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El Partido Popular respalda a Jácome y desprecia la moción de censura planteada por el PSOE en Ourense

El presidente de la Deputación de Ourense y del PP provincial Manuel Baltar (izquierda) con el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo

El Partido Popular de Ourense ha cambiado de opinión. Hace cuatro meses, su presidente, también de la Diputación, Manuel Baltar, había asegurado que si el candidato socialista Rafael Villarino se apartaba, una moción de censura contra el alcalde de la ciudad, Gonzalo Pérez Jácome, sería cuestión de “cinco minutos”. Entonces Baltar todavía creía posible culminar su operación de derribo al regidor de Democracia Ourensana, con el que en 2019 acordó un ejecutivo de coalición. Ya no. Por eso los populares buscan ahora vías para reconducir la relación y respaldar a Jacóme, aquel a quien el propio Núñez Feijóo llegara a tildar de “letal” para Ourense y que gobierna con otros dos ediles sobre 27 del pleno.

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Este lunes, el Partido Socialista anunció que Villarino, su líder y en mayo del 19 el candidato más votado de la corporación, daba un paso atrás. Renunciaba a optar a la alcaldía en una moción de censura para “superar la parálisis”. Ese era el presunto requisito esgrimido en su día por el PP, que tras pactar con Jácome a cambio de su apoyo en la Diputación provincial intentó liquidarlo políticamente en septiembre de 2020 con acusaciones de grueso calibre. Sus siete concejales abandonaron el gobierno local y con ellos cinco de los siete de Democracia Ourensana. De estos últimos dimitió uno, corrió la lista y, así, un grupo de tres personas quedaron al frente de la tercera ciudad de Galicia.

Pero contra todo pronóstico, Jácome resistió. Los meses fueron pasando y, a pesar de los evidentes síntomas de parálisis y del ataque frontal de los medios más cercanos a la Deputación de Ourense, no se apeó del cargo. Ni siquiera cuando el periódico local La Región, cercano a Baltar, publicó conversaciones telefónica en las que un asesor de Jácome ofrecía un puesto de trabajo a una de las concejalas díscolas de Democracia Ourensana si dimitía y dejaba paso al siguiente en la lista, fiel al alcalde.

La oposición, que además de los socialistas forman dos ediles del BNG y otros dos de Ciudadanos, no consiguió impulsar el cambio. El PP, clave para ello, decía que lo quería pero ponía todo tipo de excusas. La principal, que no se “fiaba” de Villarino, el líder socialista. Ahora que este cede el paso, Baltar ha encontrado otras.

“Las palabras de Villarino no valen nada”, señaló en un comunicado remitido apenas unas horas después de que el socialista hiciese pública su retirada. Le achaca una “tremenda falta de credibilidad” y lo califica de “ejemplo de la peor política”. Incluso admite que hace cuatro meses sí habló de acordar una moción con el PSOE si retiraba a su candidato, pero que “el escenario es otro”. “Otro” en el que, de momento, Gonzalo Pérez Jácome -y su imprevisible populismo de derechas- seguirá con el bastón de mando y los populares respaldándolo.

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