ENTREVISTA
Eneko Andueza, líder del PSE-EE: “El PNV está siendo mucho más exigente con Sánchez que lo que lo fue con Rajoy”
Eneko Andueza (Eibar, 1979) recibe a este periódico a puertas de que la Euskadi política retome la normalidad tras el largo parón por Navidad. Esta semana, ya en febrero, vuelve la actividad al Parlamento Vasco. Como es usual en él, se muestra muy crítico con algunas posiciones del PNV. Lamenta, por ejemplo, que sea más exigente con Pedro Sánchez que en su momento con Mariano Rajoy cuando, a pesar de algunas dificultades, se están produciendo avances en el cumplimiento del Estatuto de 1979. Pide también que el nuevo plazo de “Semana Santa” para obtener nuevos acuerdos, como el relativo a la gestión de las pensiones, no sea un tótem. Avisa de intentos del PNV por acercarse a EH Bildu en materias como la reforma del Estatuto o las exigencias de euskera en la Administración, si bien al tiempo ve como enormemente positivo el pacto de su partido con la coalición abertzale en el Ayuntamiento de Vitoria. Andueza expone, asimismo, que ha reconducido su relación con Aitor Esteban, con quien no congeniaba como con Andoni Ortuzar al principio. Y muestra su confianza en el consejero de Salud, Alberto Martínez, tras la crisis de las vacunas caducadas. En clave española, insiste en que Sánchez le ha dicho “personalmente” que agotará la legislatura y aventura que, después de las generales de 2027, seguirá gobernando. Preguntado por Santos Cerdán, su padrino en el cierre del congreso vasco celebrado hace menos de un año, admite que no imaginaba lo que vendría después en forma de imputaciones de corrupción.
Esta semana arranca la actividad en el Parlamento Vasco. ¿No es excesivo un parón tan largo por Navidad?
No es como muchas veces se transmite. Que no haya sesiones plenarias no quiere decir que la actividad parlamentaria se detenga. Además de haber algunas comisiones, sobre todo hay mucho trabajo de preparación. Muchas reuniones de grupo, como por ejemplo la que hemos mantenido este viernes. Evidentemente, se paran las sesiones plenarias, pero el trabajo continúa con absoluta normalidad.
Congreso, Senado, Juntas Generales o Ayuntamientos no tienen este calendario. Esto es una anomalía.
No sé si es una anomalía. Es algo que hacen otras cámaras parlamentarias también. Es costumbre de la casa.
En 2026, se cumplen diez años ya de la entrada del PSE-EE al Gobierno vasco como socio del PNV. ¿Cómo está ahora mismo la salud de la coalición?
Bien. Yo diría que bien. Evidentemente, el PSE-EE mantiene su impronta de decir lo que piensa con absoluta transparencia, pero diría que la relación es buena. Es honesta porque es transparente; y porque hablamos con absoluta naturalidad de todos los temas, como no podía ser de otra manera.
Hace unos meses afloraron algunas tensiones. En concreto, por el tema del euskera. ¿Cómo está la negociación sobre las exigencias idiomáticas para acceder a la Administración?
Seguimos hablando y abiertos a esa voluntad de poder alcanzar un acuerdo con el PNV. Pero tenemos muy claro que podremos cambiar la literatura, pero no el espíritu del acuerdo al que llegamos hace año y medio. Fue un gran consenso y el PSE-EE no se va a mover.
¿Y qué pasaría si el PNV busca un acuerdo con EH Bildu en esta materia? Numéricamente, es algo posible.
Sí, claro. Lo que ocurriría es que estaría cometiendo un gravísimo error. Estaría dejando en la estacada a miles y miles de ciudadanos y ciudadanas de este país. A muchos que quieren acceder a un puesto de trabajo público y que van a ver cercenado su derecho. Y a mucha gente que quiere consolidar su puesto de trabajo en la función pública y que también van a ver cercenados sus derechos laborales. Va a ser un error histórico que, una vez más, pondrá de manifiesto que algunos están más en lo identitario que en los problemas reales que tiene la ciudadanía vasca.
Si eso se produce, ¿habría consecuencias en la coalición?
