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Dime cómo es tu casa y te diré con qué calentarla (sin arruinarte)

Con los precios de la energía in crescendo, el calentar nuestro hogar de la forma más económica se ha convertido en un asunto puntal para la economía de las familias

El tipo de vivienda cuenta mucho a la hora de escoger un sistema de calefacción, sin descartar la dureza de los inviernos de la zona

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Foto: Wkimedia Commons

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La subida del gas lo sitúa al nivel más alto desde 2015. El precio de la luz ya se disparó a finales de octubre y amenaza con nuevas subidas si persiste la sequía y no cambia el tiempo. Además, aunque el invierno de momento se mantiene benigno en cuanto a temperaturas, no están descartadas posibles futuras olas de frío. Finalmente, el precio de la bombona de butano, que subió el 2,1% en noviembre, se revisará dentro de dos semanas y podría volver a subir.

Con este panorama, elegir el mejor sistema para calentar nuestra casa se presenta como una cuestión importante. Incluso puede que dispongamos de varios tipos de calefacción a un tiempo y queramos saber cuál nos va a salir más económica. Por ejemplo, puede que tengamos las bombas de calor que en verano usamos para el aire condicionado, así como radiadores de agua, placas eléctricas o incluso estufas de butano.

¿Qué es lo más barato? Depende del tipo de invierno que suframos -si hace frío, hace frío y el gasto se dispara sí o sí-, pero también  del tipo de casa que habitemos; de si es un apartamento grande o pequeño, de techos altos o bajos, si está bien aislada, si es una vivienda dúplex de grandes dimensiones y numerosas habitaciones, etc. A continuación de te explicamos el mejor sistema de calefacción según el tipo de casa

Chalé o Dúplex adosado

Normalmente este tipo de edificaciones cuentan con una caldera, generalmente de gasolina o pélets, a veces de gas, que calienta un circuito de radiadores. No es el sistema más económico, desde luego, sobre todo si no hacemos el adecuado mantenimiento de los radiadores, que pueden estar llenos de aire y por tanto ser poco eficientes. 

Foto: Till Westermayer

Foto: Till Westermayer

El problema de este tipo de casas son las habitaciones fantasma donde nadie entra o solo lo hace por las noches para dormir. Aunque tomemos la acertada decisión de cerrar los radiadores de estas habitaciones, para que no se calienten sin ton ni son, el agua caliente llega hasta ellas y regresa, perdiendo calorías en el trayecto. Además, si la casa es antigua suelen estar mal aisladas.

En este tipo de casas es mejor aprovechar el sistema de bombas de calor -siempre que no sean excesivamente antiguas-, o instalarlas en las habitaciones principales para usarlas en verano como aire acondicionado y en invierno para calentarse. Las actuales bombas de calor funcionan con la tecnología Inverter, que se optimiza ofreciendo de 2,5 a 5 veces más energía -en forma de calor- de la que emplea, con lo que supone un ahorro importante.

Si se dispone de bombas de calor en dormitorios y estancias principales, bastará con programarlas para que se enciendan en las habitaciones poco antes de acostarnos y mantengan una temperatura mínima. Mientras, en el salón puede estar funcionando la bomba principal si la estancia es grande. Ahora bien, este sistema no funciona en climas extremos, ya que al producir frío en el exterior para poder enviar calor al interior, suelen formarse capas de hielo en los compresores, con lo que el sistema se para hasta que estas se derritan.

Piso mediano en casco urbano

Si vivimos en un piso de tamaño mediano -entre 60 y 100 metros cuadrados- en el casco urbano de una población, podemos plantearnos el uso de calefacción por circuito de agua con caldera de gas, ya que no tenemos que calentar excesivos metros cuadrados ni poseemos abundantes habitaciones fantasma. Aunque si las tenemos, es importante tener los radiadores cerrados. 

Foto: ConsumoClaro

Foto: ConsumoClaro

Al precio que está el gas, no obtendremos ningún ahorro pero sí la comodidad de tener un calor menos seco e irritante para las mucosas y la piel, sin un gasto excesivo. Basta con que dejemos el termostato a una temperatura limitada -sobre 20ºC, por ejemplo- mientras estamos fuera de casa. O incluso que lo quitemos hasta nuestro regreso en el caso de nuestra casa esté orientada al sudeste y sea cálida. 

En caso de vivir en un clima frío en exceso, el gas no será una solución económica y convendrá buscar otros sistemas, como por ejemplo las placas eléctricas, que pondremos únicamente en las habitaciones que ocupemos, combinadas con un calefactor de aire caliente para cuando estemos en el baño o la cocina.

El problema de las placas es que tardan en calentar las habitaciones, lo cual implica que se deben dejar a un mínimo durante las horas que estemos fuera, para no encontrar al regreso la casa demasiado fría. 

Piso tipo loft

Sin embargo, si nuestro piso es más pequeño o tipo loft, con poca compartimentación, nos puede interesar utilizar una bomba de calor, ya que la difusión del aire caliente optimizará el reparto de calorías y, por tanto, el ahorro. Si la bomba es Inverter y el clima no es excesivamente frío, se puede notar mucho el ahorro.

La bomba de calor no es un sistema adecuado para pisos con techos altos, pues el aire caliente tiende a concentrarse en los estratos superiores y bloquea el sensor, dando la falsa sensación de que la habitación está caliente cuando no lo está, de modo que tendremos que gastar más energía para calentar los estratos inferiores. Si tenemos este problema, podemos usar un ventilador para favorecer la convección del aire. 

Estudio o habitación

Finalmente, si vivimos en un pequeño estudio o una habitación alquilada de la cual nos devengan los gastos de la energía consumida, podemos emplear la bomba de calor si la poseemos, ya que nos dará un buen ahorro en caso de ser Inverter. Ahora bien, nos dejará un ambiente reseco en exceso que deberemos compensar con un humidificador, con lo que ya no nos sale tan a cuenta el ahorro. 

Foto: Alper Çuğun

Foto: Alper Çuğun

Otra alternativa mucho más económica y práctica son las estufas de butano, que calientan con gran rapidez espacios pequeños y suponen la fuente de energía más barata, ya que el precio de la bombona está por debajo de los 15 euros. Si nuestro estudio está a buen resguardo y debidamente aislado, este sistema puede ser el que más a cuenta nos salga, si bien debemos tener en cuenta que es un tipo de calefacción para ser usada en el momento, que crea un calor que se retiene poco y que no lo podemos dejar encendido mientras estamos fuera.

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