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El PP sabía que los extranjeros millonarios que celebraron una fiesta egipcia en Ibiza gastarían toneladas de agua en un lago

Los planos del evento, de temática egipcia, incluían la palabra "water".

Pablo Sierra del Sol

Ibiza —
27 de agosto de 2026 18:15 h

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El PP dio permiso para organizar una fiesta egipcia de lujo en una cantera abandonada de Eivissa pese a saber que el montaje del evento incluía la creación de una laguna. Artificial y gigante. Para llenarla, los organizadores tuvieron que volcar varios camiones cisterna para gastar entre 60 y 170 toneladas de agua (60.000 a 170.000 litros). Ocurrió el pasado 13 de agosto en sa Pedrera de Can Coix, un terreno público situado en Sant Antoni de Portmany, al poniente de la isla. La piscina formaba parte de una pretendida decoración egipcia. Como si aquella cantera abandonada fuera un set de rodaje de Cleopatra o Los diez mandamientos rescatado de unos viejos estudios de Hollywood. Sin las momias de Elizabeth Taylor o Charlton Heston, pero con pirámides, obeliscos, efigies y un templo de cartón piedra.

Estructuras tamaño XXL bajo una mirada muy estadounidense. No en vano, la promotora fue Van Wyck & Van Wick Inc., una empresa neoyorquina especializada en la organización de eventos de lujo. El museo Metropolitan, marcas como Cartier, Hermès o Land Rover, o divas pop de la talla de Katy Perry figuran entre su cartera de clientes. Interpretado en castellano, el lema que aparece en la web de esta firma especializada en proyectos de lujo promete “reimaginar tradiciones para fabricar recuerdos”.

El detalle del agua que se había utilizado en la fiesta ibicenca trascendió unos días después y levantó una ola de indignación y críticas muy transversal. Doctores en ciencias medioambientales, activistas, políticos de centroizquierda, vecinos que acudieron a grupos de WhatsApp para desahogarse: no es extraño que en algunos barrios de Sant Antoni las tuberías se sequen por exceso de consumo durante la temporada turística. Los organizadores alegaron que se habían utilizado 60 toneladas. Un cálculo realizado por Diario de Ibiza elevó la cantidad a 170.000 litros, el equivalente a las duchas de un ciudadano durante tres años y medio.

Marcos Serra Colomar, el alcalde de un municipio conocido por ser un epicentro de los excesos del turismo, salió al quite con un carrusel de intervenciones en los medios locales. Hasta en las entrevistas que le hicieron con motivo de Sant Bartomeu, el santo veraniego del municipio, le preguntaron por la fiesta egipcia. El alcalde Serra aseguró que desconocía que el evento –reservado a 350 personas– incluyera una laguna. Y fue más allá: “Si hubiéramos sabido el uso que se iba a hacer del agua, no habríamos autorizado la fiesta”, dijo, por ejemplo, en Onda Cero Ibiza y Formentera.

El alcalde Serra habló en plural, involucrando en la decisión al resto de su equipo con el que gobierna un territorio de 126 kilómetros cuadrados en el que viven casi 30.000 habitantes y hay más de 19.000 camas turísticas legales. El grupo socialista de un consistorio donde los conservadores gozan de mayoría absoluta –12 concejales de 21– demostró esta mañana, sin embargo, que el PP conocía de antemano las intenciones de Van Wyck & Van Wyck. ¿Cómo? Enseñando en el pleno municipal de agosto el expediente de interés general que se tramitó en el Ajuntament de Sant Antoni. El documento incluye el proyecto técnico que tuvieron que presentar los organizadores. Los planos son cristalinos. La laguna aparece delimitada –en color azul– e identificada con una palabra inglesa que no necesita traducción: water.

El alcalde aseguró que el Ajuntament desconocía que la organización iba a proyectar un lago artificial, pero los planos son cristalinos: la laguna aparece delimitada –en color azul– e identificada con la palabra water

Fiesta “de carácter benéfico con interés social”

El decreto que acabó convirtiendo aquella celebración privada en un evento “de carácter benéfico con interés social” y “carácter inocuo” se concedió el mismo 13 de agosto. Un apoderado –de apellidos ibicencos– y una representante –de apellidos anglosajones– de Van Wyck & Van Wyck realizaron unas gestiones que tuvieron que acabarse contrarreloj.

Faltó muy poco para que el evento –que ya había montado sus estructuras– corriera el riesgo de empezar sin licencia. La autorización llegó apenas cuatro horas antes de que comenzara una fiesta que podía arrancar a las seis de la tarde y extenderse hasta las tres de la madrugada.