Evidentemente, tomaríamos muy buena nota. Haríamos una reflexión. Desde luego, es una cuestión muy muy sensible. Generaría una tensión que es absolutamente innecesaria en tanto en cuanto tenemos un consenso alcanzado hace apenas año y medio. Entiendo que el PNV pueda verse arrastrado por los complejos que tiene con EH Bildu, pero sería un error estratégico. El único que ganaría sería EH Bildu.
Y, ahora mismo, ¿qué es más probable: que haya ese acuerdo con EH Bildu o con ustedes?
Están todas las opciones abiertas. Sí le puedo garantizar es que, en nuestro caso, con quien estamos en las antípodas de llegar a un acuerdo es con EH Bildu. Repito y reitero: espero que podamos alcanzar un acuerdo con el PNV, que el PNV vuelva otra vez a las posiciones originales que acordamos ambos partidos hace año y medio.
Hablemos de política migratoria. ¿Les preocupan los mensajes del PNV? Esta pasada semana, por ejemplo, el lehendakari le pedía a Pedro Sánchez que la Ertzaintza pueda hacer expulsiones.
Quizás lo primero que haya que decirle al señor Pradales es que la Ertzaintza ha de contar con un número de efectivos suficientes y de acuerdo a la situación que estamos viviendo actualmente. Desde el PSE-EE llevamos tiempo reclamando que la Ertzaintza alcance el umbral de los 8.000 agentes activos en el cuerpo. Ahora mismo, apenas llegamos a los 7.000. Quizás hay que empezar haciendo los deberes bien en casa para después ir a exigir a los demás. Me parece un error mezclar el discurso migratorio con el discurso de seguridad. La seguridad es un problema que a nosotros también nos preocupa y que entendemos que tenemos que atajar. Y, repito, primero haciendo los deberes en casa y dotando a nuestra Policía de los medios humanos y materiales necesarios. Pero otra cosa muy distinta es hablar de la política migratoria, de quienes vienen a Euskadi a trabajar en Euskadi, en la que no sobra nadie. Es más, nos faltan muchísimos perfiles para que nuestras empresas y muchísimos de nuestros sectores sean competitivos. Creo que mezclar la política migratoria con la seguridad, además de ser muy peligroso, es un error.
Hace unos meses la delegada del Gobierno, Marisol Garmendia, llegó a decir que los discursos del PNV se parecían a los de la “caverna”, a PP y Vox.
Es la opinión de la delegada del Gobierno y es muy respetable. Reitero: considero que es un error mezclar políticas migratorias con seguridad. La delincuencia se ha de abordar poniendo todos los instrumentos necesarios para resolver un problema que es una de las principales preocupaciones que tiene la ciudadanía vasca. Pero hay que hacer un discurso propio sobre migración. El de aprovechar la oportunidad que nos brindan todas esas personas que vienen en busca de un trabajo y de un futuro mejor. Como lo supimos hacer hace 40, 50 ó 60 años, cuando vinieron nuestros padres y nuestros abuelos.
¿Y qué le parece al PSE-EE que el PNV de Bilbao no quiera dar los datos de la nacionalidad de los detenidos cuando el PNV en el Gobierno vasco ha hecho de esto una de sus medidas estrella en esta legislatura?
De buenas a primeras, me parece una enmienda a la totalidad a la propia política del PNV. La decisión del Ayuntamiento de Bilbao es acertada porque, efectivamente, separa un discurso del otro. Evidentemente, denota que incluso dentro del PNV hay voces y posturas discrepantes en esta materia. Le puedo decir que en el PSE-EE todos pensamos exactamente igual.
¿El centro de refugiados Arana será una realidad este año?
Atendiendo al ‘timing’ del Ministerio, sí. Arana será un centro de acogida para aquellas personas que busquen asilo político y estén huyendo de sus países por una cuestión de conflicto bélico, de persecución política, de orientación sexual. Está concebido de acuerdo a las directivas europeas.
Al PNV no le gusta.
Al PNV no le gustan muchas cosas. Creo que hay que ser disciplinados y cumplir con las directivas europeas. A nosotros muchas veces no nos gustan otras cosas y, sin embargo, no podemos escaparnos de lo que dice la ley. No se puede ser europeo a tiempo parcial.
