Cambiando el parto con la cesárea natural

Una mujer embarazada.

Mercè Palau

Una madre y su pareja se muestran emocionados y aliviados al presenciar el nacimiento de su hijo, que acaba de nacer y descansa en los brazos de la madre, piel con piel y a punto de iniciar la lactancia. Es una esperada imagen de nacimiento para muchas mujeres que nos ha trasladado con toda probabilidad a un parto vaginal natural. 

Pero en ciertos casos esto no es posible por varios motivos y algunas mujeres tienen que pasar por una cesárea. Una intervención quirúrgica por la que, según el informe Atención perinatal en España: análisis de los recursos físicos, humanos, actividad y calidad de los servicios hospitalarios, de todos los partos atendidos en España en 2018, pasaron un 21,8% de las mujeres, unos siete puntos por encima del máximo estipulado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Algo que ya está cambiando porque aumenta el interés por hacer del parto una experiencia más natural y humanizada, aunque sea a través de una cesárea. Pero, ¿es posible que una cesárea sea más respetuosa con las necesidades del bebé y la madre? 

Gracias al impulso y al interés por conseguir partos cada vez más respetuosos, la imagen con la que empezábamos el artículo también puede asociarse, en ciertos aspectos, a un nuevo tipo distinto de cesárea: la cesárea natural.

Convertir la cesárea en algo más que un procedimiento quirúrgico

Una cesárea natural es un procedimiento que hace que la cesárea parezca menos una operación abdominal y se asemeje un poco más a un parto vaginal. El aspecto quirúrgico es el mismo: la mujer está adormecida de cintura para abajo, el médico realiza una incisión a través del abdomen y el útero y, tras unos momentos, nace el bebé. La gran diferencia es que con la cesárea natural la mujer y su pareja pueden ver y tocar al bebé.

Se intenta poner a los padres en el centro del parto para que puedan presenciar el nacimiento de su bebé y disfrutar del contacto piel con piel de inmediato. Permite, por tanto, incorporar los aspectos más naturales del parto, como poder presenciar el momento en el que saca la cabeza, sostenerlo de inmediato, iniciar la lactancia y mantener juntos a la madre y al bebé aunque la operación no haya terminado.

En una cesárea normal, el contacto temprano piel con piel y el inicio de la lactancia materna dentro de los 30 minutos recomendados por la Iniciativa de Amigos del Niño de la OMS/UNICEF son casi inexistentes.

Pero con la cesárea natural, la madre puede ver nacer a su bebé y el parto es más lento: la forma en la que se extrae el bebé es más lenta para imitar más como sería el nacimiento normal. Por lo general, el cordón se corta muy rápido en una cesárea convencional, pero en una natural el corte se retrasa para permitir que toda la sangre fetal se mueva hacia el cuerpo del bebé, un factor importante para la oxigenación y las reservas de hierro.

“Incorporamos las buenas prácticas aprendidas del parto vaginal al nacimiento por cesárea”, reconoce el Doctor Manuel Duárez Coronado, especialista del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, centro que, en su labor por humanizar la asistencia sanitaria en todos los ámbitos, apuesta por la cesárea natural como una opción segura y beneficiosa.

Durante la cesárea, “la madre está más estable desde el punto de vista hemodinámico, lo que favorece el puerperio, reduce el dolor intra y postoperatorio y hace que el útero se contraiga más fácilmente”, admite Duárez.

Algo que ya pueden explicar madres como Mariana, que acaba de dar a luz a su segundo hijo por cesárea natural. “Ha sido espectacular, muy emocionante”, dice Mariana.

¿Cuándo se realiza la cesárea natural?

Las cesáreas naturales no reemplazan un parto vaginal. Solo cuando este no es posible, porque por motivos médicos está contraindicado, porque la cesárea se tiene que programar, el proceso de dilatación no progresa de manera adecuada o por una emergencia obstétrica, se opta por una cesárea. 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), del 10% al 15% de los nacimientos tienen complicaciones médicas que requieren una cesárea. Y, como Mariana, las madres pueden beneficiarse de esta opción siempre que el equipo médico lo valore positivamente.

La cesárea natural pretende ser una forma de mejorar la experiencia quirúrgica y su objetivo es mejorar las cesáreas a las mujeres que tienen que pasar por una.

Hace ya diez años el Servicio de Obstetricia y Ginecología del hospital madrileño iniciaba los primeros pasos para optimizar la humanización del parto. Durante todos estos años han permitido el acompañamiento a la gestante en el caso de la cesárea convencional.

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22 de junio de 2021 - 05:00 h

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