Losantos en la cruz
Juan Carlos Escudier
Con gran pesar, la Cope se ha decidido a apagar el micrófono al apóstol Federico, después de que el Espíritu Santo en forma de paloma y en vuelo directo desde San Pedro así lo determinara. Roma locuta, causa finita. Para disimular su crucifixión, al de Teruel le han ofrecido compartir las noches con Don Herodoto, con lo que el prolífico Vidal hubiera ganado tiempo para escribir dos libros a la semana, pero ambos ya se han hecho a la idea de abandonar juntos el convento. No hagan colectas para su manutención porque Esperanza Aguirre se ha ocupado de todo: en vez de una mercería, le ha puesto a Losantos y a su álter ego Ramírez una emisora en Madrid. A la presidenta no le cabe el corazón en el pecho.