Creo que mezclar la política migratoria con la seguridad, además de ser muy peligroso, es un error. [...] Desde el PSE-EE llevamos tiempo reclamando que la Ertzaintza alcance el umbral de los 8.000 agentes activos en el cuerpo. Ahora mismo, apenas llegamos a los 7.000. Quizás hay que empezar haciendo los deberes bien en casa para después ir a exigir a los demás
¿Quién es mejor lehendakari, Imanol Pradales o Iñigo Urkullu?
Las comparaciones suelen ser odiosas. Cada cual tiene su estilo. Cada cual tiene su impronta y su manera de trabajar y de comunicar. Comparar unos presidentes con otros tiene sus riesgos. Son dos lehendakaris diferentes. Eso sí, para mí, los dos mejores lehendakaris que ha tenido Euskadi fueron, en primer lugar, Ramón Rubial, que fue presidente del Consejo General Vasco, y, por supuesto, Patxi López.
Otro intento: ¿quién es mejor presidente del PNV, Andoni Ortuzar o Aitor Esteban?
[Risas] Aquí también, cada cual tiene su estilo. En la personalidad de cada uno también va el molde del propio partido. Mis relaciones de principio a fin con Andoni Ortuzar fueron en un tono digamos que más distendido, por una cuestión de personalidad. Aitor tiene otra personalidad. Al principio, fue más difícil entablar esa confianza. Son dos caracteres totalmente diferentes. Pero cada líder debe ejercer su impronta en lo que es el ejercicio de sus responsabilidades internas.
¿Está ya reconducida la situación?
Sí, sí. Hablo con frecuencia con Aitor Esteban. Es una interlocución fluida. Muchas veces hablamos de cuestiones que son de indudable relevancia, nucleares para el futuro del país. Y otras veces simplemente para temas menores. Nuestra interlocución es fluida y la línea de diálogo está constantemente abierta. De hecho, muchas veces nuestras conversaciones se producen incluso hasta muy fuera del horario laboral, por la noche, hasta después de haber cenado. La línea está abierta y el diálogo engrasado, aunque evidentemente hay a veces en las que no estemos de acuerdo, como es lógico.
Aitor Esteban tiene una personalidad diferente a la de Andoni Ortuzar. Al principio, fue más difícil entablar esa confianza. Ahora la línea está abierta y el diálogo engrasado, aunque evidentemente hay a veces en las que no estemos de acuerdo, como es lógico
Hace unos días, en La Moncloa, el lehendakari se reunió con Sánchez. ¿Por qué no se ha cumplido el plazo de 2025 para completar el Estatuto?
No soy partidario de poner plazos a determinadas cosas. Cuando uno se pone plazos, pasa que los plazos caducan. Creo que es un error: de alguna manera te obliga a trabajar a contrarreloj en materias que son tan sumamente sensibles como unas transferencias que afectan a los subsidios y prestaciones de gente que depende de ellas para llegar a fin de mes. Las cosas hay que hacerlas con absoluta garantía jurídica y con garantías económicas. Se trata de hacer las cosas bien y, efectivamente, de cumplir con lo que dice el Estatuto. Siempre vamos a apostar por el cumplimiento íntegro del Estatuto, pero hay cosas que hay que hacerlas bien porque son muy sensibles. No creo que nadie pueda decir que no existe una voluntad política por parte del Partido Socialista de cumplir con el Estatuto. No salían en términos tan beligerantes con el PP cuando en la etapa de Mariano Rajoy no vino ni una sola competencia a Euskadi. Tenemos que recordar que durante la presidencia de Pedro Sánchez ya han venido veinte. Y las que están por venir. Somos gente seria que cumple con su palabra. Lo que hace falta es seguir trabajando con rigor y con seriedad. Intentar que esto no sea, como pretende siempre el PNV, un tira y afloja que lo único que hace es añadir tensión a las relaciones sin tener ninguna necesidad.
No sé si le he entendido bien. ¿Cree que el PNV es más beligerante con Sánchez que lo que fue con Rajoy?
