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Este espacio recoge las biografías de los pioneros que, en plena Guerra Civil, conformaron el primer Gobierno vasco. Está basado en el libro 'El nacimiento de un Gobierno a través de sus protagonistas. El Gobierno provisional vasco (1936-1937)', coordinado por Mikel Urquijo.

José Ballvé Martínez, el director de Transportes que firmó un manifiesto “por la victoria total del pueblo” y lloró con la caída de Bilbao

José Ballvé Martínez, director general de Transportes
11 de agosto de 2026 21:46 h

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José Ballvé Martínez (1879-1962) fue director general de Transportes del Gobierno de Euzkadi. Nació en Bilbao, aunque hijo de padre catalán. Estudió primero Ciencias en Salamanca; luego, para ingeniero de caminos y minas en Deusto; más tarde, en la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona y, al fin, en la de Bilbao, donde obtuvo el título. Trabajó con explosivos en Galdakao y marchó a Cuba, donde fundó una fábrica de explosivos. A su vuelta a Bilbao, se desempeñó como profesor de varias asignaturas y también dirigió unos talleres mecánicos con forja y fundición. Tuvo noticia del golpe de Estado estando en Madrid y allí se afilió al Sindicato de Arquitectos e Ingenieros de la UGT primero y al Partido Comunista después.

El último día de octubre, fue designado director general de Transportes del Gobierno de Euzkadi, dentro del Departamento de Obras Públicas encabezado por el consejero Juan de Astigarrabia, del PCE. Duró unos meses en el cargo, hasta que una reorganización acabó con su puesto. Presidió, asimismo, la sección administrativa del Consejo Superior de Obras Públicas y la comisión encargada del ferrocarril de Amorebieta a Gernika. Mientras ostentó estos cargos, su familia residía en la localidad cántabra de Noja, a la que él se desplazaba los fines de semana. Cayó Bilbao y Ballvé lloró. “Esa fue la única vez que lo vi llorar, nunca más volvimos a Bilbao”, recordaba años después su hija, según recoge el libro. Su familia se quedó en Santander y él se quedó trabajando para el Ejército del Norte, a cargo de los calculistas. De ahí fue a Barcelona a dirigir una cátedra.

Reunido de nuevo con su familia, no dejó de sufrir las represalias de los franquistas, que dijeron de él que era “uno de los peores enemigos del movimiento nacional, habiendo actuado desde los cargos públicos que desempeñaba el llamado Gobierno vasco de una manera decidida y clara en contra del triunfo” de la causa franquista. Fue acusado también, dice el libro, de “ser de izquierdas y nacionalista vasco”. Se le incautaron los muebles y enseres de su domicilio en Bilbao y se le impuso una multa de 400.000 pesetas, aunque luego se redujo hasta las 25.000, que Ballvé abonó. Figura como firmante de un manifiesto de 'Los intelectuales españoles por la victoria total del pueblo', encabezado por un discurso de Juan Negrín y cuya primera firma es la de Jacinto Benavente.

La firma de José Ballvé en el manifiesto de 'Los intelectuales españoles por la victoria total del pueblo'

Lo convencieron de huir de Barcelona, con la pena de dejar a su hermana enferma atrás, y tuvo la suerte de que, en el trayecto, lo reconociese desde un vehículo militar un hombre que había sido alumno suyo. Llegó a Girona y luego cruzó a Francia, donde trabajó en una fábrica óptica. Dirigió misivas al lehendakari, José Antonio de Aguirre, aunque en muchos casos se desconoce cuál fue la respuesta, si es que la hubo. Se embarcó en un navío de nombre 'Cuba' en Burdeos con la intención de instalarse como refugiado en la República Dominicana, pero el dictador del país, Rafael Leónidas Trujillo, impidió el desembarco de los refugiados. Ballvé siguió con su huida y llegó finalmente Veracruz, en México. Allí trabajó primero en una fábrica y después, luego como profesor y finalmente en Tubos de Acero de México, que llegó a dirigir.

Falleció exiliado en la ciudad mexicana de Veracruz en 1962, a los 83 años. Su hija recordaba que no pudo cerrar la capilla porque había alumnos obreros que querían hacer guardia durante toda la noche. “Al día siguiente fue su entierro, lo llevaron en hombros hasta el cementerio y uno de los obreros le dedicó unas palabras. Fue verdaderamente emotivo ver que aquellos hombres rudos lloraban como si mi padre hubiera sido de la familia”, rememoraba la hija.

Sobre este blog

Este espacio recoge las biografías de los pioneros que, en plena Guerra Civil, conformaron el primer Gobierno vasco. Está basado en el libro 'El nacimiento de un Gobierno a través de sus protagonistas. El Gobierno provisional vasco (1936-1937)', coordinado por Mikel Urquijo.

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