La Cámara de Comercio estima que València necesitará más de 130.000 viviendas para atender la demanda en 2030

EFE

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Un informe de Cámara Valencia señala que, si no se adoptan medidas urgentes, la provincia de Valencia tendrá hasta el año 2030 un déficit de 133.340 viviendas para atender la demanda del mercado inmobiliario, algo que se podría paliar en parte con un desarrollo urbano del área metropolitana acompañado de servicios de transporte.

El documento, titulado 'La vivienda en la provincia de Valencia', ha sido presentado este martes por el presidente de Cámara Valencia, José Vicente Morata, quien ha destacado que la vivienda es actualmente “el principal problema social” en Valencia, España y gran parte de Europa, y por integrantes de la comisión de proyectos estratégicos de la institución cameral.

Tras detallar los factores que limitan la oferta de vivienda, como el incremento del coste de los materiales, de la mano de obra y del precio del suelo, el endurecimiento de la normativa técnica y la lentitud burocrática, y los que limitan el acceso a la vivienda, como el precio y el aumento de la población, del turismo y de la esperanza de vida, el informe plantea propuestas.

Así, la Cámara de Comercio aboga por incrementar el suelo urbanizable, por un marco normativo que no frene la edificación de viviendas, por reducir los tributos y gravámenes a la vivienda, y por un desarrollo residencial en el área metropolitana de València, dado que en la capital apenas se puede crecer más, acompañado de servicios de transporte rápidos y eficientes.

Dónde construir viviendas

El arquitecto Alejandro Escribano, quien dirigió el vigente Plan General de València de 1988, ha indicado que pensar que se puede construir más en la ciudad de València “es equivocarse”, pues quedan por completar las operaciones de suelo del Parque Central, El Grao y Benimaclet, que en conjunto suman 8.000 o 10.000 viviendas, y el entorno impide construir más.

Ante esto, ha señalado, es “crucial” una estrategia metropolitana, con la promoción de entre 15.000 y 20.000 viviendas a corto plazo acompañada de redes de transporte de alta competitividad y políticas de suelo promovidas desde la Administración con la colaboración público-privada, ya que reducir el coste del suelo es “la clave” para tener viviendas asequibles.

“Nadie en su sano juicio piensa que se pueda ocupar la huerta al norte de la ciudad” o puede abogar por que la ciudad crezca más al sur del nuevo cauce del Turia, donde está el parque natural de la Albufera, ha afirmado Escribano, quien ha apuntado que se puede crecer por el eje noroeste, la Pista de Ademuz, y de forma más limitada hacia el suroeste, por Torrent.

Ha indicado que ahora mismo crecer hacia el sur es “prácticamente inviable”, porque es la zona afectada por la dana del 29 de octubre y hasta que no se hagan nuevas infraestructuras hidráulicas que garanticen la seguridad no se puede desarrollar nuevo suelo, mientras que tampoco se puede crecer hacia el norte porque está la huerta protegida.

Para Escribano, en cualquier área metropolitana “madura” de Europa es normal vivir a 10 o 12 kilómetros de la ciudad pero tener cerca una estación de metro para facilitar los desplazamientos, y ha abogado por aumentar la densidad de viviendas en el área metropolitana hasta las 120 o 140 por hectárea, lo que permitiría construir unas 25.000 viviendas, frente al modelo de L'Eliana de 15 viviendas por hectárea.

La clave, el suelo

“Probablemente sea el momento de que Valencia se plantee no crecimientos pequeños de núcleos, sino auténticas pequeñas ciudades nuevas que sean autosuficientes”, de forma que se apueste por operaciones no de mil viviendas, sino de 6.000 hacia adelante, como las del entorno de Madrid, ha considerado Escribano.

Ha detallado que el coste de construir una vivienda de 85 metros cuadrados es de unos 115.000 euros y el de urbanizar las calles y jardines es de 6.000 euros, por lo que hasta los 300.000 euros que actualmente se pide en el mercado por una vivienda lo que hay es el coste del suelo, donde hay un “margen enorme” para poder reducir el precio.

El presidente de Cámara Valencia ha destacado que el informe deja claro que el precio de venta de la vivienda influye sobre todo el coste del suelo, por lo que hacen falta políticas de suelo disponible para los promotores en el área metropolitana principalmente y la transformación de suelo a urbanizable de forma rápida.