Creo que ahora con Pedro Sánchez está siendo mucho más exigente que en otros momentos lo haya podido ser con Mariano Rajoy, atendiendo simple y llanamente a que aquí hay veinte transferencias que han venido a Euskadi en los últimos siete u ocho años y que en la época de Rajoy no vino ninguna. Eso es tener compromiso con el autogobierno vasco, ¿no? Veinte, nada más y nada menos. Para que luego algunos vengan hablándonos de erosión y de incumplimientos. Tienen que ser mucho más honestos y dejar discursos que hacen que esto parezca que es un tira y afloja constante. Hace falta más colaboración, más lealtad, más cogobernanza y más diálogo entre Gobiernos.
¿Cuál ha sido el papel del PSE-EE en estas semanas?
Atendiendo a la realidad, si las cinco transferencias que se firmaron hace unas semanas fueron posibles ha sido precisamente por la concurrencia del PSE-EE. Si no hubiésemos intervenido tanto en su papel institucional el vicelehendakari Mikel Torres y en el papel orgánico yo mismo como secretario general, ya le digo que esas cinco transferencias no hubieran venido a Euskadi porque algunos pararon máquinas y decidieron que no se negociaba más. Y no fue precisamente el Gobierno de España, sino algunos Departamentos del Gobierno vasco. Nosotros desatascamos todo eso. Pusimos encima de la mesa las soluciones para llegar a un acuerdo. Nos implicamos hasta arriba. Fuimos los que estuvimos hablando hasta el último minuto con el Gobierno de España para hacer posibles esas cinco transferencias. Yo incluso hablé personalmente en unas cuantas ocasiones con el propio presidente del Gobierno para hacerlo posible. Ojo, y no en los términos que quería el PNV, sino en los términos racionales que entendíamos que se tenían que firmar.
El PNV manifestó que si no se hacían las transferencias habría consecuencias en los apoyos a Sánchez. ¿Eso generaría aquí una respuesta en cadena?
Evidentemente, en la parte que nos corresponde a nosotros como socios suyos, tampoco nos íbamos a quedar con los brazos cruzados. Eso solo contribuiría a generar tensiones entre los socios. Si ellos toman buena nota y hacen determinadas cosas, evidentemente que el PSE-EE también se vería con las manos libres para hacer otro tipo de cosas. Creo que tenemos que ser leales a lo que hemos firmado. Hacer ese tipo de declaraciones absolutamente fuera de tono a lo único que contribuye es a engordar a la extrema derecha y a una alternativa de Gobierno que no creo que le haga mucha gracia a la ciudadanía vasca. Ha quedado muy claro, especialmente en las últimas elecciones generales, que la ciudadanía vasca quiere un Gobierno de España liderado por los socialistas. Quiere a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Y me aventuro a decir que si tuviésemos elecciones generales ahora la ciudadanía vasca volvería a confiar y haría posible que en Euskadi ganara las elecciones generales.
¿Está usted en la clave de que pueda haber elecciones generales “ahora”?
No, y es algo que me ha transmitido el propio presidente del Gobierno personalmente. El presidente del Gobierno va a agotar la legislatura y no solo eso. Veremos qué pasa cuando se celebren las elecciones, pero me da la sensación que queda Pedro Sánchez y Gobierno socialista de España para rato.
Si el PNV hace determinadas cosas [en Madrid], evidentemente que el PSE-EE también se vería con las manos libres para hacer otro tipo de cosas en Euskadi
¿Hay margen para acordar la transferencia de pensiones antes de Semana Santa?
No me pongo límites temporales. Se está trabajando. Se está trabajando intensamente.
Los plazos los pusieron el lehendakari y el presidente del Gobierno.
Se está trabajando intensamente. Entre otros, el propio vicelehendakari Mikel Torres. Nos hemos dado dos meses para seguir avanzando, para seguir negociando y para intentar cerrarlo bien. Y, si no, seguiremos trabajando para hacerlo posible, como decía, con todas las garantías y de acuerdo a lo que es racional, no en los términos en los que muchas veces lo plantea el PNV.