Como consta en el decreto, el Ajuntament de Sant Antoni daba vía libre a la empresa para montar un “cóctel, cena, ambientación musical, DJ”, superar los niveles de ruido permitidos y privatizar durante nueve horas un espacio donde sólo se dejara pasar a quien tuviera una entrada a su nombre. El poder llevaba la firma de Eva Prats Costa, responsable del departamento de Urbanisme i Activitats. La concejala popular asegura que no estuvo en la fiesta.

La promotora estadounidense había depositado los papeles en la ventanilla del Consistorio dos semanas antes de la fiesta egipcia, el 28 de julio. Sin respetar “el mes de antelación” y “sin el estudio acústico” que exige la ordenanza de ruidos, según denuncian los socialistas. “Ese período es estimativo”, se justifica la concejala Prats. Tampoco figuraba en el proyecto “un plan de autoprotección”, como demandan las leyes autonómicas “para eventos” que concentran “a más de 250 personas”.

El decreto que declara el sarao “de interés general” les exonera de presentarlo, de hecho. Según los socialistas, parte de la documentación estaba escrita únicamente en inglés. Como el certificado del seguro de responsabilidad civil. En el expediente también aparece el alquiler que pagaron los organizadores para disponer de una parcela de más de 30.000 metros cuadrados. Apenas 199 euros, la tasa municipal.

Los organizadores pagaron solo 199 euros, la tasa municipal, para disponer de una parcela de más de 30.000 metros cuadrados

Durante las últimas semanas, el alcalde Serra destacó varias veces en la prensa local que nadie se había quejado por el volumen de la música que se pinchó en la fiesta egipcia. Sin embargo, elDiario.es ha podido hablar con un vecino que prefiere no identificarse y vive doscientos metros en línea recta de la cantera. Pasadas las tres de la mañana, llamó a la Policía Local para denunciar que el cumpleaños egipcio de los estadounidenses no había terminado todavía. Para corroborarlo, envía el pantallazo de la llamada. En el pleno, la concejala Prats reconoció que la denuncia sí se había producido. Y le restó importancia: “Acudió una patrulla de Policía que comprobó que el ruido no era procedente de la música sino de los asistentes a la fiesta, que se marchaban”.

Los vecinos temen que sea una “discoteca al aire libre”

Un grupo de personas con domicilio en Can Coix, explica el vecino que denunció el ruido, están asesorándose para “crear una asociación vecinal” con un único objetivo: “evitar” que esta antigua cantera se convierta “en una discoteca al aire libre” gracias a las declaraciones de interés general que dicta el Ajuntament de Sant Antoni.

La institución compró en su momento aquella parcela para construir un nuevo cementerio ante la falta de espacio del cementerio histórico. El proyecto quedó varado hace más de una década y, en los últimos años, sa Pedrera de Can Coix ha albergado varios festivales de electrónica o, incluso, desfiles de moda.

Las imágenes en redes sociales de esos eventos ha convertido el socavón de la antigua cantera –rocosas paredes moteadas por arbustos mediterráneos– en un bote de miel que ha atraído a grandes corporaciones. La presión en redes sociales obligó a Pacha a cancelar un evento en el mismo escenario el pasado 11 de julio. El cabeza de cartel que habían previsto era Mladen Solomun, un DJ germanoyugoslavo que encabeza fiestas en los clubes legales de la isla a la par que se deja ver en algunas salas ilegales. Como The Kave, un garito desmantelado en junio de 2025 por el Ajuntament de Santa Eulària des Riu porque utilizaba –sin permiso– una cueva natural: la conversión de zonas naturales en espacios de ocio es un asunto caliente en Eivissa.

“La legalidad no se compra con un donativo”

Pese a la polémica desatada por el agua, el alcalde Serra sigue defendiendo la cesión gratuita de la cantera porque los promotores del evento prometieron 40.000 euros a Cáritas y 10.000 a un club deportivo que ha organizado pruebas de trial en la misma cantera donde se celebró el evento, el Motoclub d’Eivissa i Formentera. El político del PP sostiene que esas donaciones justifican la declaración de interés general.

“La legalidad no se compra con un donativo. ¿Estuvo usted en la fiesta, señor alcalde? Y, sobre todo, ¿ponía water en los planos sí o no? Quería traerle los documentos en papiro, pero no encontré: en los planos se ve claramente”, ha dicho en el pleno Raúl Díaz Guerrero, el concejal independiente del grupo socialista que ha mostrado durante la sesión los planos del lago:

–Lo que tiene que hacer usted, señor Serra, es dejar de coger limosna de multimillonarios (porque se comenta que la fiesta costó entre seis y diez millones de euros) y subir las aportaciones a las asociaciones (...) Lo que tuvieron que hacer fue ir arreglando requisitos a última hora para que la fiesta pudiera celebrarse sí o sí. (...) El informe favorable se firma el mismo 13 de agosto (...) A las 14.09 horas y la notificación no se entrega hasta las 16.31h. ¿De verdad creen que hubo tiempo de verificar las instalaciones y comprobar que cumplían todos los requisitos del informe técnico? (...) Además de mucha water, usaron hormigón y cemento para instalar esas estructuras faraónicas. (...) Usted ha convertido este Ayuntamiento en una gestoría para clientes extranjeros. (...) Recordemos que el PP emitió un comunicado defendiendo esta fiesta (...) No estamos discutiendo interpretaciones, estamos discutiendo si este ayuntamiento revisó lo que autorizaba o prefirió mirar hacia otro lado porque eran quienes eran.

