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Cataluña, CCOO y los jueces alemanes

Más de 250.000 trabajadores catalanes, convocados a huelga por los convenios

Valentín García, portavoz parlamentario PSOE Extremadura y exsecretario regional CCOO

El jueves 12 se publicaba en El País un artículo de Juan Carlos Rodríguez Ibarra titulado “Si los jueces alemanes supieran” y en el diario Hoy un artículo de Julián Carretero Castro que llevaba por título “15 de abril en Cataluña: la participación sindical, algo más que un error”.

Comparto plenamente lo que se expone en ambos artículos de opinión. Sendas reflexiones, con el asunto del independentismo catalán de fondo, son clarificadoras en un panorama en el que abunda el lenguaje de postureo, los circunloquios y lo políticamente correcto. Creo que para muchos que militamos en el sindicalismo de clase será duro comprobar cómo se comparte pancarta en una manifestación entre quienes representan el sindicalismo confederal de CC.OO. y de UGT y quienes quieren dar un golpe de estado desde el parlamento y gobierno de Cataluña.

Esa pretendida manifestación contra la prisión provisional de “presos políticos” tiene una intención que nos es el lema que la convoca; si así fuera, todos los domingos tendrían que desfilar por las calles de Barcelona pidiendo que los políticos presos preventivos del PP acusados de delitos de corrupción salieran a la calle. Esto último dirán que es una aberración. Pues tan grande es como considerar que los presos por la intentona independentista no deben estar en prisión preventiva porque sus delitos son“ políticos”.

No entiendo ni comparto que el sindicalismo de clase salga a la calle con quienes quieren romper la unidad de los trabajadores españoles, no entiendo que se vaya del brazo de quienes quieren proteger sus intereses de rico insolidario en la independencia. (Ninguna región pobre de ningún país pide la independencia, siempre lo hacen las regiones insolidarias con más riqueza.) No me imagino a la CGT francesa apoyando a los corsos, ni a la DGB alemana apoyando una supuesta independencia de Baviera, ni a la CGT-IN portuguesa apoyando a “presos políticos” de Oporto, ni a la CGIL italiana pidiendo la libertad de independentistas milaneses. Es la primera vez que critico en público una decisión de mi sindicato, CC.OO., pero es tan grande el error que el silencio cómplice solo puede agrandarlo.

Comparto con Ibarra que la lejanía física de los jueces alemanes les hace ver este asunto desenfocado,¡ qué distinto sería si un lander quisiera saltarse la constitución alemana para independizarse!. Los jueces alemanes han de saber que esto no es el principio del fin de España como país, es el principio del fin de la Unión Europea.Se le exige un poco más de rigor a la justicia sea del país que sea. No seamos timoratos frente al independentismo, no seamos equidistantes, no seamos “bienqueda”, no seamos políticamente correctos, porque cuando queramos reaccionar posiblemente sea tarde. Con mi complicidad, no.

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