Sobre la participación en la gestión de los aeropuertos, ¿qué es asumible y qué no para el PSE-EE?
Para el PSE-EE, y para el Gobierno de España, es factible crear una especie de órgano en la que el Gobierno vasco pueda contribuir de alguna manera a mejorar la gestión y algunas infraestructuras, como la intermodalidad con el propio aeropuerto. Pero, desde luego, en ningún caso va a ser factible que la competencia de los aeropuertos de Euskadi recaiga en manos del Gobierno vasco, entre otras cosas porque eso es una competencia exclusiva del Gobierno de España y es una materia que no es transferible. También hay otras competencias que son exclusivas del Gobierno vasco y no las transfieren ni a las diputaciones ni a los ayuntamientos.
La transferencia de puertos se hizo en 1982. ¿Quería preguntarle cómo valora la gestión que está haciendo el PNV de esta competencia en Euskadi en los últimos años?
Me parece muy contradictorio que el PNV esté reclamando la desclasificación del puerto de Pasaia aludiendo a una falta de competitividad o aludiendo a que bajo su gestión funcionarían mucho mejor. Me parece incongruente porque el presidente del puerto de Bilbao y la presidenta de la autoridad portuaria de Pasaia los ha nombrado el PNV. Si quieren que sean más competitivos, igual los primeros que tienen que ponerse las pilas son los presidentes de las autoridades portuarias. La apuesta del PSE-EE es que se cree un órgano o instrumentos a través de los cuales facilitemos más inversiones por parte del Gobierno de España. Y también una mejora de las infraestructuras, como por ejemplo las que propone el Departamento de Movilidad del Gobierno vasco, liderado por la socialista Susana García Chueca. Se trata de hacer un puerto mucho más competitivo. Se trata de que los Gobiernos colaboren en mejorar las infraestructuras, en incrementar los tráficos. Pero no en desclasificar un puerto como el de Pasaia, que supondría la puesta en riesgo de la operatividad de los tráficos y, por tanto, de más de 4.000 puestos de trabajo. Pondría en jaque a buena parte de la economía guipuzcoana y de la economía vasca. Eso no es para nada racional.
No estaba hablando de los puertos de interés general. Estaba hablando de los puertos de gestión autonómica. Y le preguntaba por una valoración de, en concreto, la gestión la exdirectora de EKP, Edurne Egaña.
Son puertos que cumplen con su función. Como todo, evidentemente tiene margen de mejora. Esa transferencia, en su momento, se realizó porque se podía realizar. No es comparable la situación de los puertos pesqueros con los puertos de interés general, puertos de la magnitud y de la relevancia estratégica en lo económico y en lo productivo como Pasaia y Bilbao.
¿Una transferencia o una retirada de la etiqueta de interés general del puerto de Pasaia sería una estocada?
Sería mortal. Sería absolutamente mortal. Lo abocaría al cierre. Me gustaría saber el porqué de querer desclasificar ese puerto por parte del PNV. ¿Cuál es el motivo que hay detrás de todo esto? Algunos dicen que ahora no está en el ‘top ten’. Vale. Pero, si se desclasifican, no va a estar en ninguna clasificación. Un símil futbolístico: es como querer, sin ningún tipo de motivo, descender un equipo de Primera a Regional. Todos queremos tener equipos en Primera en nuestras comunidades autónomas y rebajar el puerto de Pasaia a Regional es un error absolutamente de bulto. A no ser que tu único objetivo sea precisamente ese cargarte el puerto de Pasaia.
En ningún caso va a ser factible que la competencia de los aeropuertos de Euskadi recaiga en manos del Gobierno vasco, entre otras cosas porque eso es una competencia exclusiva del Gobierno de España
¿Cómo van las conversaciones para la reforma del Estatuto?
Van. Van desde la discreción. Con escollos que hay que salvar, evidentemente. Escollos que son difíciles de superar, también lo digo. Pero, bueno, creo que el trabajo que se está haciendo es arduo, pedagógico y discreto. Veremos qué avances se producen.
¿Pero de qué se está hablando? ¿Cuáles son los plazos?
