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Cómo rodar una comedia frenética en plena ola de calor para mostrar un Madrid que no sale en el cine

Santos Bacana, Milena Smit y Daniel Ibáñez repasando texto en el rodaje de 'Domani'

Javier Zurro

26 de junio de 2026 22:01 h

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Una bolsa llena de helados y polos, muchas botellas de agua fría y ventiladores. Son la clave con la que el equipo de Domani ha afrontado un rodaje cuya última semana (la quinta de las seis que durará) ha coincidido con una ola de calor que ha llevado a los termómetros madrileños a los 40 grados. La película, que supone el debut en la ficción de Santos Bacana, tiene a Madrid como un protagonista más de esta comedia frenética que narra algo más de 24 horas en la vida de un joven que vuelve a la ciudad desde Miami y se enfrentará a una sucesión de líos y enredos que le harán madurar de golpe y cuando menos lo esperaba. 

Todo el equipo la define como “un blockbuster de autor”, y mencionan la comedia felliniana como uno de los referentes de una película que tiene claro que quiere mostrar Madrid como no lo suele hacer el cine. Lejos de la imagen de postal. Siendo una carta de amor, pero una carta de amor realista, y en ese realismo la ola de calor ha entrado de golpe en su planificación. Santos Bacana lo abraza y dice que, de alguna forma, es parte del mismo Madrid, y que como tal hay que incluirlo. 

Eso sí, para ese día el calor ha dado algo de tregua. De hecho, por la mañana, una tormenta ha hecho temer por el rodaje de una escena para la que han montado un travelling en el Lago de la Casa de Campo. La película muestra 24 horas en orden cronológico, y así se ha rodado Domani. Por tanto, esta escena en la quinta semana de rodaje pertenece a un momento que, idealmente, ocurrirá en el atardecer. 

Tienen unas tres horas para lograr la magia. Tienen todo pensado: los raíles del travelling, la figuración corriendo para que la Casa de Campo parezca real… y helados para el equipo que mira desde el combo la conversación entre Daniel Ibáñez (protagonista absoluto) y Milena Smit, que ha entrado en la última parte del filme bajando las revoluciones de la comedia y llevándola a un sitio más reflexivo. Pero nunca puedes controlar todo, y algún grito de una barca al fondo del lago amenaza con colarse en la escena, aunque finalmente se quede en una falsa alarma.

Santos Bacana da órdenes a Dani Ibáñez en el rodaje de 'Domani'

Pocos minutos antes de rodar la escena, Santos Bacana se sienta en una terraza al lado del lago. Está tranquilo. Dice que esa tranquilidad la ha ido ganando con los días de rodaje, pero que las primeras jornadas no se parecían en nada a esta. A pesar de que la temperatura ha bajado, reconoce que la ola de calor les ha venido incluso bien. “Forma parte de ese Madrid en verano, un lugar que a veces se vuelve un poco árido y de pronto mágico cuando ya se mete el sol. Me está ayudando de alguna manera esa energía”, explica. 

Sus productoras coinciden. “La película transcurre en verano en Madrid, y todos sabemos la sensación de angustia que provoca. Esos sitios medio vacíos… Queríamos transmitir esa sensación de agosto en Madrid”, añade Cris Trenas, socia de Bacana desde hace años en Little Spain y codirectora junto a él de Esa ambición desmedida, el documental sobre C. Tangana. Trenas cuenta que su amigo tenía mucha prisa por rodar, pero que le convencieron de que, en la ficción, intentar trasladar que es verano sin serlo es muy complicado.

“Es que se ve en esas pieles, en esa cosa aletargada que te da el calor… Es verdad que los equipos tienen que estar activos, y hemos puesto más agua, más ventiladores… pero para el ritmo del rodaje ha estado bien”, añade a su lado María Zamora, productora de Carla Simón y Premio Nacional de Cinematografía, que recuerda que le sorprendió el guion —que Santos Bacana ha escrito junto a Clara Roquet y Edu Sola—, una comedia fresca, diferente y vibrante “sobre un hombre que no sabe decir que no”, como dice su director de un filme que ha sido el primer anuncio de Movistar Plus tras el cambio de todo su departamento de ficción original y que distribuirá Elastica.

