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Los derechos no se heredan: la movilización social como freno a los retrocesos democráticos

El encuentro ha señalado la movilización ciudadana, la acción sindical y la respuesta de las instituciones como elementos clave para defender y ampliar los derechos sociales

Esther Ballesteros

Mallorca —
21 de octubre de 2026 17:53 h

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Trabajar y no poder permitirse una vivienda, tener derechos reconocidos que no siempre pueden ejercerse o comprobar cómo discursos que parecían marginales ganan espacio en la conversación pública. Las amenazas a la democracia no se manifiestan únicamente en las instituciones ni se reducen a los grandes debates parlamentarios: también se hacen visibles en la vida cotidiana, en las condiciones materiales de la población y en la manera en que una sociedad trata a sus colectivos más vulnerables.

Esta ha sido una de las ideas que han atravesado el encuentro 'Democracia: derechos y libertades en peligro', organizado por elDiario.es en el café A Tres Bandas de Palma con el apoyo de MarSenses Hotels & Homes. A través de dos mesas redondas, 'España, país de libertades y derechos conquistados' y 'Colectivos en peligro: una lucha constante', representantes del ámbito sindical, universitario, empresarial y de la creación de contenido han examinado qué está poniendo en riesgo las conquistas sociales y qué herramientas existen para defenderlas. De la vivienda a la diversidad sexual, el debate ha dejado una advertencia común: los derechos no son irreversibles y su reconocimiento legal no basta para garantizar que puedan ejercerse.

En la apertura, la directora de elDiario.es en Balears, Angy Galvín, ha recordado que libertades hoy asumidas como cotidianas -casarse, divorciarse o acceder a los servicios públicos- son el resultado de conquistas históricas. La democracia, ha defendido, no se limita a votar cada cuatro años, sino que exige una ciudadanía activa y dispuesta a movilizarse cuando sus derechos están amenazados. “Esto nos enseña, al fin y al cabo, que la calle también puede legislar”, ha afirmado, aludiendo a la capacidad de las protestas para influir en las instituciones.

La periodista Angy Galvín ha sido la encargada de presentar el evento.

Una vida digna más allá del salario

La primera mesa ha debatido sobre una contradicción cada vez más presente en la vida de muchas personas: tener un empleo ya no garantiza poder vivir de manera autónoma. La periodista y creadora de contenido Elena Reinés, el secretario general de UGT en Balears, Pedro Homar, y el profesor de Derecho Constitucional de la Universitat de les Illes Balears (UIB) Amir Al Hasani Maturano, moderados por Galvín, han abordado la crisis de la vivienda como un problema que desborda el mercado inmobiliario y pone a prueba la capacidad de los derechos sociales para traducirse en condiciones de vida dignas.

Reinés ha llevado al debate su experiencia en la acampada por el derecho a la vivienda en la Puerta del Sol de Madrid, una movilización que ha descrito como expresión del malestar acumulado ante las dificultades para emanciparse. “No es normal que hayamos normalizado trabajar y no poder vivir”, ha denunciado. La comunicadora ha cuestionado que se considere habitual que el alquiler absorba una parte desproporcionada del sueldo o que compartir piso siga siendo una obligación económica incluso cuando las personas esperan poder vivir de forma independiente.

Elena Reinés, durante su intervención

La acampada también le ha servido para cuestionar la imagen de una juventud desmovilizada. Reinés ha destacado la organización de los participantes, las comisiones de trabajo, las actividades culturales y las redes de solidaridad que permiten cubrir necesidades básicas. Además, ha denunciado la respuesta policial a las protestas y ha reivindicado el derecho a manifestarse como parte de la salud democrática. “Una democracia también se mide en cómo viven las personas”, ha resumido.

Homar ha coincidido en situar la vivienda en el centro de la emergencia social. El responsable de UGT ha reivindicado la negociación colectiva y la huelga como instrumentos que han permitido conquistar derechos laborales y equilibrar la relación entre trabajadores y empresas. Sin embargo, ha advertido de que las mejoras salariales pierden capacidad para garantizar una vida digna cuando el precio de la vivienda se dispara y obliga a trabajadores de sectores como la hostelería a compartir piso e incluso habitación.