Los plazos los han puesto otros. Me parece que es un error, al igual que en la otra cuestión que me ha preguntado antes. Las prisas son muy malas consejeras. Me da la sensación de que algunos quieren cerrar el capítulo muy rápido. Nosotros vamos a ir ‘piano piano’. Puedo garantizar que ese Estatuto de Autonomía será un Estatuto de Autonomía en tanto en cuanto sea constitucional. Si no, no contará en ningún caso con el apoyo y el respaldo del Partido Socialista.
¿Y qué es lo que PNV y EH Bildu han podido plantear que no sea “constitucional”?
¡Pues muchísimas cosas! No hay más que atender a sus reivindicaciones identitarias de querer convertir a Euskadi en un Estado independiente con las cuestiones relativas al derecho de autodeterminación. O las relaciones bilaterales que se puedan tener con otros Estados.
Hace aún menos de un año se celebró el congreso del PSE-EE en el que fue reelegido como secretario general. Le acompañó Santos Cerdán. Todo fueron abrazos, parabienes y buenas palabras. ¿Se arrepiente?
Quién me iba a hacer pensar a mí que iba a pasar algo como lo que ocurrió después. Fue una cuestión de coyuntura, ¿no? Vino el presidente del Gobierno y vino el secretario de Organización, como suele ser lo normal en nuestros congresos. Y, evidentemente, es normal que en un congreso nos lancemos parabienes. Yo en aquel momento, qué quiere que le diga, confiaba plenamente en alguien como Santos Cerdán. Entendía que aquello era lo normal. Ahora, si se ve con la perspectiva del tiempo, puedes decir ‘¡caray!’. En ese momento, ¿quién iba a pensar que iba a pasar lo que luego ha pasado?
De Instagram han borrado algunas cosas de aquel congreso.
Eso ya no lo sé. Se lo tendré que preguntar a mi equipo de redes. Yo no acostumbro a borrar nada, ni de lo que hago ni de lo que digo. Si por algo me caracterizo es por mi transparencia.
¿Y qué valoración hace de las imputaciones de corrupción que se han ido conociendo en relación a Cerdán?
La Justicia será la que tenga que dirimir si ha existido algún tipo de delito y la magnitud de ese delito. No soy quién para juzgar absolutamente a nadie. Hay unos informes y con base en esos informes hay un procedimiento judicial abierto. Ahora lo que tenemos que hacer es dejar a la Justicia que haga honor a su nombre.
Por cierto, ¿en el PSE-EE conocían a Antxon Alonso? ¿Se ha acercado a ustedes en algún momento?
Yo he coincidido con él en una ocasión. Me lo presentaron. No he estado más con él. Desconozco si ha habido más gente del PSE-EE que haya podido tener contacto. Es muy probable que haya tenido contactos con todos los partidos políticos. Se dedicaba a eso. Ya le digo que a mí me lo presentaron en una ocasión.
En aquel momento, qué quiere que le diga, confiaba plenamente en alguien como Santos Cerdán. Entendía que aquello era lo normal. ¿Quién iba a pensar que iba a pasar lo que luego ha pasado?
En el Ayuntamiento de Vitoria, por cierto, se está a punto de adjudicar la mayor contrata, la de limpieza, que son casi 400 millones. Y recaerá en Acciona. ¿Esto es motivo de preocupación?
Si eso fuera motivo de preocupación, el 99,9% de las administraciones públicas en este país tendría que estar preocupado porque Acciona gana muchos concursos en muchos sitios. Los instrumentos que tenemos actualmente, especialmente en el Ayuntamiento de Vitoria, son garantistas para que nadie pueda cometer ningún delito. Pero, ya le digo, si esto tiene que ser motivo de preocupación, tendría que estar preocupado el país entero. Hay muchas administraciones lideradas por el PP que le hacen adjudicaciones a Acciona. Y algunas del PNV también. Incluso puede haber hasta de EH Bildu.
La alcaldesa socialista, Maider Etxebarria, aprobó los presupuestos recientemente con EH Bildu. Al PNV, socio de Gobierno, parece que este movimiento no le agrada en exceso.
