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El plan de Santa Eulària para que los ibicencos puedan seguir viviendo en su propia isla

El inmueble adquirido por el Ajuntament de Santa Eulària des Riu

Pablo Sierra del Sol

Son los vecinos quienes pintan el paisaje de la calle en la que viven. Los que van conformando –con sus rutinas, con sus relaciones, con los negocios que abren– el alma de un barrio. Carmen Ferrer Torres, alcaldesa de Santa Eulària des Riu, razona sobre esas cuestiones para explicar los motivos que han llevado al municipio ibicenco donde gobierna a comprar un edificio entero. ¿El objetivo? “Reconvertirlo en una veintena de viviendas a precio limitado que, cuando estén acabadas, tendrán unos destinatarios muy claros: personas de diferentes edades y con unas rentas que podríamos considerar intermedias que, a día de hoy y, por desgracia, no pueden encontrar un hogar en el mercado libre. Los precios de Eivissa son demasiado altos y ese es un problema que, en la medida de nuestras posibilidades, las administraciones públicas tenemos que solucionar. O, al menos, dar alternativas. En Santa Eulària estamos centrados en ofrecerlas”, dice la alcaldesa Ferrer.

El edificio por el que el Ajuntament de Santa Eulària ha desembolsado 2,2 millones de euros se encuentra en un lugar clave. La esquina entre las calles Tinent Coronel Costa Ribas y Pintor Viscaí es el corazón de la localidad principal de un término que ya supera los 40.000 habitantes. “A la hora de hacer esta inversión” que el Consell d’Eivissa financia en un 60% “hemos tenido muy en cuenta”, precisa la alcaldesa Ferrer, “que el edificio esté en el entorno del centro de salud de Santa Eulària y que no implique consumir más territorio. Era una oportunidad estratégica única porque reunía todas las condiciones para que los trámites que tengamos a la hora de encargar a una promotora privada que habilite la vivienda sean lo más ágiles posibles”. Traducida en cifras, la operación del Ajuntament de Santa Eulària implica adquirir un patrimonio inmobiliario con un coste “un 20% inferior a su valor de tasación”, como indicó el propio Consistorio a través de una nota de prensa. Todo un reto en un municipio acostumbrado a aparecer entre los más exclusivos para conseguir una vivienda. Ya sea en régimen de compra o alquiler.

Parcela cedida por el Ajuntament de Santa Eulària a un operador privado que se encargará de invertir 21 millones de euros para levantar VPL.

Este movimiento no se trata de un caso aislado. Carmen Ferrer llegó a la alcaldía en 2019, una fecha clave: la pandemia aceleró el incremento de precios en el mercado inmobiliario balear. La obra nueva es un 76% más cara que hace cinco años en el archipiélago. Dice la alcaldesa: “Pienso en los jóvenes que han nacido y se han criado en Santa Eulària, salen a estudiar o a formarse en un oficio, quieren volver a su municipio y se encuentran con que tienen un trabajo esperándolos pero solo pueden aspirar a vivir bajo el mismo techo que sus padres: eso puede llevarles a que no quieran regresar a la isla; no podemos permitirnos que ese talento no vuelva o se plantee irse de la isla. O, en el otro extremo, pienso en personas que se acaban de jubilar, han cotizado muchísimos años aquí y no tienen una propiedad: son parte del día a día de nuestro municipio y tenemos que conseguir que no se marchen. La respuesta que tenemos que dar es seguir ampliando el parque de vivienda asequible, pensado para las personas que estén censadas en el municipio desde hace, como mínimo, diez años”.

Sumando los hogares del último proyecto a los 94 que ya se están construyendo en es Puig d’en Valls –una parroquia situada al sur del municipio, en la periferia de la capital insular–, el Ajuntament de Santa Eulària dispondrá de más de un centenar de VPL. Una fortaleza que se combina con ayudas (al alquiler: más de 2,3 millones invertidos desde 2020; al retorno del talento joven, más de 105.000 euros invertidos desde 2022) que proceden desde las arcas municipales para paliar la crisis habitacional que, como el resto de Eivissa, sufre Santa Eulària. “Y no renunciamos a otras posibilidades que puedan aparecer en el futuro. Estamos muy atentos y contamos con una herramienta que creemos muy útil: la colaboración público-privada”, explica la alcaldesa.

Lo conocen como build to rent, construir para, después, alquilar a un precio tasado. La promoción de es Puig d’en Valls demuestra que el parque concertado puede ser atractivo para el sector inmobiliario. A diferencia de otros concursos para realizar obra pública en la isla –un territorio muy peculiar donde los costes suelen multiplicarse–, este proyecto no quedó desierto. Se adjudicó a la primera y un operador privado se encargará de invertir 21 millones de euros para levantar sobre la parcela que le cedió el Ajuntament de Santa Eulària domicilios de entre 51 y 106 metros cuadrados. Después, durante 75 años tendrá derecho a gestionar unos alquileres que oscilarán en una horquilla que va de los 662 a los 1.168 euros en función del metro cuadrado. Precios muy inferiores a los que se manejan en la Eivissa de hoy en día. Un desembolso –y una seguridad– que, como recalca la alcaldesa Ferrer, “permiten desarrollar un proyecto de vida”: “Hemos apostado por una fórmula que es pionera en la isla y, por eso, todas estas acciones van bajo la etiqueta Santa Eulària Crea Futur”.

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