El Madrid que no está en las postales

Domani quiere ser un homenaje a un Madrid que no suele enseñarse. Pero desde que Santos Bacana empezó a escribir esta especie de road movie cañí hasta ahora, Madrid ha cambiado mucho, y eso asegura que lo ha notado y está presente. Cuando él se fue a Los Ángeles en 2014, Madrid era una ciudad más local. “No tenía esta cosa de cruce de caminos, algo que en ese sentido es muy estimulante. No aparecían esas rarezas que a día de hoy se dan”, explica.

Me parece interesante entender cuál es el Madrid de hoy. De alguna forma estamos pasando a ser ciudadanos de segunda por el contexto de ciudad global

Santos Bacana Cineasta

Es consciente de que “depende de en qué entornos se vive la gentrificación”, algo que cree que ha provocado “nuevas dinámicas y una nueva fauna con nuevos personajes”. Pone siempre el mismo ejemplo. Cuando llegaron a Madrid alquilaron una oficina en Las Vistillas y siempre iban a comer al Landó. Todos eran clientes clásicos de toda la vida. Ahora es un restaurante de alto standing donde va gente con mucho más dinero, muchos de fuera de España. 

“Siento que Madrid y el guion se han acompañado en ese sentido. Madrid es un lugar donde cada vez cuesta más encontrar a la abuela de Soledad, que es el personaje que interpreta Milena Smit, porque esos entornos se están alejando y cada vez es más habitual ver a dos francesas haciendo jogging. Me parece interesante entender cuál es el Madrid de hoy, donde conviven y luchan muchos Madrides. De alguna forma en muchos casos estamos pasando a ser ciudadanos de segunda por el contexto de ciudad global, y me interesaba eso verlo desde la piel de una persona española y madrileña”, comenta. 

Un blockbuster de autor

Desde las primeras comunicaciones sobre Domani, que buscará su lugar en los festivales de 2027, se ha hablado de ella como “un blockbuster de autor”. Bacana asegura que le gusta el término, pero admite que “hay algo pretencioso en la frase”. “No sé si va a ser un blockbuster ni si tiene la entidad de autor, pero me gusta aspirar a que la puedan entender mis colegas del pueblo, que se puedan echar unas risas, que la vean mi madre y sus amigas, que la entienda la gente de nuestra generación, y que dentro del mundo del cine pueda representar algo o contribuir a algo. Cuando recibes ayudas también interiorizas una responsabilidad por el cine de tu país, y yo quiero hacer algo que la gente se sienta orgullosa y piense que les representa”, señala. 

Daniel Ibáñez en el rodaje de 'Domani'

Cris Trenas añade que la expresión se la escucharon a un amigo de ambos de Los Ángeles y que Santos dijo que precisamente eso es lo que él querría hacer: “Creo que está en el ADN de todo lo que hemos hecho antes. Esta cosa de que Pucho delante de 20.000 personas en el WiZink puso a los flamencos. Colarte algo que a priori no contabas con ello. Que pienses que vas a ver algo más mainstream y que te cuele algo un poco más nicho. Queríamos abrazar esta idea de algo que sepa como un producto más comercial, pero que luego al final tiene algo muy autoral, muy íntimo y muy personal”.

Ahí entra otra de las peculiaridades de la película, que está rodada en 35 milímetros, y tiene una estética que juega a lo autoral. No obstante, como vuelve a subrayar María Zamora, con la confianza de que “puede llegar a un público amplio y a una generación amplia”, intentan que Domani sea “esa película generacional que España hace mucho tiempo que no tiene”.

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