Uno de los instantes del debate

Por ello, ha reclamado sacar la vivienda de la lógica especulativa y apartarla de los intereses de los fondos de inversión. “Hay que sacarla de la concepción de bien de consumo”, ha sostenido. La reflexión ha conectado el derecho a la vivienda con el resto de las conquistas sociales: disponer de un empleo, de un convenio o de un salario no resuelve por sí solo las dificultades para acceder a una vida autónoma si las condiciones materiales impiden ejercer esa independencia.

Pedro Homar, secretario general de UGT en Balears

Los derechos también dependen de las mayorías políticas

La distancia entre el reconocimiento formal y el ejercicio efectivo de un derecho ha llevado la conversación al terreno jurídico. Al Hasani ha explicado que la Constitución y los tratados internacionales reconocen derechos fundamentales, pero que su desarrollo requiere en muchos casos leyes específicas, políticas públicas y mayorías parlamentarias capaces de impulsarlas.

El profesor ha recordado que determinadas materias vinculadas a los derechos fundamentales se regulan mediante leyes orgánicas, que necesitan mayoría absoluta en el Congreso. También ha detallado el recorrido parlamentario que puede seguir una norma, desde el debate de las enmiendas hasta su paso por el Congreso y el Senado. El proceso evidencia que las reivindicaciones ciudadanas no se convierten automáticamente en derechos efectivos: necesitan organización social, voluntad política y apoyo institucional.

Amir Al Hasani Maturano, profesor de Derecho Constitucional de la Universitat de les Illes Balears (UIB)

La vivienda es uno de los ejemplos más claros de esa brecha. Al Hasani ha advertido de que la Constitución no la reconoce como un derecho fundamental, sino como un principio rector de la política social y económica, una diferencia que limita las posibilidades de exigir directamente su cumplimiento ante los tribunales. El profesor ha considerado que habría sido deseable dotarla de una mayor protección constitucional.

El debate sobre la vivienda y los derechos sociales ha conectado así con una idea transversal a toda la jornada: el reconocimiento formal de un derecho es importante, pero no basta si las condiciones materiales o las decisiones políticas impiden ejercerlo.

Tras la primera mesa redonda, la jornada ha puesto a prueba los conocimientos del público con el trivial “¿Cuánto sabes sobre la Constitución española?”, presentado por Albert Xamena, divulgador científico y creador de contenido en la cuenta Entre fones i neurones. Una propuesta participativa para acercar la Carta Magna a los asistentes y poner a prueba cuánto saben sobre los derechos y libertades que recoge. El ganador ha conseguido dos noches de hotel para dos personas en la cadena hotelera MarSenses.

Albert Xamena, divulgador científico y creador de contenido, durante el trivial
Angy Galvín con el ganador del premio del trivial, dos noches para dos personas en la cadena hotelera MarSenses.

Derechos que pueden desaparecer “de un plumazo”

La segunda mesa, 'Colectivos en peligro: una lucha constante', ha trasladado esa advertencia al terreno de los derechos LGTBI+ y de los discursos contrarios a la diversidad. La presidenta de Ben Amics, Tatiana Casado, ha recordado el camino recorrido desde la persecución legal de las personas homosexuales hasta el reconocimiento del matrimonio igualitario y de las familias diversas. También ha aludido a los avances relacionados con la atención sanitaria y la autonomía sobre el propio cuerpo.

“Los derechos que tanto nos ha costado conseguir pueden desaparecer de un plumazo”, ha advertido. Casado ha expresado su preocupación por la posibilidad de que parte de la juventud perciba esas conquistas como definitivas y por la confianza de quienes creen que determinadas opciones políticas no afectarán a sus propias familias. Esa sensación de seguridad, ha planteado, puede impedir reconocer que los derechos alcanzados tras décadas de reivindicación también pueden sufrir retrocesos. La advertencia ha situado la defensa de las minorías en el centro de una discusión más amplia sobre la calidad democrática. No se trata únicamente de conservar normas escritas, sino de impedir que la discriminación vuelva a ganar terreno o que los avances se debiliten mientras una parte de la sociedad los considera intocables.

