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Cultura

Pixar en 10 nombres propios

Desde Lucasfilm a Steve Jobs, Toy Story, Buscando a Nemo o Up. La factoría ha transformado la animación mundial y la cultura a base de hitos icónicos

La mítica factoría de animación celebra sus 25 años con una exposición en CaixaForum Madrid que explica cómo se hacen sus célebres películas

La exposición 'Pixar. 25 años de animación' se puede ver en CaixaForum Madrid hasta el 22 de junio.

La exposición 'Pixar. 25 años de animación' se puede ver en CaixaForum Madrid hasta el 22 de junio.

Unas 250 personas, más de 120.000 fotogramas y alrededor de 5 años tarda Pixar en parir una de sus películas de animación. Pero antes de que veamos el sueño hecho realidad en la pantalla, guiones, lápices, acuarelas, ilustraciones hechas por ordenador, maquetas y un largo etcétera son necesarios para hacer la magia. 

Al decir Pixar, a todos nos viene irremediablemente a la cabeza una palabra: animación. Pero acto seguido se agolpan nombres propios que han forjado la leyenda de esta icónica compañía. Desde Lucasfilm hasta Up, su último título original con permiso de Brave, pasando por aquellos que han dejado su impronta en lo que hoy es el cine de animación, como John Lasseter y Steve Jobs. Eso es Pixar, mucho más que una empresa innovadora y tecnológica que ha creado las mejores películas de animación de la historia. Pixar son sus nombres, los reales y los animados.

"Los artistas son los que hacen las películas, no los ordenadores", decía ayer Elyse Klaidman, directora de Pixar University y del Archivo de Pixar Animation Studios, y comisaria de la exposición "Pixar. 25 años de animación", que se puede ver en CaixaForum Madrid desde hoy y hasta el 22 de junio, tras visitar medio mundo desde que se estrenara en 2005 en el MoMA de Nueva York.

A esos artistas y a esos personajes está dedicada esta muestra que reivindica el lado artístico y creativo visto desde esa parte desconocida que se esconde detrás de cada una de las películas de la factoría de animación más importante e influyente del mundo. 402 bocetos, esculturas, dibujos, colorscripts, vídeos, animaciones, y dos joyitas como son el Zoótropo de Toy Story y la pieza audiovisual Artscape –porque aquí queda claro que tan importante son las técnicas tradicionales (dibujo, pintura o escultura) como las digitales–, nos enseñan el backstage de la producción de 12 filmes que han marcado la historia del cine y del entretenimiento.

Una historia que Pixar Animation Studios ha forjado en forma de 14 largometrajes de animación, galardonados con 30 premios Oscar (siete de ellos, al mejor largometraje de animación) y 7 Globos de Oro, y con unos récords en taquilla y ventas de merchandising que son la envidia de cualquier productor. Y una historia plagada de nombre propios de leyenda (podrían estar todos, lo sabemos).

Lucasfilm y Ed Catmull

George Lucas contrata en 1979 a Edwin Catmull, del Instituto de Tecnología de Nueva York, para dirigir el Departamento de Informática de su compañía Lucasfilm. Junto a Loren Carpenter y Rob Cook, su cometido es crear tecnología digital para la industria del cine. Desarrollan el sistema REYES (Renders Everything You Ever Saw), que sirve para renderizar escenas y fue el precursor de RenderMar, el software que creó Pixar en 1989 y se convirtió en el sistema estándar para el entorno digital usado en Hollywood. 

Lámpara Luxo (Lamparita, 1986), creada por John Lasseter. / Disney/Pixar

Lámpara Luxo ('Lamparita', 1986), creada por John Lasseter. / Disney/Pixar

John Lasseter y Lamparita 

"El arte pone a prueba la tecnología y la tecnología inspira el arte". Esta cita de John Lasseter abre la exposición de Madrid y define a la perfección los dos pilares que se fusionan en el espíritu de Pixar.

Lasseter era un animador de Disney cuando entra en 1984 en el Departamento de Informática de Lucasfilm. Allí, encargado de desarrollar la animación por ordenador, crea Las aventuras de André y Wally B (1984), un cortometraje que se pudo ver en SIGGRAPH, la convención de gráficos hechos por ordenador y animación más importante del mundo. A este, le siguió la memorable Lamparita (1986), el primer corto de animación de Pixar que después se convirtió en el simpático y ya mítico logo saltarín de la empresa. 