La respuesta del alcalde del PP fue más templada que en otras intervenciones del pleno donde –también– se pidió su dimisión. Por ejemplo, por no contar con patrullas de Policía Local desplegadas por el pueblo el 12 de agosto, día del eclipse total. La noche antes de la fiesta egipcia también se autorizó otro evento –de pago– de música electrónica en una playa urbana en la que hacen nido aves marinas que reunió a miles de personas. Para responder a las preguntas sobre aquella fiesta, el alcalde Serra subió el tono. En el caso de la fiesta egipcia, lo contuvo:

–La memoria objetiva no detalla que se fuera a crear un lago con agua real ni especifica sus dimensiones ni indicaba la cantidad de agua que se pretendía utilizar. Por tanto, que en un plano aparezca la palabra water no equivale a informar claramente al ayuntamiento que se van a utilizar toneladas de agua para crear una instalación de estas características. (...) Independientemente de la cantidad que se utilizara, quiero dejar algo claro: al Ayuntamiento no le pareció correcto el uso del agua y no lo comparte. Lo criticamos desde que tuvimos conocimiento de él. (...) La fiesta no se autorizó sabiendo que se iba a crear un lago. El interés general fue el carácter benéfico del evento. (...) Lo que ha ocurrido después es un relato construido durante semanas.

Que en un plano aparezca la palabra water no equivale a informar claramente al Ayuntamiento que se van a utilizar toneladas de agua para crear una instalación de estas características. Al Ayuntamiento no le pareció correcto el uso del agua y no lo comparte. Lo criticamos desde que tuvimos conocimiento de él. La fiesta no se autorizó sabiendo que se iba a crear un lago

Marcos Serra Alcalde de Sant Antoni

Más desaladoras para una isla con el agua salinizada

Mientras tanto, Eivissa sigue en una situación de prealerta por sequía. Sant Antoni es, según múltiples estudios, una de las zonas de la isla más machacadas por el consumo sin medida. El político del PP remató el pleno asegurando que no le constaba que ningún miembro de su equipo de gobierno hubiera ido a la fiesta de la cantera, prometiendo una ordenanza para ahorrar agua y presumiendo de los diez kilómetros de tuberías que se han reparado para evitar fugas en los siete años que lleva al frente del Ayuntamiento.

Los concejales socialistas le afearon que permitiera que unos multimillonarios extranjeros se lo pasaran en grande a la vera de un lago a la vez que recomienda a los vecinos que en sus casas abran los grifos con mesura. En los últimos años, a la vez que impulsaba un plan de ordenación urbana que sigue contemplando crecimiento de población y nuevos hoteles en zonas inundables, el alcalde Serra ha tenido que reclamar al Govern una desaladora portátil para abastecer el consumo veraniego de Sant Antoni.

Los concejales socialistas han afeado al alcalde que permitiera que unos multimillonarios extranjeros celebraran una fiesta al lado de un lago a la vez que recomienda a los vecinos que en sus casas abran los grifos con mesura

La sobreexplotación de los acuíferos ibicencos arrancó con el boom turístico en los años sesenta. Las mismas masas de agua subterránea que aseguró la subsistencia del campo insular están hoy salinizadas –salvo excepciones. Durante siglos, su preservación dependió del ingenio de los agricultores y ganaderos para construir aljibes, acequias y bancales. Almacenar, conducir y filtrar la lluvia eran tareas obligatorias.

Pese a que la población de la isla era muchísimo menor (35.000 habitantes en 1950; hoy, 168.000), la sabiduría popular sabía que el agua era un bien preciado por su dificultad para obtenerlo en una isla donde sólo existía un río –ya seco. Más aún sin motores que funcionaran con gasolina o electricidad.

Una relación similar a la que permitió que en un extremo del Sáhara floreciera una de las primeras grandes civilizaciones de la Humanidad: el Antiguo Egipto. Faraones y campesinos sabían que la suerte de cada año se la jugaban con las crecidas que desbordaban el Nilo entre el final del verano y el principio del otoño. Cuando las aguas se retiraban, la tierra inundada podía cultivarse. Con las riquezas que daban aquellos excedentes agrícolas, en la arquitectura de los complejos sagrados que levantaron a sus dioses no faltaba un lago artificial.

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