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"Sublimación", cuando la muerte se convierte en un método de control social

"Sublimación", cuando la muerte se convierte en un método de control social
Madrid —

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Madrid, 20 may (EFE).- Antes de que su humor de "campanilla" empezará a "agriarse", la escritora Clara Peñalver se puso manos a la obra para crear el antídoto contra su cabreo ante la "falta de cariño en la sociedad" y la ineficacia política: "Sublimación", un thriller distópico sobre la muerte como método de control social.

"Lo que pretendía con este libro era sacudirme a mi, lo que necesitaba comprender era lo que estaba ocurriendo e intentar formarme una opinión en positivo sobre la realidad que vivíamos y así regresar a ese buen rollo que me caracteriza", dice a Efe esta sevillana de corazón "granaíno", ya que es en esta ciudad andaluza donde vive desde los 18 años (1983).

Y con este objetivo casi titánico, Peñalver se puso a escribir "Sublimación" (Plan B), una novela ambientada en una ciudad en la que, sesenta años después de un accidente biológico que acabó con el 30% de la población, la muerte se ha convertido en el principal negocio.

Un lugar donde se mueven con ritmo Dante Hermo, el director del Banco Central de Finados, entidad encargada de realizar la sublimación a todo aquel que se lo puede pagar; la periodista Elia Melgar y León, un joven sin recursos económicos que buscar el cadáver de su hermana para hacerle un entierro digno. Tres personajes que se verán inmersos en una trama de corrupción de cuerpos sin vida.

Una historia en la que se analiza en lenguaje "noir" la importancia de la que, según Peñalver, es la "herramienta más poderosa", la información.

"'Sublimación' muestra a unos personajes que tienen, en concreto León, una motivación tan poderosa que lo lleva a intentar cambiar el sistema desde su problema, y luego hay otros personajes que acaban metidos en el mismo problema de León, pero por huir de sus realidades", matiza la autora también de otras novelas como "Las voces de Carol" (2018).

Pero, nada de esta historia hubiera surgido si a ese cabreo existencial no se le hubieran sumado "dos chispazos". Según relata, su amistad con el que fuera hasta 2020 gerente del cementerio de Granada, José Antonio Muñoz, le llevó a conocer una trama de corrupción real que ocurrió en este camposanto.

No tenia nada que ver con tráfico ilegal de cadáveres que aborda en su novela, pero la corrupción y la muerte ya estaba ahí, presentada en bandeja de plata para arrancar su historia.

"Y a eso se le suma -prosigue con su relato- que José Antonio me cuenta que había un funerario en Francia que estaba intentando implantar una nueva forma de hacer desaparecer los cadáveres que es a través de la sublimación, un método más cercano a una incineración normal. Entonces me pegó una explosión y lo metí en una batidora y el batido acabó siendo el plantearme qué sucedería en una sociedad en la que la muerte es un manera de control social".

A la intensidad del relato, Peñalver mete párrafos llenos de ironía, como es el caso en el que entran en juego las reivindicaciones salariales de las "plañideras" contratadas por el Banco Central de Finados para despedir a las personas a cuya sublimación no acuden muchos familiares o amigos.

"Si planteaba una sociedad en la que la muerte es el centro económico tenia que incluir figuras antiguas, pero desde un punto de vista actual, y a mi la figura de las plañideras me marcó mucho cuando la conocí", confiesa entre risas.

"Sublimación", ya en las librerías, cuenta con un pasado, ya que esta historia nació hace dos años como una "audio serie original" para Storytel a la que puso voz el doblador Ramón Langa.

Peñalver, recuerda, la escribió como una serie de diez episodios únicamente para ser escuchados, pero como su alma es de "novelista" durante el confinamiento se puso manos a la obra para convertirla en esta novela en la que se ha dejado los "higadillos", según reconoce esta autora también de libros infantiles centrado en la creatividad y la inteligencia emocional.

Pilar Martín

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