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Empresas ligadas al Kremlin presionaron en Bruselas para etiquetar como verdes inversiones en energía nuclear y gas

Fotografía de una gasolinera Lukoil, el 9 de marzo de 2022, en Filadelfia, Pensilvania (EEUU)

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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La Comisión Europea decidió, en febrero pasado y después de muchas idas y venidas, apostar por etiquetar como verdes inversiones en energía nuclear y gas. Son sólo algunas, de forma transitoria, con algunas condiciones y no se trata de que Bruselas pida construir más centrales nucleares tampoco. Es lo que se ha bautizado como taxonomía de las inversiones.

La decisión, polémica en su momento, fue ejecutada a través de un acto delegado –en lugar de un proceso legislativo–, que ya circuló en la pasada Nochevieja, que a lo largo de enero fue estudiada por los Gobiernos y la sociedad civil sin ganar un solo adepto y que fue finalmente adoptado por Bruselas en febrero. El acto delegado del Ejecutivo comunitario puede ser tumbado en la Eurocámara (si 353 eurodiputados votan en contra) y si lo rechazan al menos 20 países que representen como mínimo al 65% de la población de la UE.

Al revés, el papel de la energía nuclear y el gas natural genera gran división entre los 27. Francia, por ejemplo, comanda el grupo a favor de la nuclear; y Alemania, por contra, está entre los mayores partidarios de avalar el gas natural.

Pero Bruselas entiende que su inclusión puede ayudar a “trasladar inversiones desde el carbón y ayudar a la transición energética, tenemos que abordar la transición verde y usar las herramientas que nos ayuden. Estas dos energías pueden servirnos de puente hacia energías renovables. Es una aproximación pragmática”.

Según revela un estudio publicado este martes por Greenpeace, empresas ligadas al Kremlin presionaron en Bruselas para etiquetar como verdes inversiones en energía nuclear y gas.

Así, según la entidad ecologista, “las empresas energéticas rusas Gazprom, Lukoil y Rosatom, estrechamente vinculadas al Kremlin, maniobraron en Bruselas para influir en la inclusión del gas fósil y la energía nuclear en la taxonomía de inversiones sostenibles de la UE. Los autores de la investigación comparan el entramado de influencias con matrioskas, las clásicas muñecas rusas, para ilustrar que estas empresas se escondían dentro de otras para operar”.

La investigación también ha revelado que “Rusia será uno de los principales beneficiarios de la inclusión prevista del gas y la energía nuclear [si no se aprueba el embargo] en la lista de inversiones sostenibles de la UE, lo que dará a Vladimir Putin un mayor poder de negociación sobre la UE y le proporcionará dinero para alimentar la guerra en Ucrania”. 

De acuerdo con el estudio de Greenpeace, “las empresas energéticas rusas se han reunido con comisarios y altos funcionarios de la UE, ya sea directamente o a través de filiales y grupos de presión, al menos 18 veces desde que la Comisión Europea publicó su plan de acción sobre financiación sostenible, en marzo de 2018”.

“Rusia podría ganar 4.000 millones de euros más al año con una expansión de la capacidad de comercio de gas al entrar en la taxonomía, lo que supondría un total de 32.000 millones de euros para 2030, mientras que la inclusión de la energía nuclear en la taxonomía permitiría a Rosatom, una empresa estatal rusa de energía nuclear con fuertes vínculos comerciales con la industria nuclear europea, asegurarse una parte de una inversión potencial estimada de 500.000 millones de euros en nueva capacidad nuclear de la UE”, sostiene el informe.

Rusia suministra el 45% del gas de Europa y el 20% de su uranio enriquecido. Rusia también presta servicios de mantenimiento técnico en 18 centrales nucleares de diseño ruso en la UE, la mayoría en Europa central y oriental, y almacena grandes cantidades de residuos radiactivos de la UE, incluidos los producidos en países como Francia, Alemania y Bulgaria, explica Greenpeace: “Hasta la fecha, las importaciones de gas fósil, turbinas de gas, uranio y otros servicios nucleares rusos han estado exentos de las sanciones impuestas por la UE a Rusia en respuesta a la invasión de Ucrania.”

La Comisión Europea ha propuesto prohibir a las empresas rusas que contraten en el futuro a empresas de lobby y de relaciones públicas de la UE, pero esto aún no ha sido aprobado por los gobiernos de la UE en el sexto paquete de sanciones, que se encuentra en discusión

Según el informe de Greenpeace: “Gazprom ejerció su influencia en la taxonomía a través de su filial alemana Gazprom Germania, que hasta hace poco operaba el controvertido proyecto de gasoducto Nord Stream 2 en nombre de Gazprom. Gazprom, a través de sus filiales, estuvo representada en el debate sobre la taxonomía en Bruselas por las asociaciones de presión Gas Infrastructure Europe, GasNaturally y la European Clean Hydrogen Alliance. Es miembro del Foro Europeo de la Energía y, también a través de sus filiales, del Club de la Energía de Bruselas, dos grupos que han celebrado actos con los responsables de la UE sobre la taxonomía a puerta cerrada”.

Además, la entidad ecologista señala que, hasta marzo de 2022, “Lukoil era miembro de BusinessEurope, donde ocupaba un puesto influyente en el Grupo de Asesoramiento y Apoyo a Empresas de BusinessEurope. BusinessEurope celebró al menos 11 reuniones de alto nivel con funcionarios de la UE centradas exclusivamente en la taxonomía, mientras Lukoil era miembro. Lukoil también sigue siendo miembro de FuelsEurope, que incluye la taxonomía como uno de los principales expedientes sobre los que ejerce presión”.

Rosatom, por su parte,“ ejerció su influencia en la taxonomía a través de sus profundas conexiones en todos los niveles de la industria nuclear europea, sobre todo con el proveedor de energía nuclear estatal francés EDF, y a través de la empresa conjunta de su filial RAOS Project con la compañía finlandesa Fennovoima para construir la central nuclear Hanhikivi. Rosatom también ejerció una influencia considerable en la taxonomía como miembro de la junta directiva de la Asociación Nuclear Mundial, incluso como patrocinador de platino de la Exposición Nuclear Mundial de 2021, donde el discurso principal fue pronunciado por la comisaria europea de Energía, Kadri Simson”.

“Utilizando los datos del registro de transparencia de la UE y otras fuentes abiertas, el informe documenta el uso por parte de las tres empresas de técnicas de lobby de muñeca rusa' para influir en la taxonomía de la UE a través de filiales, empresas conjuntas y asociaciones industriales”, sostiene la investigación.

Según afirma Greenpeace, “la guerra de Rusia en Ucrania ha vuelto a poner en el punto de mira la dependencia europea del gas ruso. Desde el comienzo de la invasión, la UE ha pagado a Putin casi 44.000 millones de euros por el gas fósil. Si se utilizan en su totalidad las nuevas normas de taxonomía para el gas, Europa podría llenar las arcas rusas con 4.000 millones de euros adicionales al año. Y la energía nuclear no es una solución ya que la industria nuclear de la UE depende en gran medida de Rosatom y está muy interconectada con ella. Permitir que se aumenten las inversiones en energía nuclear es hacerle el juego a Rusia, dificultando que la UE reduzca su dependencia de este país”. 

 

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