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Sobre este blog

Este espacio recoge las biografías de los pioneros que, en plena Guerra Civil, conformaron el primer Gobierno vasco. Está basado en el libro 'El nacimiento de un Gobierno a través de sus protagonistas. El Gobierno provisional vasco (1936-1937)', coordinado por Mikel Urquijo.

Alfredo Espinosa Orive, consejero de Sanidad fusilado que murió por Euzkadi, por España y por la República

El consejero de Sanidad, Alfredo Espinosa

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El republicano Alfredo Espinosa Orive (Bilbao, 1903-Vitoria, 1937) fue el consejero de Sanidad del Gobierno de Euzkadi constituido el 7 de octubre de 1936, en plena Guerra Civil. Tras sufrir una traición, fue fusilado en Vitoria a los pocos días de la conquista de Bilbao, la última de las ciudades invadidas por los sublevados. Es el único de todos los integrantes de aquel primer Ejecutivo en sufrir la pena capital y el único consejero en la historia en ser asesinado estando en el cargo. Antes de que lo ejecutaran, dejó escrito que moría “por España y por la República”. “Dile a nuestro pueblo que un consejero del Gobierno muere como un valiente. [...] Diles que muero no por nada deshonroso sino todo lo contrario, por defender sus libertades y sus conquistas legítimamente ganadas en tantos años de lucha [...]. Nada más, querido amigo y siempre presidente. Un abrazo muy fuerte y Gora Euzkadi y Viva la República”, le escribió, también antes de morir, al lehendakari, José Antonio de Aguirre, del PNV.

Espinosa nació en Bilbao en 1903. Su padre era un abogado de izquierdas; su abuelo materno inventó el dentífrico Licor del Polo. En 1931, el mismo año del advenimiento de la II República, contrajo matrimonio por la Iglesia católica. Estudió Medicina en Valladolid y Madrid. Era conocido como “el médico de los pobres” por su sensibilidad social. En 1929 ya se había afiliado al Partido Republicano Radical Socialista (PRRS). Fue edil en Bilbao tras las decisivas elecciones que desembocaron en el 14 de abril de 1931. En 1933 fue elegido gobernador civil de Burgos y pocos meses después ocupó el mismo cargo en La Rioja, donde tuvo que declarar el estado de alarma por una revuelta anarquista. En 1934 regresó a Bilbao, aunque tras los sucesivos cambios internos, ahora su partido era Unión Republicana, conocido por sus siglas UR. Era un formación de corte centralista.

Tras el golpe de Estado del 18 de julio de 1936, “Espinosa fue uno de los primeros que llegó al Gobierno Civil de Vizcaya y formó parte del grupo de personas que impidió la sublevación de los cuarteles militares de Bilbao”. “Según el testimonio de Pedro Basaldua, Espinosa se encontraba velando al pie de la ametralladora que se había colocado en el balcón central del edificio”, se puede leer en el libro.

Siendo líder de UR, negoció la participación de su partido en el Gobierno de coalición con PNV, ANV, PSOE, PCE e Izquierda Republicana (IR). Espinosa asumió la cartera de Sanidad, con unos pocos centros encabezados por el hospital de Basurto en Bilbao y muy centrados en la atención de heridos del frente. De aquella época es Osakintza, como se conoció a la facultad de Medicina puesta en marcha para formar personal. Intermedió para evitar abusos con presos del bando contrario. De hecho, intentó frenar el episodio del 4 de enero de 1937, cuando más de 200 reclusos acusados de afines a la sublevación fueron asesinados en prisiones bilbaínas controladas por las autoridades autonómicas. Es la gran mancha de aquella primera Euzkadi.

Espinosa llegó a realizar viajes al extranjero para explorar la posibilidad de adquirir máscaras antigás temeroso de un posible ataque químico por parte de los franquistas. Ante el imparable avance sobre Bilbao, el 11 de junio de 1937, Espinosa, su secretario y niños del sanatorio de Gorliz fueron evacuados a Francia a bordo de un barco de la familia De la Sota llamado Warrior, ya que había sido adquirido por británicos. Durante su breve estancia en aquel país, llegó a dar una rueda de prensa de denuncia en la embajada legítima de España en París. Avisó de que los sublevados estaban contando con apoyo de la Alemania nazi y de la Italia fascista.

La caída de Bilbao fue el 19 de junio. El gabinete autonómico, con sede central en el hotel Carlton de Bilbao, había partido ya hacia Santander. A pesar de estar ya seguro en el extranjero, quiso regresar a España y contactó con un piloto asturiano llamado José María Yanguas. Había realizado más de 60 viajes transportando a consejeros. Aparentemente, era de confianza.

