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La inteligencia artificial transforma el ecosistema de los teléfonos plegables y los relojes deportivos

Un ciclista utiliza el Samsung Galaxy Watch Ultra 2

Gonzalo Garzón

Hubo un tiempo, no hace tanto, en que los teléfonos plegables parecían más un ejercicio de ingeniería que un producto realmente pensado para el gran público. Eran llamativos, pero también caros, voluminosos y rodeados de dudas sobre su resistencia y utilidad real.

Siete generaciones después, Samsung considera que esa etapa ha quedado atrás. La compañía surcoreana presentó en Madrid su nueva familia Galaxy Z con un mensaje claro: los plegables ya no son una rareza tecnológica, sino una gama con modelos pensados para perfiles de usuario muy distintos. Los nuevos Galaxy Z Flip8, Galaxy Z Fold8 y Galaxy Z Fold8 Ultra no buscan reinventar el concepto, sino perfeccionarlo.

La estrategia consiste en ofrecer tres experiencias diferenciadas: un modelo compacto pensado para la movilidad, otro orientado al consumo de contenidos y un tercero dirigido a quienes buscan convertir el móvil en una auténtica herramienta de productividad. Todo ello acompañado de una nueva generación de funciones de Galaxy AI y de los relojes Galaxy Watch Ultra2 y Galaxy Watch9.

Los dispositivos fueron mostrados durante una presentación celebrada en las oficinas de Samsung en Madrid ante un reducido grupo de periodistas. Allí la compañía puso el foco en mejoras menos llamativas que un nuevo diseño, pero probablemente más importantes para el usuario: dispositivos más finos y ligeros, bisagras reforzadas, un pliegue menos visible y una inteligencia artificial más integrada en el uso diario.

Un Flip más inteligente

Samsung espera que el Galaxy Z Flip8 siga siendo el modelo más popular de la familia. Su formato compacto continúa siendo la puerta de entrada al universo de los plegables y, en esta generación, gana funciones sin perder su principal atractivo.

Con 180 gramos de peso y 6,1 milímetros de grosor cuando está desplegado, la compañía asegura que es el Flip más fino y ligero hasta la fecha. Incorpora el nuevo procesador Exynos 2600, pensado para mejorar el rendimiento y sacar mayor partido a Galaxy AI.

Samsung Galaxy Z Flip 8

Durante la demostración, Samsung mostró cómo el diseño plegable permite utilizar las cámaras principales de 50 megapíxeles para hacerse selfies o apoyar el teléfono parcialmente abierto sobre una superficie para grabar vídeos o realizar videollamadas sin necesidad de trípode.

Entre las novedades destaca Auto Zoom, que detecta automáticamente a las personas presentes en la escena y reajusta el encuadre, así como Horizontal Lock, un sistema de estabilización heredado de la familia Galaxy S26 que mantiene el horizonte nivelado durante la grabación.

Otra mejora importante afecta a la FlexWindow, la pantalla exterior, que ahora permite responder mensajes, consultar información o utilizar determinadas aplicaciones sin necesidad de abrir el dispositivo.

Tres plegables para tres usuarios

Si el Flip8 representa la movilidad, los Galaxy Z Fold8 y Galaxy Z Fold8 Ultra son la apuesta de Samsung por quienes buscan una experiencia más cercana a la de una tableta.

La principal novedad es precisamente el Fold8, un nuevo modelo intermedio pensado para quienes consideran demasiado pequeño el Flip o excesivamente orientado al trabajo el Ultra. Con 201 gramos de peso, es el Galaxy Fold más ligero hasta la fecha y apuesta por una pantalla interior en formato 4:3, especialmente pensada para leer, navegar, jugar o consumir contenido multimedia.

Por encima se sitúa el Galaxy Z Fold8 Ultra, el modelo más ambicioso de la gama. Samsung ha reducido su grosor hasta los 4,1 milímetros cuando está desplegado, manteniendo un peso de 215 gramos pese a incorporar una pantalla interior de ocho pulgadas.

Samsung Galaxy Fold8 Ultra

Su principal atractivo continúa siendo la productividad. Durante la presentación, la compañía mostró cómo el dispositivo permite trabajar con hasta tres aplicaciones abiertas al mismo tiempo, copiar textos e imágenes entre ellas y aprovechar el espacio adicional para consultar información mientras se redactan documentos o correos electrónicos.

El Ultra incorpora además una cámara principal de 200 megapíxeles y funciones avanzadas de fotografía y vídeo pensadas para la creación de contenidos.

Los tres dispositivos comparten una nueva estructura denominada Flex Titanium, que combina titanio y un rediseño de la bisagra para aumentar la resistencia del panel y hacer que el pliegue resulte mucho menos perceptible.

Galaxy AI gana peso

Más allá del hardware, buena parte de la presentación estuvo dedicada a Galaxy AI, que Samsung considera el auténtico elemento diferenciador de esta generación.

Entre las novedades figura My FanCam, una herramienta capaz de seguir automáticamente a una persona dentro de un vídeo y adaptar el encuadre, incluso transformándolo de horizontal a vertical para facilitar su publicación en redes sociales.

La inteligencia artificial también permite modificar fotografías mediante instrucciones escritas, eliminando objetos, añadiendo nuevos elementos o transformando completamente una escena.

Las funciones más orientadas a la productividad llegan de la mano de Samsung Notes, capaz de transcribir reuniones, identificar a los distintos interlocutores, resumir conversaciones, reorganizar el contenido o traducir automáticamente las notas a otros idiomas. A ello se suma Samsung DeX, que permite utilizar el teléfono como si fuera un ordenador al conectarlo a un monitor.

Samsung completó la presentación con los Galaxy Watch Ultra2 y Galaxy Watch9, que amplían las funciones relacionadas con la actividad física, el sueño y la salud y refuerzan la integración con el resto del ecosistema Galaxy.

Samsung Galaxy Watch 9.

Con esta nueva generación, Samsung parece haber dejado atrás la etapa en la que los plegables buscaban simplemente sorprender. Después de siete generaciones, la compañía da por consolidado el formato y centra ahora sus esfuerzos en ofrecer tres propuestas claramente diferenciadas. El reto ya no consiste en demostrar que un teléfono puede doblarse, sino en convencer de que ese diseño aporta ventajas reales en el día a día, ya sea para trabajar, consumir contenidos o, simplemente, llevar un móvil más compacto en el bolsillo.

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