Hoy los cortos de Pixar son casi tan célebres como sus películas, pero históricamente han sido el terreno donde el equipo creativo ha explorado las nuevas técnicas de animación digital. Tras Lamparita vino Tin Toy (1988), el más complicado técnicamente hasta el momento pero, además, el primer corto de animación por ordenador en ganar un Oscar y el germen de Toy Story y de Knick Knack (1989), protagonizado por un muñeco de nieve y con el que estrenaron su programa RenderMan.

Desde ahí la lista prosigue hasta los últimos y más célebres: Pajaritos (2000) –donde el equipo aprende a simular las plumas que servirán para crear un año después el pelaje de Sulley de Monstruos S.A–, Parcialmente nublado (2009) o, el último, El paraguas azul (2013).

La casa donde Steve Jobs creó Apple se convierte en patrimonio histórico

Pixar y Apple, los dos gigantes de Steve Jobs.

El año que llegó Steve Jobs

"Cada día es triste sin él. Cada día nos hace falta Steve", aseguró ayer Elyse Klaidman. Y es que Jobs es el ADN de Pixar. Fue en 1986 cuando compró a George Lucas por 10 millones de dólares (cinco por la empresa y otros cinco como inversión en capital) la división de gráficos por ordenador, The Graphics Group, de Lucasfilm para crear Pixar. Lucas quería deshacerse de esta parte de su empresa por puros motivos económicos. Las cuentas no le iban muy bien (o todo lo bien que deberían) tras el batacazo de Howard the Duck y la caída de las licencias de Star Wars tras el estreno de El retorno del Jedi. Y Jobs acababa de salir de Apple y aprovechó la oportunidad.

La empresa empezó centrada en el desarrollo informático, pero no iba bien. Fueron los trabajos de Lasseter los que animaron a Jobs a vender la parte de hardware y centrarse en la más creativa. A pesar de que hubo momentos en los que Jobs se planteó vender Pixar, en 1991 firma un acuerdo con Disney para desarrollar, producir y distribuir tres películas, que después se renovó por otras cinco hasta que, tras una ruptura en 2004, en 2006 Disney compra Pixar por 7.400 millones de dólares (Jobs se convierte en el mayor accionista individual de ambas; Lasseter, que había sido despedido de Disney, en el director creativo de ambas; y Catmull, en el presidente). Aún seguían en la cuerda floja hasta que llegó el hito:Toy Story, y con él, la leyenda.

Woody y Buzz

Toy Story (1995) no sólo es la primera película de animación creada en su totalidad de forma digital, sino que es un hito del cine que convirtió la animación en algo que ya no sólo era para niños. Pero este largometraje protagonizado por juguetes y dirigido por John Lasseter también fue el primero que abrió la alianza entre Pixar y Disney y la primera película de animación nominada al Oscar en la categoría de guión original.

A la historia de Woody, Buzz Lightyear y los muñecos de Andy le seguiría en 1999 Toy Story 2, la primera película de la historia creada, masterizada y proyectada digitamente, y Toy Story 3 en 2010, dirigida por Lee Unkrich, que se estrena en 3D y se convierte en la película de animación con mayor recaudación de todos los tiempos. El "hasta el infinito y más allá" parecía ser una premonición.

Estudio de color para Mike (Monstruos, S.A., 2001) hecho con rotulador y lápiz sobre fotocopia por Ricky Nierva. / Disney/Pixar

Estudio de color para Mike ('Monstruos, S.A.', 2001) hecho con rotulador y lápiz sobre fotocopia por Ricky Nierva. / Disney/Pixar

Monstruos S.A.

Pete Docter firma otro de los grandes éxitos de Pixar: Monstruos S.A. La película, la cuarta de la factoría, se estrena en 2001 (antes le precedió Bichos, en 1998, y la segunda parte de Toy Story) y termina por establecer las señas de la factoría: animación de altísimo nivel, cine divertido tanto para niños como adultos, personajes carismáticos y originales y una factura técnica nunca vista.

Sulley, Mike Wazowski y Boo conquistaron a la crítica y al público aunque también se las tuvieron que ver ese año con otro de los grandes proyectos de animación de los últimos años, el ogro verde Sherk, de Dreamworks. El año pasado la compañía estrenó su secuela, Monstruos University.

Pastel hecho por Ralph Eggleston para la secuencia excursión de Buscando a Nemo (2003). / Disney/Pixar

Pastel hecho por Ralph Eggleston para la secuencia excursión de 'Buscando a Nemo' (2003). / Disney/Pixar

Sigue nadando

Hay poco que decir nuevo sobre la maravilla que es Buscando a Nemo. Se estrenó, con guión y dirección de Andrew Stanton, en 2003, batiendo todos los récords de taquilla en su primer fin de semana conseguidos por una película de animación en Estados Unidos. Además, es la octava película con mayor recaudación de todos los tiempos. Nemo, Dory y el mundo acuático fueron un auténtico boom; tanto, que se han convertido en una de las películas más recordadas de la factoría.

