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La loca teoría sobre un robot vengativo que ha unido a Elon Musk y su pareja

Elon Musk ha bromeado en Twitter con el basilisco de Roko, una peligrosa superinteligencia artificial

Cristina Sánchez

Desde hace tiempo, Elon Musk sorprende a sus más de 21 millones de seguidores en Twitter con sus contundentes declaraciones, pasando de asegurar que la inteligencia artificial es más perjudicial que Corea del Norte a decir que él mismo no es un alien, pero lo era. Sin embargo, en los últimos días, el magnate tecnológico ha publicado unos cuantos tuits con ideas especialmente extravagantes: afirma estar creando un dragón cíborg, fundando una empresa de caramelos o, en dos palabras, “Rococo basilisk” (Basilisco rococó).

Un juego de palabras que mezcla el basilisco de Roko, un delirante y apocalíptico juego mental sobre el futuro de la inteligencia artificial que se hizo famoso en internet hace unos años, con el recargado movimiento artístico surgido en Francia en el siglo XVIII (Musk añadió un enlace a Wikipedia, por si acaso).

En realidad, el críptico mensaje tenía algo más de sentido de lo que podría parecer: ese mismo día, acudía a la peculiar gala del Museo Metropolitano de Nueva York (los famosos iban vestidos atendiendo a la temática Cuerpos celestes: la moda y la imaginación católica) con su nueva pareja, la cantante de electro pop canadiense Grimes. Precisamente, ella había usado ya ese juego de palabras hace tres años para describir a uno de los personajes del videoclip de Flesh Without Blood.

Es más, Page Six, la web de noticias sobre celebrities del New York Post, señala que ese pudo ser el origen de su relación: una fuente anónima ha afirmado que Musk quería bromear sobre el basilisco de Rococó en Twitter y, cuando vio que Grimes ya lo había hecho mucho antes que él, se puso en contacto con ella. De un modo u otro, lo cierto es que a ambos parece hacerle mucha gracia bromear con una hipotética superinteligencia vengativa.

El temible juego que se hizo famoso

El origen del basilisco de Roko se sitúa en Less Wrong, un blog y foro de internet donde se debate sobre temas como ciencias cognitivas, filosofía o robótica impulsado por Eliezer Yudkowsky, un gurú de la inteligencia artificialgurú que no fue a la universidad y que investiga la llegada de la singularidad, una inteligencia muy superior a la humana.

Yudkowsky también es cocreador del Machine Intelligence Research Institute, una organización sin ánimo de lucro dedicada a lograr “que la inteligencia artificial más inteligente que la humana tenga un efecto positivo”. El laboratorio cuenta entre sus asesores con Nick Bostrom y Stuart Russell, que a su vez lo son del Instituto por el Futuro de la Vida. El propio Musk donó una cifra millonaria a este centro que quiere investigar los riesgos a los que se enfrenta la humanidad, como la inteligencia artificial.

Un buen día de 2010, un usuario de LessWrong, Roko, explicó un posible experimento mental en el que se planteaba lo que ocurriría si, tras la llegada de la superinteligencia “positiva”, la inteligencia artificial resultante decidiera castigar a todos aquellos que, sabiendo que podía llegar a desarrollarse (como tú ahora), no ayudaron a crearla. “Un mundo post-singularidad podría ser divertido y próspero para los que ignoran el problema, pero a la vez sería un infierno para un porcentaje significativo de los que reducen los actuales riesgos existenciales”, planteaba Roko en el eliminado post.

En su alegato, Roko hacía mención precisamente a Elon Musk: “Juro que ese hombre colonizará Marte por su cuenta y traerá vehículos eléctricos, baratos y fiables”. Además, el experimento mencionaba una teoría propuesta por Yudkowsky sobre el desarrollo de una inteligencia artificial amigable, en la que señalaba que se debería diseñar un marco para que la inteligencia no eliminara automáticamente a la especie humana, lo que consideraba “la parte difícil”.

