Kevin Bacon pone a su propia familia a hacer cine dentro del cine: “Nadie en todo Hollywood quería financiar esta película”
Una familia de cineastas rueda en su propia casa una película de terror de bajo presupuesto titulada Luna de sangre. Un día, no revelaremos en qué circunstancias, un cadáver, uno de verdad, amenaza con dar al traste con el proyecto. A partir de entonces, la familia se verá obligada a cooperar como nunca lo había hecho para intentar llevar el filme a buen puerto.
Esta es la premisa de Family Movie, una comedia de terror sangrienta y con más de una sorpresa que Kevin Bacon y Kyra Sedgwick han dirigido y protagonizado junto a sus hijos, Sosie y Travis Bacon. El matrimonio y Travis, que también es autor de la banda sonora, se han acercado hasta el Festival Internacional de Cinema Fantàstic de Catalunya para presentarla en la sección Sitges Collection. La película, con guion de Dan Beers, realizó su estreno mundial en el festival SXSW de Austin el pasado 13 de marzo, donde cosechó críticas en su mayoría positivas.
Además, Bacon y Sedgwick, que están casados desde 1988 tras encontrarse en el rodaje del telefilme Lemon Sky, reciben en esta edición del festival el Gran Premio Honorífico. Bacon, conocido por títulos como Footloose, Sleepers, Apolo 13, City on a Hill o Mystic River, vuelve a la dirección casi dos décadas después de Loverboy (2005). Por su parte, Sedgwick, ganadora del Emmy a mejor actriz protagonista de una serie dramática en 2010 por The Closer, ha dirigido películas y episodios de series de televisión, recientemente uno de la nueva versión de Carrie, que también ha pasado por el festival.
Todo empezó en plena pandemia. “Kevin y yo cogimos un par de iPhones y rodamos una pequeña película, un corto, en casa”, recuerda Sedgwick en un encuentro con medios en el festival de Sitges. Entonces surgió una duda: “¿Y si esto no se acabara nunca? Quizá deberíamos pensar en algo que podamos rodar aquí en casa”. Toda la familia son fans desde siempre de las películas de terror y ese género les pareció que podía encajar perfectamente en el proyecto. “Una de las mejores cosas del terror es que muchas veces se puede hacer en espacios reducidos”, explica.
Así que llamaron a sus hijos y les preguntaron si estarían dispuestos a hacer con ellos una película de terror en su granja, siempre que consiguieran un buen guion. “Sorprendentemente, nos dijeron que sí”, cuenta Bacon. La idea de partida era, según sus palabras “poco más que los huesos de una idea”: una familia que hace películas de terror de bajo presupuesto. Con ella, acudieron a cuatro o cinco guionistas y les pidieron que les pasaran sus propuestas. “La de Dan Beers fue la que más nos gustó”, reconocen. Ahí empezó la fase de pulir el guion y, especialmente, de buscar dinero para sacar adelante la película.
“Trabajamos muy, muy duro en esa primera fase”, confiesa el actor y director. Y añade algo muy llamativo teniendo en cuenta la trayectoria de ambos artistas: “Tardamos mucho en reunir el dinero y en conseguir que la gente creyera en la película. Honestamente, nadie en todo Hollywood quería financiar esta película: inversores de todo tipo, estudios, productoras, incluso algunas dedicadas en exclusiva al terror. Todo era ‘no, no, no’”, recuerda.
Poco a poco fueron juntando dinero de aquí y de allá, aunque tuvieron que contar con un presupuesto mucho menor del que habían imaginado. Cuando por fin llegó el primer día de rodaje en Texas, casi no se lo creían. “Estábamos preparados porque tuvimos mucho tiempo para ensayar, incluso en la localización, porque ya la habíamos seleccionado hacía mucho tiempo”, explica Sedgwick. “Estábamos superorganizados desde el primer día”.
Aun así, no todo fue fácil. “Hacer películas es muy difícil”, reconoce Bacon. “Y aunque te quieras mucho lo sigue siendo. Pero fue genial”. Su mujer continúa con una pizca de ironía: “Como codirectores solo tuvimos una discusión y fue porque Kevin se equivocaba con una cosa. Una vez que lo admitió, todo fue bien”.
Sobre cuánto hay de ellos en la ficción y cuánto es inventado, Sedgwick no termina de aclararlo: “Es una mezcla de las dos cosas. Hay pequeños fragmentos de la personalidad de cada uno y también de la dinámica familiar que son muy reales. No os voy a decir cuáles, eso no, pero algunos son increíblemente reales”.
Para dar vida a la familia, el guionista se reunió varias veces con toda la familia y luego habló por separado con Travis y con Sosie. “No solo les preguntó cosas sobre ellos, sino también sobre cómo creían que se sentirían los demás miembros de la familia. Todo eso está proyectado en la película”, recuerda Bacon. “Cuando leímos el guion y vimos cómo había captado algunas de nuestras formas de ser dijimos ‘pero esto, ¿cómo lo sabe?’”.
Esta película es el primer trabajo como director de Bacon en más de veinte años. Sobre los motivos de que haya pasado tanto tiempo entre esta cinta y la ya lejana Loverboy (2005), el actor da razones contundentes: “Lo primero es que encontré una historia que quería contar”, asegura, y añade otra cosa que, a su juicio, la gente olvida: “¡Dirigir te ocupa muchísimo tiempo! En el mejor de los casos, es un año entre preparación, rodaje, edición y posproducción, sin contar la promoción y todo lo demás. Además, he tenido muchos trabajos como actor que realmente quería hacer. Esta vez me ha parecido el momento de volver a sentarme en la silla del director y la verdad es que me ha encantado”.
Respecto a por qué eligieron este género concreto, Sedgwick lo tiene claro: “Sobre todo porque no nos tomamos demasiado en serio”, aclara. “Tampoco nos habría cuadrado una película de terror más seria y siniestra, al estilo de Amityville, no habría funcionado igual. De todos modos, siempre pensé que habría sido más fácil recaudar el dinero si la película hubiera tratado de los Bacon matándonos los unos a los otros”. La actriz y codirectora recuerda que más de uno les propuso justo eso: que se interpretaran a ellos mismos. “Queríamos hacer una película, no un reality. Fue una sugerencia tonta y que me molestó”.
Eso no quita que el filme refleje, añade Bacon, “un sentido del humor autoparódico” que sí que comparten. “Pero Family Movie es, sobre todo, una carta de amor al cine de género”, concluye.
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