecosistémicos. 

La información fue recopilada de la literatura científica, de informes forestales regionales y de redes sociales de todo el mundo. Así, el estudio recopila 1.683 casos de estudio, procedentes de 44 países distribuidos por todos los continentes (excepto la Antártida) y que hacen referencia a un total de 125 especies de árboles exóticos. En cada caso, se cuantificó un servicio en una situación dominada por árboles exóticos y una situación control con vegetación nativa. 

El análisis revela que los árboles exóticos tienden a incrementar muchos de los llamados “servicios de regulación”, como la capacidad para mitigar el cambio climático, la erosión del suelo o el aporte de fertilidad a los suelos, pero, sin embargo, contribuyen a un mayor riesgo de incendios, debido a que suelen ser más productivos que los nativos. Por el contrario, los árboles exóticos contribuyen menos a la provisión de madera que los nativos a escala global.

Los efectos sobre los llamados “servicios culturales” fueron variados. Así, los árboles exóticos incrementan los valores estéticos, pero despiertan menos interés científico que los nativos; aunque las webs de promoción turística muestran una sobre-representación de imágenes de árboles exóticos, la gente prefiere áreas cubiertas por árboles nativos para sus rutas por el campo.

Palmera. Gobierno de Canarias.

En cualquier caso, estas tendencias globales mostraron grandes variaciones dependiendo del contexto. Por ejemplo, los beneficios de los árboles exóticos en los servicios de regulación son más notables en regiones ubicadas en latitudes bajas; la contribución de estos árboles a la provisión de madera varía drásticamente entre países: así, la madera que se cosecha en Estados Unidos, Japón, Canadá, Austria o Alemania procede casi exclusivamente de árboles nativos, mientras que la que se cosecha en Sudáfrica, Nueva Zelanda, Chile o Irlanda, procede principalmente de árboles exóticos.

También se observa que las regiones con menor proporción de población rural son las que dependen más de los árboles exóticos para la provisión de madera. La contribución de los árboles exóticos a los servicios culturales es mayor en países con un producto interior bruto más elevado, aunque la contribución a los valores estéticos y recreativos se reduce en los países con mayor índice de desarrollo humano. Esto sugiere que en estos países la población valora más el acervo de especies nativas.

En definitiva, aunque el estudio concluye que los árboles exóticos producen más incrementos que reducciones de servicios ecosistémicos, también muestra que estos efectos son muy variables dependiendo del contexto ambiental y socioeconómico. Por tanto, no es fácil prever los efectos que pueden tener futuras introducciones de árboles. Asimismo, hay que tener en cuenta que introducir una especie exótica para maximizar un único servicio, puede comprometer la potencialidad del ecosistema para proveer otros servicios o para mantener la provisión del primero en el futuro.

Por tanto, los gestores deberían basar sus decisiones en enfoques amplios que incluyan los posibles efectos de las especies en multitud de servicios y en escalas temporales largas.

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