Una inteligencia artificial a la que se ha pedido resolver el problema “haz a los humanos sonreír” podría llenar el sistema solar de caritas sonrientes para cumplir su propósito. El mencionado Bostrom, director del Instituto para el Futuro de la Humanidad de la Universidad de Oxford y autor de Superinteligencia (un libro recomendado por el propio Musk en Twitter) ha explicado los posibles riesgos futuros de la inteligencia artificial con el ejemplo de la máquina de sonrisas y con otros similares. Por ejemplo, si un robot pacífico recibe la orden de crear tantos clips como sea posible, acabará convirtiendo cualquier material sobre la Tierra en ese material de oficina.

De forma similar, aunque retorciendo los argumentos, el extraño experimento del basilisco de Roko (el nombre con el que se ha acabado conociendo) parece señalar que la superinteligencia podría hacer que cualquiera que no está trabajando para optimizarla sea destruido.

La fama que llegó a tener este extraño experimento se debió precisamente a la reacción airada de Eliezer Yudkowsky en Less Wrong. Tras tildar la publicación y a su autor de “estúpidos” o afirmar que una persona había llegado a tener “pesadillas” por culpa de la idea, decidió borrar la publicación.

La fijación de Musk por los robots

Eliminando la idea de Less Wrong, Yudkowsky contribuyó a que rebasara las fronteras del foro, en una suerte de efecto Streisand. El basilisco de Roko se extendió a otros lugares de internet, como Rational Wiki, Reddit o Quora, donde incluso un usuario se preguntó, ya en 2014, si Elon Musk definía la inteligencia artificial como una amenaza para la humanidad basándose en el basilisco de Roko.

Hasta el famoso cómic xkcdxkcd, plagado de bromas sobre ciencia y tecnología, hizo alusión al basilisco de Roko de una forma peculiar años después: bromeando con el AI-box experiment del propio Yudkowsky:

Lógicamente, Yudkowsky también se vio obligado a responder a las críticas. En Reddit, dijo que no hubiera reaccionado así si hubiera podido anticipar la trascendencia del Basilisco de Roko, y explicó por qué para él no tiene sentido que las superinteligencias del futuro decidan lastimarnos solo por no haber contribuido a su creación. “No hay ningún incentivo para que un agente futuro cumpla con la amenaza”, dijo, “porque al hacerlo simplemente gasta recursos sin obtener ningún beneficio”.

De un modo u otro, el basilisco de Roko se convirtió en leyenda. Y en 2015, cuando Grimes lanzó su nuevo single, Flesh Without Blood (una de las canciones favoritas de Musk, según ha dicho por Twitter), quiso hacer un guiño. En una entrevista, explicó que uno de los personajes era el Basilisco de Rococó, una chica condenada a ser eternamente torturada por una inteligencia artificial y que además era una especie de María Antonieta. Un original chiste que, sin duda, ha hecho mucha gracia al CEO de Tesla o SpaceX.

No en vano, ya sabemos que a Elon Musk le entusiasma hablar de los futuros peligros de la inteligencia artificial. Hace unos meses, aseguró que el conocimiento de Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, sobre inteligencia artificial era “limitado” después de que este criticara a “los pesimistas”, y recientemente ha promocionado y participado en un documental sobre la inteligencia artificial (Do you trust this computer?) en el que afirma que la inteligencia artificial puesta en malas manos podría convertirse “en un dictador inmortal del que nunca podríamos escapar”, un argumento tan apocalíptico como el de Roko.

En la cinta también participaba el cineasta Jonathan Nolan, amigo de Musk y cocreador de Westworld, la serie de HBO en la que los robots se rebelan. Además, el magnate ha estado casado en dos ocasiones con la actriz Talulah Riley, que interpreta a una de las máquinas físicamente indistinguibles de los humanos y que está teniendo un importante papel en la segunda temporada que acaba de estrenarse.

Ahora, el excéntrico creador ha comenzado una relación con la cantante Grimes que también ha nacido marcada de algún modo por el porvenir apocalíptico de la inteligencia artificial. Se ve que el multimillonario no consigue separar del todo su vida personal de la profesional (y los temores que a esta le acompañan).

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Las imágenes son propiedad de Steve Juverston e Insomnia Cured Here

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