Los alumnos de Secundaria en Euskadi mejoran siete puntos en castellano, tres en ciencias y se mantienen en euskera
El alumnado vasco de 4º de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) mejora siete puntos en 2026 las capacidades de comunicación lingüística en castellano, cerca de tres la competencia científica y mantiene estables los resultados en euskera, respecto a 2024, en la Evaluación Diagnóstica 2026, que incorpora un nuevo modelo de evaluación para la competencia matemática, por lo que sus resultados no son comparables este año.
Por su parte, en Educación Primaria la competencia en comunicación lingüística en euskera mejora 3 puntos respecto a la edición de 2024 y la competencia matemática aumenta 2,5 puntos. La competencia científica mantiene resultados similares, mientras que la competencia en comunicación lingüística en castellano registra un descenso de 2,3 puntos.
El Departamento de Educación ha presentado este jueves en Bilbao los resultados de la evaluación diagnóstica 2026, en una comparecencia de prensa en la que han intervenido la consejera de Educación, Begoña Pedrosa; la viceconsejera de Políticas Educativas, Lucía Torrealday y la directora del Instituto Vasco de Evaluación e Investigación Educativa no universitaria (ISEI-IVEI), Junkal Gutiérrez.
El informe se realiza cada dos años para conocer el grado de desarrollo de las competencias del alumnado al finalizar la Educación Primaria y la Educación Secundaria Obligatoria y orientar las políticas de mejora del sistema educativo. Tal y como ha explicado la consejera Begoña Pedrosa, “el estudio ofrece una fotografía del estado de la educación en Euskadi, permite analizar su evolución a lo largo del tiempo e identificar fortalezas y ámbitos en los que resulta necesario seguir avanzando”.
Según ha destacado, el informe 2026 confirma “una mejora general” de las competencias del alumnado en la mayoría de los ámbitos evaluados y refleja, especialmente, “avances en equidad, con una reducción de las diferencias asociadas al contexto socioeconómico y una evolución positiva del alumnado de origen extranjero”, ha agregado.
Los resultados de 2026 permiten extraer cinco grandes conclusiones, la primera de ellas, en palabras de Pedrosa, “confirma una evolución positiva del rendimiento del alumnado al finalizar tanto la etapa de Primaria como la de Secundaria”. La segunda refleja los citados avances en equidad; mientras que la tercera apunta a que “las mejoras más significativas se observan en 4º de ESO, especialmente en la competencia en comunicación lingüística en castellano”.
Asimismo, la cuarta constata una reducción de las brechas en 4º de ESO entre los centros con niveles de ISEC más altos y más bajos; y la quinta recoge datos positivos relevantes en Primaria, especialmente en la competencia en comunicación lingüística en euskera y matemática, así como un incremento del porcentaje de alumnado situado en niveles avanzados de rendimiento.
Pedrosa ha recordado que en los últimos cursos han reforzado, dentro de la estrategia integral de mejora de resultados, diferentes medidas y apoyos dirigidos a mejorar los aprendizajes, de manera que esta evaluación “nos aporta ahora información muy reciente para analizar esa evolución, identificar dónde se están produciendo avances y orientar las decisiones que tenemos que seguir tomando”, ha explicado. Además, en 4º de ESO mejoran los resultados de la red pública en todas las competencias comparables con 2024 y se reduce la distancia respecto a la red concertada.
El análisis de los niveles de rendimiento completa la interpretación de los resultados y, en este apartado, aumenta en 6º de Primaria el porcentaje de alumnado situado en los niveles avanzados en euskera, castellano y matemáticas, mientras disminuye el alumnado situado en el nivel inicial en competencia científica.
En el caso de 4º de ESO también aumenta el alumnado que alcanza los niveles más altos de rendimiento. En euskera crecen tanto los niveles avanzados como el alumnado situado en el nivel inicial, una evolución que refleja una mayor heterogeneidad en los resultados y que será objeto de seguimiento en próximas ediciones.
Al mismo tiempo, los resultados muestran que sigue habiendo alumnado situado en los niveles iniciales de rendimiento y que persisten diferencias asociadas al contexto socioeconómico, la trayectoria educativa y otras características del alumnado, ámbitos en los que el Departamento seguirá reforzando sus actuaciones.
Los resultados ponen de manifiesto, además, una evolución positiva en uno de los principales objetivos del sistema educativo como es la equidad. Los centros con un menor Índice Socioeconómico y Cultural (ISEC) son los que registran algunas de las mejoras más significativas, especialmente en 4º de ESO.
En competencia científica, los centros con ISEC bajo incrementan sus resultados en 10,2 puntos y los de ISEC medio-bajo en 10,7 puntos, lo que contribuye a reducir la distancia respecto a los centros con contextos socioeconómicos más favorables. Esta evolución refleja que el sistema educativo avanza hacia una mayor igualdad de oportunidades y que el contexto de origen condiciona cada vez menos los resultados del alumnado.
En esa misma línea, la evaluación confirma la evolución positiva del alumnado de origen extranjero, especialmente del alumnado de segunda generación. Sus resultados continúan acercándose a los del alumnado autóctono y, en algunas competencias, registran mejoras especialmente destacadas.
Es el caso de la competencia científica en 4º de ESO, donde este alumnado mejora 10,58 puntos, o de la competencia en comunicación lingüística en castellano en 6º de Primaria, con un incremento de 10,61 puntos respecto a la edición anterior. Estos resultados muestran una evolución positiva en un ámbito en el que el Departamento viene reforzando las políticas de inclusión, atención a la diversidad y apoyo al alumnado.
La edición de 2026 incorpora, además, una novedad relevante en el proceso de evaluación para atender a una demanda planteada desde hace años por los propios centros educativos. Así, la competencia matemática de 4º de ESO se ha evaluado por primera vez mediante dos pruebas diferenciadas, Matemáticas Académicas y Matemáticas Aplicadas, adaptadas a los distintos itinerarios cursados por el alumnado. Al tratarse de la primera edición con este nuevo modelo, ambas pruebas establecen una media inicial de referencia de 250 puntos, que permitirá analizar su evolución en las próximas evaluaciones.
La evaluación, realizada entre abril y mayo de 2026, ha contado con la participación de 10.642 alumnas y alumnos, 5.162 de 6º de Educación Primaria y 5.480 de 4º de ESO. Integrada por 252 centros públicos y concertados (129 de Primaria y 123 de Secundaria), ha sido seleccionada por Eustat con criterios estadísticos que garantizan su representatividad por Territorio Histórico, red educativa y modelo lingüístico, lo que permite que los resultados obtenidos reflejen con fiabilidad la realidad del conjunto del sistema educativo vasco.
En Primaria participaron 2.134 alumnas y alumnos de la red pública y 3.028 de la concertada, mientras que en ESO lo hicieron 2.284 estudiantes de la red pública y 3.196 de la concertada. Asimismo, la evaluación se desarrolló en 61 centros públicos y 68 concertados de Primaria y en 56 públicos y 67 concertados de Secundaria.