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El concejal de Grandes Proyectos del Ayuntamiento de València, José Marí Olano, suele asistir junto a la alcaldesa, María José Catalá, a las reuniones del consejo de administración de la Autoridad Portuaria de Valencia (APV), un organismo en el que se debaten y aprueban multitud de acuerdos y temas sensibles, entre ellos, contratos millonarios por obras y servicios que promueve el Puerto.
La situación del edil, que desde abril hasta diciembre ha sido presidente de la mesa de contratación, es peculiar. Carece de dedicación exclusiva y tiene autoriación para compatibilizar su trabajo como concejal con su trabajo como abogado, pero hasta ahora se ha negado a proporcionar la información sobre las firmas con las que trabaja o ha trabajado en los dos últimos años, a pesar de que una reciente resolución del Síndic de Greuges del pasado mes de diciembre le instó a hacerlo. Semanas después, la propia Catalá se vio empujada a apartarle como responsable de la mesa de contratación para evitar sospechas puesto que en sus ocho meses al frente del cargo tuvo que abstenerse en al menos media docena de procedimientos públicos -en sus primeros tres meses al mando- para evitar incompatibilidades.
En este contexto, Marí Olano ha asistido también a reuniones del Puerto pese que no figura en el cuadro de consejeros de la APV en el que sí está Catalá como alcaldesa. ¿A qué se debe entonces su presencia? Fuentes del organismo portuario han explicado a elDiario.es que acude en calidad de “invitado”. En el caso del anterior alcalde, Joan Ribó, fuentes de Compromís aseguran que siempre asistió solo a estas reuniones.
En este sentido, desde la APV han informado de que el Reglamento de Gestión y Funcionamiento contempla la posibilidad de invitar a las sesiones a cualquier persona que guarde relación con los asuntos a tratar o con la actividad de la Autoridad Portuaria, “como es el caso del concejal de Grandes Proyectos”, han comentado.
Además, han afirmado que ha asistido a determinadas sesiones como invitado “a propuesta del Ayuntamiento como concejal de grandes proyectos y al ser quien lleva las relaciones con el Puerto” y han añadido: “Al no ser miembro del consejo no tiene derecho a voto y está obligado al deber de confidencialidad, comprometiéndose expresamente a guardar absoluta reserva respecto de la información, documentación, deliberaciones, intervenciones tratados en las reuniones del Consejo”.
Preguntados sobre la forma de controlar posibles incompatibilidades o conflictos de interés habida cuenta de que no ha hacho públicas las empresas para las que trabaja, la APV ha puesto de relieve que “el Reglamento contempla la obligación de informar con la debida antelación cuando considere que en algún punto del orden del día se encuentra en causa de abstención por incurrir en una situación de conflicto de interés, ya sea directo o indirecto, y abstenerse de participar en la deliberación y votación de dicho asunto, debiendo ausentarse de la sesión por el tiempo indispensable para que se produzca la deliberación y votación del asunto en cuestión”.
Las mismas fuentes han insistido en que “es una obligación personal dar cuenta de las citadas incompatibilidades”. A tal fin, “los consejeros y los invitados deberán cumplimentar y remitir firmada en el plazo señalado por la Secretaría del Consejo de Administración declaración de ausencia de conflicto de interés (DACI) respecto de los asuntos incluidos en el orden del día de cada sesión”. Cuestionados sobre si Olano se ha ausentado de algún consejo o de alguna deliberación por incurrir en estas situaciones, no ha habido respuesta. El Ayuntamiento de València no ha dado respuesta a las preguntas planteadas al respecto por elDiario.es.