El PSE-EE no gestiona en función de lo que le agrade o le desagrade al PNV. El PSE-EE gestiona en función de lo que considera de interés general para la ciudadanía. En este caso, hemos considerado que Vitoria necesitaba unos presupuestos. No teníamos una mayoría. Hemos hecho un proceso de negociación con todas las fuerzas políticas y, finalmente, con el único que ha sido posible llegar a un acuerdo ha sido con EH Bildu. Y eso, afortunadamente, dota al Ayuntamiento de Vitoria de una estabilidad, de la posibilidad de gestionar y de hacer posible todos esos proyectos que tenemos comprometidos con la ciudadanía.
¿Siguen pensando que los pactos con EH Bildu se tienen que quedar ahí, en cuestiones presupuestarias parciales sin ir a mayores?
De momento, no hay posibilidad de alcanzar ningún tipo de acuerdo de Gobierno. Nos separa un modelo de país que es antagónico. Y nos separa también una cuestión ética. En tanto en cuanto no se cumplan esos dos requisitos, seguiremos viendo inviable un acuerdo de gobierno con EH Bildu.
Sobre el asunto del palacete de Getxo, ¿debería dimitir la alcaldesa del PNV, Amaia Agirre?
Lo primero que hay que aclarar es qué ha ocurrido. Era impepinable -y así lo exigimos- que la alcaldesa de Getxo exigiera el acta de concejales a los tres ediles imputados. A partir de ahí, la Justicia tiene que actuar. Se tiene que dirimir qué es lo que ha ocurrido ahí y, a partir de ahí, exigir las responsabilidades políticas que sean necesarias.
El PSE-EE cogobierna con el PNV en Getxo. ¿Se ha replanteado en algún momento la continuidad de esta coalición?
Hemos sido exigentes con la alcaldesa. Le hemos pedido explicaciones y le hemos dicho que en cuanto se sepa qué ha ocurrido, en cuanto la Justicia se pronuncie, tendrán que depurar las responsabilidades políticas. En estos momentos, la responsabilidad del PSE-EE es devolver a la normalidad institucional el Ayuntamiento de Getxo. Es a lo que nos vamos a dedicar y, desde luego, dejaremos que la Justicia haga su trabajo.
En Zaldibar hay otra investigación abierta. En este caso la imputación es a una exalcaldesa de EH Bildu. ¿Qué le parece?
Le digo exactamente lo mismo. Hay que dejar a la Justicia que trabaje y que llegue hasta el final para que se aclare lo que ha sucedido. Si la exalcaldesa de Zaldibar ha cometido algún delito, tendrá que responder ante la Justicia. El PSE-EE siempre tiene la misma actitud en todos los casos, salpiquen al partido que salpiquen. Sí parece que otros tienen el rasero de medir muy diferente cuando nos toca a los demás o cuando les toca a ellos.
¿Deberían producirse salidas en Osakidetza a la luz de la crisis de las vacunas caducadas?
Lo primero que hay que hacer es garantizar que la trazabilidad es la correcta y poner instrumentos al servicio de que eso no vuelva a ocurrir. Está claro que ha habido fallos. Hay que determinar por qué se han producido y que esto no vuelva a suceder. A partir de ahí, el Departamento de Salud tendrá que decidir si tiene que depurar alguna responsabilidad política. Toca actuar con absoluta transparencia y dar en todo momento las explicaciones oportunas para que la información fluya.
¿Y siguen confiando en el buen hacer del consejero Alberto Martínez?
Confío en la gestión que está haciendo el consejero Alberto Martínez. ¿Por qué no iba a confiar? Alberto Martínez es el último responsable, el máximo responsable. Pero, probablemente, todo esto no haya sido responsabilidad del consejero. Muchas veces se tiende a ir a la cabeza, pero hay que ver dónde ha existido el fallo. El consejero Martínez está atendiendo a los compromisos que adquirimos cuando firmamos el acuerdo de Gobierno, que, por otra parte, era prácticamente en su integridad el programa electoral del PSE-EE en materia de Salud.
Confío en la gestión que está haciendo el consejero Alberto Martínez. ¿Por qué no iba a confiar? Está atendiendo a los compromisos que adquirimos cuando firmamos el acuerdo de Gobierno