Además, este filme, que se puede considerar como el más "familiar" de Pixar y donde no faltan guiños al resto del cine de la casa, ganó el Oscar a mejor película de animación y el DVD se convirtió en el más vendido de todos los tiempos. Pixar está inmersa ya en el spin-off: Buscando a Dory, que se espera para 2016.

Ilustración digital de Harley Jessup de la huída de Remy de la cocina (Ratatouille, 2007). / Disney/Pixar

Ilustración digital de Harley Jessup de la huida de Remy de la cocina ('Ratatouille', 2007). / Disney/Pixar

Ratatouille

Otro de los golpes de efecto, Oscar mediante, de la ya fusionada Disney-Pixar fue la historia de este chef roedor de nombre Remy. Ratatouille se estrena en 2007, es la segunda película de Brad Bird para Pixar, y representó un nuevo desafío técnico para el estudio de la lamparita.

Lo primero, esa recreación milimétrica de París, después las escenas de agua, que fueron, dicen, más complicadas que muchas de Nemo, y el diseño de los platos que aparecen en la historia. Se crearon más de 200, pero antes los animadores asistieron a clases de cocina e investigaron y fotografiaron el proceso de descomposición de quince tipos distintos de alimentos. Una joya que el New York Times definió como "una pieza casi impecable de arte popular, así como una de las representaciones más persuasivas que un artista convirtió en película".

Colorscript o paleta de color un día de trabajo (WALL·E, 2008), hecha por Ralph Eggleston mediante ilustración digital. / Disney/Pixar

Colorscript o paleta de color un día de trabajo ('Wall•-E', 2008), hecha por Ralph Eggleston mediante ilustración digital. / Disney/Pixar

WALL-E

Esta preciosa historia de amor entre robots se estrena en 2008. Dirigida por Andrew Stanton, Wall•-E es memorable tanto por su guión como por su técnica, y por jugar en otra liga en lo que a animación se refiere, mucho más seria y enfocada al público más adulto (especialmente tras su primer bloque, prácticamente sin diálogos).

La película, plagada de referencias a la ciencia-ficción y a actores como Chaplin o Buster Keaton, nos transporta a 2070, donde tras cientos de solitarios años limpiando el planeta, el pequeño robot Wall•-E (abreviatura de Waste Allocation Load Lifter Earth-Class) descubre una nueva misión en su vida cuando se encuentra con un moderno robot explorador llamado Eva.

Para muchos es el mejor largometraje de Pixar, lo que dentro de la trayectoria de títulos excelentes de la factoría no es decir poco, más bien es equivalente a la mejor película de animación de la historia. Perdurable, universal, maravilla visual, magistral o puro cine son algunos de los calificativos que recibió de la crítica mundial esta joya del séptimo arte.

Deliciosa Up

En 2009 ve la luz Up (ganadora del Oscar a mejor película de animación y banda sonora), de la mano de Pete Docter, con supervisión directa de Lasseter. Es la primera película de animación de la historia que abre el Festival de Cannes, y lo hizo en 3D. Algo que Lasseter describió como "lo más importante que le ha pasado a Pixar en toda su historia".

Up supone otra vuelta de tuerca más de Pixar que llega, esta vez, con una historia melancólica y tierna, con buenas dosis de humor y mensaje (un cóctel perfecto marca de la casa), y protagonizada por un abuelete cascarrabias y un pequeño explorador que se convierte en su compañero de aventuras.

La película cuenta con secuencias que son ya historia del cine, como ese conmovedor comienzo donde vemos evolucionar la historia de amor entre los protagonistas, o la de la casa flotante tirada por globos. Y una vez más, animación impecable, un guión imaginativo, una obra perdurable y mucho más que una película de animación.

Lo que viene

La compañía anunció esta semana que ya está trabajando en dos nuevas secuelas: Cars 3 y Los increíbles 2. En esta última, Brad Bird, director de la primera entrega o de Ratatouille, ya está inmerso en el guión. Dos proyectos que continúan la línea de los últimos años con la que Pixar está apostando por las secuelas de sus películas más taquilleras.

Pero para los que esperan con ansia un nuevo título original (Brave, de 2012, y para muchos más Disney que Pixar, y Up, 2009, han sido las últimas), Elyse Klaidman aseguró ayer en Madrid que Pete Docter (Up y Monstruos S.A) ya está trabajando en Inside out, una nueva historia que se desarrollará en el cerebro de una niña de 13 años y cuyo estreno se prevé para el próximo año.

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