El avión, de hecho, llevaba pabellón de Francia pero pertenecía a una suerte de compañía aérea del Gobierno de Euzkadi llamada Air Pyrenees. Era un bimotor, de color azul y modelo Caudron Renault Göeland. Tenía una potencia de 220 caballos, según una publicación del Ejecutivo vasco. Despegaron de Toulousse el 21 de junio. Pero era una trampa. El piloto simuló una avería y aterrizó en la playa de Zarautz, en la Gipuzkoa ya controlada por franquistas, nazis y fascistas. Nada más tomar tierra, lo arrestó el comandante sublevado Julián Troncoso. Lo llevaron al palacio de Narros.

El consejero y todos sus acompañantes fueron procesados, salvo el piloto traidor. Su avión fue enviado a La Rioja y quedó repintado con los colores de la España franquista. Espinosa, por el contrario, fue trasladado a Vitoria, capital de referencia para el bando franquista en la época, que llegó a instalar dos relevantes ministerios del primer Gobierno de Francisco Franco, los de Justicia y Educación. El convento de El Carmen era utilizado como centro de detención. Allí fue interrogado y sometido a un proceso sumarísimo. La condena: pena de muerte. En la sentencia, se decía que era miembro del Gobierno de “Euscadi”.

El consejero dedicó a escribir sus últimas horas. Envió cuatro cartas. Una a su mujer, otra a su madre, otra a un compañero de partido y la última al propio Aguirre. “Tu hijo Alfredo morirá como un valiente. Muero por mi patria y por España y por la República”, le contó a su madre, a la que tranquilizó explicando que iba a “confesar” y “comulgar” antes de la ejecución. Con el lehendakari, tuvo unas palabras más políticas: “Dile a nuestro pueblo que un consejero del Gobierno muere como un valiente. [...] Diles que muero no por nada deshonroso sino todo lo contrario, por defender sus libertades y sus conquistas legítimamente ganadas en tantos años de lucha [...]. Nada más, querido amigo y siempre presidente. Un abrazo muy fuerte y Gora Euzkadi y Viva la República”.

A las 6.00 horas del 26 de junio de 1937, Espinosa fue sacado con destino al cementerio de Santa Isabel en Vitoria, donde fue ejecutado por una guarnición de doce hombres de la Guardia de Asalto, el cuerpo creado en la II República. Algunos de ellos habían servido para él cuando fue gobernador civil de Burgos. Su confesor contó que “sufrió horrores”. “Las angustias horribles del amarre, del subir a la camioneta, de la marcha cada vez más corta hacia el cementerio. Bajamos. Ya estamos frente a las tapias. Le pongo el escapulario. Me despido. Besan. Me persiguen besando ambos [con él fue fusilada otra persona] mi crucifijo. ¡Carguen! ¡Apunten! ¡Fuego! Dos cuerpos que se desploman. Extremaunción”, escribió el religioso.

En un documento sobre la historia del camposanto, el Ayuntamiento de Vitoria indica que el consejero “fue inhumado en la fosa común, luego en [la calle interna] Virgen de Estíbaliz número 73 y trasladado a Bilbao en 1947”. En la placa memorialística de Santa Isabel sí figura el nombre de Espinosa como fusilado, pero nada se indica de su historia.

El consejero de Sanidad de 2009 a 2012, el socialista Rafael Bengoa, tuvo la idea de poner el nombre del fusilado a un nuevo hospital, el de Urduliz, aunque apenas se emplea esa denominación. Se dijo de él entonces que fue quien sentó las bases de lo que hoy es Osakidetza. Aquel incipiente Departamento de Sanidad estuvo en Basurto, aunque luego tuvo una sede propia en la Gran Vía de Don Diego López de Haro, en concreto en el palacio Escauriaza. En 2012, a los 75 años de su ejecución, la colocación de la placa en el hospital de Urduliz se realizó en medio de una gran protesta. En 2025, el lehendakari Imanol Pradales realizó un homenaje a Espinosa en el Carlton.

Sobre este blog

Este espacio recoge las biografías de los pioneros que, en plena Guerra Civil, conformaron el primer Gobierno vasco. Está basado en el libro 'El nacimiento de un Gobierno a través de sus protagonistas. El Gobierno provisional vasco (1936-1937)', coordinado por Mikel Urquijo.

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