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La COVID-19 y el contexto político deslucen el Año Nuevo Andino en Bolivia

Jóvenes aimaras fueron registradas este viernes al comer helado, en La Paz (Bolivia).

EFE

La Paz —

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La pandemia de la COVID-19 y el cambio del rumbo político de Bolivia hacen que la celebración del Año Nuevo Andino Amazónico 5528, que las culturas ancestrales bolivianas celebran cada 21 de junio, pierda brillo y se reduzca a algunas ceremonias íntimas en sitios como la precolombina Tiahuanaco o la cima de algún mirador en La Paz.

El incremento de contagios en el departamento de La Paz, uno de los sitios en que la celebración tiene más arraigo, ha hecho que las autoridades declaren el encapsulamiento de la región del 20 al 22 de este mes, una especie de endurecimiento de la cuarentena en la que está prohibida por completo la circulación de personas.

La disposición impide concentraciones en las ruinas de Tiahanaco o las colinas de la ciudad paceña, en las que se realizan rituales a la Madre Tierra o Pachamama y al sol, que tradicionalmente incluían ritmos al son de grupos musicales autóctonos, discursos de autoridades y la asistencia de creyentes en esas prácticas para recibir los primeros rayos solares.

La Alcaldía de La Paz anunció únicamente un acto ritual en uno de los miradores de la ciudad, a diferencia del año pasado en el que se habilitó nueve sitios, que será transmitido por televisión y por redes sociales.

También ha trascendido que la celebración en las ruinas de Tiahuanaco, declaradas Patrimonio de la Humanidad, unos 76 kilómetros al oeste de La Paz, será mínima a diferencia de años anteriores, en los que las principales autoridades del país concurrían para ese acontecimiento.

POLÍTICA Y RELIGIÓN

Otro elemento que incide en que esta celebración tenga menor impacto es el giro del rumbo político desde que la presidenta interina, Jeanine Áñez, asumió la presidencia del país en noviembre pasado y con ello la restitución de los símbolos religiosos cristianos como la cruz o la Biblia, a pesar de que Bolivia es un Estado laico según su Constitución, y la supresión de rituales andinos en actos oficiales propios de la gestión de Evo Morales.

Esta ocasión no se ha conocido de ninguna iniciativa del Gobierno interino que busque mantener el espíritu de los años anteriores típico de la fiesta, algo que se encargaba de realizar el Ministerio de Culturas, ahora reducido a un viceministerio dependiente de Educación.

En 2009, el Gobierno de Evo Morales bautizó la fiesta como "Año Nuevo Andino Amazónico" y decretó que cada 21 de junio sea festivo nacional, y en 2017 las autoridades bolivianas agregaron la zona del Chaco a la celebración.

Centenares de personas, sobre todo indígenas y turistas, solían viajar a Tiahuanaco en la víspera del 21 de junio para recibir ese día los primeros rayos del sol con las palmas en alto, con ofrendas y fogatas en altares dedicados al "Willka Kuti", una fiesta que además inicia el cambio del ciclo agrícola para la siembra en el campo.

Aunque la festividad es original de los Andes, en los anteriores años se habilitaron espacios rituales en los llanos y el Chaco para la celebración.

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20 de junio de 2020 - 16:48 h

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