La lógica perversa del 'copyright' infinito
José Cervera
Una vez más, ésta en el Reino Unido, la industria trata de extender hasta el infinito y más allá los derechos de propiedad intelectual. Utilizando peregrinas justificaciones se intenta, otra vez, confundir la propiedad intelectual con la inmobiliaria. La industria editorial está dispuesta a salirse con la suya, pase lo que pase y dañe a quien dañe, Y daño hay; la extensión desmadrada de los derechos de autor en amplitud y extensión tiene consecuencias. Como por ejemplo, ésta: que algunos establecimientos de revelado de fotos se nieguen a positivar fotografías demasiado bien hechas, no vaya a ser que estén violando el 'copyright' de un profesional y les caiga una demanda encima. Una vez más: la propiedad inmaterial desbocada linda con el absurdo.
Imagínese la situación: lleva usted un carrete tomado por usted mismo durante sus vacaciones a revelar. Contiene fotos de amigos, parientes, y alguna puesta de sol. Cuando va a recoger sus fotos, el dependiente le informa de que cuatro (o seis, o diez) de ellas no se las va a entregar. La razón: son demasiado buenas, podrían ser obra de un profesional. Y si lo fueran, y usted hubiese escaneado una obra ajena, y la tienda le hubiese entregado las fotos, el profesional podría demandarles... a ellos. Naturalmente, la tienda no quiere correr el riesgo, así que se queda usted sin sus fotos.