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Maialen Ferreira

Bilbao —
9 de marzo de 2026 21:46 h

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“Estaba en un parque con mi pareja y amigos sobre las dos de la madrugada y uno de los agresores se dirigió a mí diciéndome que me fuera del lugar, que le iba a contagiar y que le doy asco. Le contesté que si le molestaba mi presencia se fuera él. Al poco rato me agredieron por la espalda, me tiraron al suelo y se me echaron todos encima. Me quedé inconsciente y seguían pegándome al grito de 'puto maricón' y 'esto te pasa por maricón de mierda', me protegí como pude”. Es el testimonio de E.P, denunciante de una agresión homófoba el pasado 6 de junio de 2021 en Basauri durante el juicio que ha comenzado este lunes en la Audiencia Provincial de Bizkaia y por el que se juzga a once jóvenes.

Según sostiene el joven, que en el momento de los hechos tenía 23 años, tras lo ocurrido ha padecido además de la violencia física, secuelas psicológicas como ansiedad y depresión. “He estado varias veces en centros psiquiátricos, voy a la psicóloga todas las semanas y sigo en tratamiento. Sigo sintiendo temor al encontrarme con estas personas por el pueblo. Aunque hayan pasado cinco años todavía me afecta anímicamente lo ocurrido”, ha asegurado.

Tras reconocer, “sin ningún tipo de duda, a todos” los acusados sentados en el banquillo, ha lamentado que se los ha tenido que cruzar en su “día a día por el barrio”. Además, ha declarado que, hasta el momento de la agresión, conocía a alguno de los presuntos agresores de vista pero no tenía “ninguna relación con ellos”. No obstante, ha asegurado que algunos de sus agresores conocían su orientación sexual porque uno de ellos era vecino del que era entonces su pareja sentimental.

Durante la primera sesión del juicio, que se alargará hasta el 12 de marzo, ha testificado la víctima en primer lugar y ocho testigos, entre los que se encontraban amigas del joven que presenciaron los hechos y su pareja en aquel momento, además de los agentes de Policía municipal que llegaron en primer lugar al lugar.

El testimonio más desgarrador, además del de la propia víctima ha sido la de su expareja, quien ha confirmado que conocía a cuatro de los acusados, ya que uno de ellos es su vecino y fue al mismo colegio de otros dos, donde en “varias ocasiones” a él también le llegaron a insultar por su orientación sexual. “Estas personas conocían perfectamente mi orientación sexual y nos han visto varias veces a E. y a mí”, ha explicado. Según ha detallado, cuando se enteró de que la que era su pareja estaba siendo golpeada fue corriendo y se abalanzó sobre su cuerpo, que yacía en el suelo y seguía recibiendo golpes. “Me tiré encima de él porque estaba en el suelo, inconsciente. Lo hice para protegerle. Si no llego a ir lo matan, lo hubiesen matado. Parecía que estaba muerto y seguían agrediéndole, incluso sin saber si estaba ya muerto seguían pegándole mientras le gritaban 'esto te pasa por ser un maricón de mierda'”, ha señalado.

Otra de las jóvenes que ha declarado como testigo, que se encontraba con la víctima en el momento de los hechos, ha explicado que en su opinión, el desencadenante de la agresión fue que los supuestos agresores tenían un altavoz y ponían música y que el joven pidió una canción al grupo y “estaba bailando”. “Hicieron un gesto con las manos como diciendo que era un poco y E. pregunto ¿un poco qué? y le dijeron 'un poco maricón de mierda, sarasa' y más insultos homófobos”, ha reconocido.

Todas las personas que han testificado, incluida la víctima y los agentes de la policía, han coincidido en que en la agresión participaron más de 10 personas, algunas incluso han asegurado que la cifra se acercaba a las 20 personas. Uno de los agentes de la Policía ha declarado que cuando llegó al lugar de los hechos tras el aviso por parte de uno de los testigos, la víctima presentaba “contusiones y tenía los ojos hinchados”, pero estaba consciente. Los agentes fueron quienes llamaron a la ambulancia, que procedió al traslado del agredido al hospital.

La acusación particular pide tres años de cárcel para cada uno de los once acusados, que tenían entre 18 y 27 años en el momento de los hechos, por un delito de lesiones agravado por motivo de odio y orden de alejamiento por cinco años. La Fiscalía solicita las mismas penas, aunque rebaja la petición para uno de los acusados a 18 meses en aplicación de la eximente de incapacidad intelectual. Las acusaciones también solicitan una indemnización de 10.500 euros en concepto de daños morales.