Dicen que la memoria de algunos peces apenas supera unos pocos segundos. Tiene gracia si vives en una pecera: a cada vuelta, puedes descubrir y descubrir, una y otra vez, el mismo castillo sumergido. También tiene su inconveniente siniestro. La memoria del pez es tan corta que, a cada rato, debe acordarse de respirar. Toda su vida se resume en una infinita sensación de ahogo.
Hay quien cree que la memoria de los ciudadanos es apenas superior a la de los peces. Que poco importa que el PP de Mariano Rajoy se haya pasado tres años largos alentando una ficción surrealista en la que se acusaba al actual Gobierno de estar detrás del peor atentado terrorista de la historia de España. Que no hace falta que dimita nadie. Que basta con que Eduardo Zaplana, con su cara bronceada, diga que el PP jamás ha alentado ninguna teoría de la conspiración para borrar del registro del Congreso las 1.200 intervenciones parlamentarias sobre el ácido bórico o la Orquesta Mondragón con las que la derecha llevó este delirio interesado de El Mundo y la COPE al corazón de nuestra democracia.
Ayer José María Aznar estuvo callado. Es lo menos, pero me temo que no durará. Él, como el resto de los conspiranoides, se aferrará ahora a la absolución de El Egipcio para pedir que se siga buscando a ese autor intelectual que no está en desiertos lejanos, como si la sentencia no hubiese sido lo bastante contundente.
Pero la conspiración no vivirá mucho más. Sólo quedan los últimos coletazos y serán a la defensiva. Hace meses-desde las Municipales- que el PP intenta desmarcase del club de parapsicólogos ‘Elvis vive’. Sus líderes ya no acuden a las manifestaciones de los Peones Negros. Los conservadores han pasado del “ha sido ETA” al “nosotros no hemos sido”.
Dentro de muy poco, cuando alguien les recuerde cómo jugaron con 192 cadáveres para hacer la política más sucia, dirán que la memoria crispa. Que hay que mirar al futuro. Que no hay que desenterrar a los muertos. Habrá que recordar entonces que lo de abrir tumbas -para repetir la autopsia- fue una idea de Zaplana.