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El miércoles paramos, y no vamos a pedir permiso

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El próximo miércoles, 11 de noviembre, la ciudadanía de la Comunitat Valenciana está convocada a parar. Hacía catorce años que UGT y CCOO no convocaban juntas una huelga general, y desde luego no la hemos convocado por gusto ni por frivolidad. Hacer huelga puede costar, como mínimo, un día de salario, y en muchas familias valencianas un día menos de salario vaya si se nota a final de mes. Si aun así hemos llegado hasta aquí es porque a demasiadas personas ya no le salen las cuentas trabajando.

En abril, el alquiler en la Comunitat marcó su máximo histórico: 12,9€ el metro cuadrado, un 8,1% más que un año antes. En la provincia de Valencia ya está en 14€, y en la de Alicante subió casi un 10% en doce meses. Un piso modesto de setenta metros en el área de València cuesta hoy cerca de 1.000€ al mes. Y quien tiene que pagarlo cobra, de media, en torno a un 10% menos que en el resto de España. En los últimos meses, miles de personas han salido a la calle en nuestras ciudades para reclamar una vivienda digna. Muchas han sido jóvenes que trabajan y aun así no pueden pagarse un techo. Nadie se ha sentado todavía a escucharles ni a darles una solución creíble.

Convocamos ahora porque se han agotado las demás vías. El 2 de octubre, el Congreso tumbó los dos decretos de vivienda que limitaban la subida de los alquileres, prorrogaban los contratos que van venciendo y frenaban los desahucios de familias vulnerables. Aquí, la Generalitat se niega a declarar zonas tensionadas, que es la herramienta que la ley ya le ofrece para contener los precios. Y en las empresas, el acuerdo estatal que debería orientar las subidas salariales, el AENC, lleva caducado desde diciembre sin que la CEOE haya respondido formalmente a nuestra propuesta para su renovación. Vamos, que se niegan a negociar. Desde UGT pedimos subidas salariales de entre el 4% y el 7%, un salario mínimo que crezca al menos un 7% en 2027 y que la reducción de jornada laboral deje de aplazarse. Son peticiones razonables después de varios años en los que los precios han subido más que los salarios y los beneficios empresariales se han disparado en muchos sectores.

Desde que anunciamos la convocatoria se nos ha dicho de todo: que es una huelga política y electoral, que los sindicatos le hacemos el juego a unos o a otros e incluso, tras el accidente ferroviario de Urda, que deberíamos suspenderla. Las sesenta y nueve víctimas merecen todo nuestro respeto, pero su memoria no debería utilizarse para pedirle a nadie que renuncie al ejercicio de un derecho fundamental. Eso sí que es faltarles al respecto.

Quien habla de huelga electoral lo hace, sobre todo, porque no le interesa hablar de lo que reclamamos. Las elecciones del 29 de noviembre no las hemos convocado nosotros. Esta huelga se decidió porque los sueldos ya no llegan para garantizar una vida digna y porque acceder a una vivienda se ha convertido en un lujo solo al alcance de unos pocos, y estaría igual de justificada sin elecciones a la vista. Si a alguien le incomoda que el 11N recuerde lo que votó hace cinco semanas en el Congreso sobre los alquileres, que dé explicaciones de ese voto. La campaña electoral es un buen momento para ello.

Hay quien ha ido todavía más lejos. Se nos ha avisado de que, si no desconvocamos y hay un cambio de ciclo tras el 29N, se «tomará nota». No sé si tomarlo como un consejo o una amenaza, ya que va dirigido contra el ejercicio de un derecho fundamental. En cualquier caso, una advertencia así no nos va a asustar. Lo que sí me preocupa es que el miércoles haya trabajadores y trabajadoras que no paren porque en su empresa les han dado a entender que también van a tomar nota. A ellos les digo que la ley les protege y que el sindicato estará a su lado.

En la Comunitat Valenciana respaldan la huelga sindicatos de muy distinta tradición y los colectivos que llevan años peleando por el derecho a la vivienda. Somos organizaciones que discrepamos a menudo y esta vez vamos juntas. El miércoles habrá manifestaciones en Valencia, Castellón, Alicante y Elche y miles de ciudadanas y ciudadanos ejercerán su legítimo derecho a la huelga para conseguir poder vivir con dignidad.

A quien todavía dude, le pido que el martes por la noche repase lo que paga de alquiler, de hipoteca, de combustible, de luz o de alimentación. Que heche cuentas y vea lo que le queda a fin de mes. Con esas cuentas delante, que decida el miércoles.