La investigación biomédica en España: entre el liderazgo, la maraña burocrática y el desafío del control de datos
La jornada ‘I Foro Impacto. Innovación con propósito’, organizada por elDiario.es, puso su broche final con una mesa de debate que diseccionó el presente y el futuro del sector salud en España.
Los expertos que participaron en el debate fueron César Hernández, director general de cartera y farmacia del Ministerio de Sanidad; Cristina Avendaño, presidenta de la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME); Amelia Martín Uranga, directora de investigación clínica y transnacional de Farmaindustria; y Alfredo Moyano Olmos, director de Sanidad y Pharma de PWC.
Moderados por el periodista David Noriega, jefe de la sección de Sociedad de elDiario.es, los cuatro analizaron cómo transformar el conocimiento científico en beneficios para los pacientes en un sistema que busca ser vanguardista y sostenible.
El sistema público como motor
El punto de partida de la conversación fue la actualidad regulatoria, ya que César Hernández explicó el impacto del recién aprobado Real Decreto para la evaluación de medicamentos y tecnologías sanitarias. Para el director general, el Sistema Nacional de Salud es el “elemento tractor” indispensable: “Si no tira del tipo de innovación, investigación, desarrollo o fabricación que queremos, no hay otro mercado fuera”, afirmó, subrayando que el sistema público debe ser el que oriente la investigación hacia las necesidades reales de salud.
El camino desde el laboratorio hasta el paciente no está exento de obstáculos. Cristina Avendaño coincidió en que España genera “muy buena ciencia”, pero destacó que existe un “cuello de botella” en su transferencia. Avendaño fue tajante al pedir un cambio de paradigma en el reconocimiento de los profesionales: “Lo que nos hace falta en este país es mejorar mucho más la integración de la investigación con la que se hace en el sistema nacional de salud”, señalando que actualmente la labor investigadora de los médicos especialistas no se valora suficientemente en sus carreras profesionales.
La conversación derivó rápido hacia la colaboración entre sectores y Amelia Martín Uranga destacó que España se ha consolidado como un referente internacional en ensayos clínicos, un éxito que atribuyó a un ecosistema bien engrasado entre industria, agencias reguladoras y hospitales. No obstante, advirtió sobre el alto nivel de competencia, mencionando que países como Alemania están intentando copiar el modelo español. “Los hospitales que hacen investigación dan una mejor asistencia. Hay que cuidarlos, hay que protegerlos”, defendió Martín Uranga.
Por su parte, Alfredo Moyano introdujo una matización sobre el reto demográfico: “Yo creo que el problema no es el envejecimiento, sino que es la cronicidad y la pluripatología, cómo convivir con eso y cómo el modelo asistencial se tiene que adaptar a la nueva realidad”. Moyano abogó en su intervención por innovaciones que fomenten el “hospital líquido” a través de la telemonitorización y la telefarmacia, aunque criticó la tendencia a realizar proyectos pilotos aislados “sin una estrategia clara de cómo se incorporan luego al sistema”.
Integración contra la fragmentación
Uno de los temas centrales del debate fue la necesidad de una estrategia nacional unificada. Los ponentes coincidieron en que la política de investigación aún se percibe fragmentada, por ejemplo en las diferentes áreas de actuación de los ministerios, en un momento en el que la multidisciplinariedad es imprescindible. Cristina Avendaño lamentó que la investigación médica no siempre vaya de la mano de la ciencia de datos o el medio ambiente. Alfredo Moyano reforzó esta idea pidiendo una gobernanza única con “objetivos claros y medibles a ocho o diez años”.
Por alusiones, César Hernández explicó que la Estrategia de la industria farmacéutica busca precisamente ser ese núcleo integrador que reúna a varios ministerios. El director general enfatizó la importancia de una visión holística para competir con potencias como China o Estados Unidos: “Es injusto pedir al dinero de Sanidad que tire de la fabricación en Europa, de innovación desligada del valor, si realmente luego no se le reconoce que todo eso requiere un esfuerzo que no está pagando el valor concreto del medicamento, sino el valor de toda la cadena que hace que todo eso sea posible”.
La mesa también abordó la importancia de que el código postal no determine el acceso a la innovación. Amelia Martín Uranga destacó los esfuerzos para descentralizar los ensayos clínicos y llevarlos más allá de Madrid y Barcelona. Para acelerar estos procesos, Avendaño y Martín Uranga coincidieron en la urgencia de reducir la burocracia. “Lo que no podemos es convertir el ensayo clínico en algo tremendamente complejo, lleno de gestión administrativa, de burocracia, de auditoría”, criticó Avendaño.
César Hernández añadió a este punto una reflexión sobre la “asequibilidad” del sistema, sugiriendo que la utilización de datos en vida real podría permitir una toma de decisiones más fluida y menos rígida que la actual.
La tecnoética y la protección de datos
En el tramo final la atención recayó sobre la Inteligencia Artificial y el uso de datos. Alfredo Moyano defendió la IA como una herramienta que liberará al médico de tareas administrativas para que pueda dedicarse a aportar valor. Martín Uranga y Hernández coincidieron en que la clave reside en la “tecnoética” y en evitar sesgos.
Cristina Avendaño quiso lanzar un mensaje de tranquilidad sobre la privacidad, pidiendo que no se convierta en una barrera ideológica: “Lo que hay que dar es garantías de que los datos se utilizan bien y ya está. Nada de consentimientos, por favor”, pidió, defendiendo la importancia de divulgar que el uso social de los datos para investigar es un valor compartido.
A forma de cierre, los ponentes resumieron su petición fundamental para mejorar el sistema. Alfredo Moyano apostó por la “interoperabilidad” de los 17 subsistemas de salud autonómicos. Amelia Martín Uranga pidió reforzar la colaboración público-privada y medir el valor social del medicamento. Cristina Avendaño instó a corregir la “gestión administrativa ineficiente” que consume el 40% del tiempo de los investigadores. César Hernández concluyó con la necesidad de “romper silos” para dar continuidad a las políticas de salud tanto en España como en Europa.
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