Imagen de la segunda mesa redonda del encuentro 'Democracia: derechos y libertades en peligro', organizado por elDiario.es
Tatiana Casado, presidenta de Ben Amics: "Los derechos que tanto nos ha costado conseguir pueden desaparecer de un plumazo"

La visibilidad y la igualdad también han centrado la intervención del director general de MarSenses Hotels & Homes, Rodrigo Fitaroni, quien ha alertado de que cada vez más personas LGTBI+ vuelven a ocultar su orientación sexual o identidad de género en el entorno laboral. El directivo ha descrito una empresa de casi 500 trabajadores como un reflejo de las distintas sensibilidades que conviven en la sociedad y ha cuestionado que la existencia de protocolos y formaciones sea suficiente para erradicar la discriminación. “Un curso de una hora no cambia la mentalidad de nadie”, ha señalado.

A su juicio, las medidas contra la discriminación deben traducirse en actuaciones concretas y en un compromiso efectivo de las empresas. Fitaroni ha explicado que MarSenses colabora con Ben Amics en iniciativas de sensibilización y en la incorporación de personas trans a través de su bolsa de empleo, además de haber incorporado educadores sociales a su plantilla. También ha defendido la necesidad de recurrir a profesionales especializados para avanzar hacia entornos laborales inclusivos. Fitaroni ha trasladado el debate al ámbito laboral y ha alertado de que cada vez más personas LGTBI+ vuelven a ocultar su orientación sexual o identidad de género en el trabajo. Al describir una empresa de casi 500 trabajadores como un reflejo de la sociedad, ha cuestionado que los protocolos y las formaciones sean suficientes si no existe una voluntad real de aplicarlos.

El debate ha señalado la importancia de no banalizar los mensajes de odio y de actuar antes de que su normalización haga más difícil combatirlos

La polarización no se combate renunciando al diálogo

La defensa de los derechos también ha centrado la conversación sobre educación, redes sociales y convivencia. El profesor Pau Torres ha reivindicado la transmisión de los valores democráticos a través de la educación y ha recordado la experiencia de la asignatura de Educación para la Ciudadanía durante el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. A su juicio, que un derecho figure en la Constitución no significa que la sociedad pueda olvidarse de él: es necesario explicarlo, reivindicarlo y formar a nuevas generaciones capaces de comprender su importancia.

“Tenemos que aprender a soportar a quien no nos cae bien, a escucharlo y a debatir”, ha afirmado. Torres ha advertido de que la confrontación política se vuelve especialmente peligrosa cuando los dirigentes presentan al adversario como alguien dispuesto a destruir el modo de vida de sus votantes. Esa dinámica alimenta la sensación de amenaza y debilita los vínculos necesarios para sostener una sociedad plural. El diálogo, ha defendido, no implica aceptar los discursos de odio ni renunciar a los derechos fundamentales, sino aprender a gestionar las diferencias sin deshumanizar al otro.

Pau Torres, profesor de Ciencia Política de la UOC, defiende el diálogo como una condición indispensable para la convivencia democrática

Constança Ramis, graduada en Economía y Relaciones Internacionales y creadora de contenido, ha coincidido en la necesidad de recuperar la capacidad de debatir con quienes mantienen posiciones distintas desde el respeto a los derechos humanos. También ha alertado del papel de las redes sociales en la difusión de bulos y mensajes extremistas: desmontar una falsedad requiere más tiempo y esfuerzo que propagarla, lo que permite que los contenidos engañosos alcancen una gran difusión mientras las explicaciones contrastadas tienen más dificultades para abrirse paso.

La discusión ha cuestionado, además, que la juventud esté inevitablemente escorada hacia la derecha. Casado ha recordado el crecimiento de las manifestaciones del Orgullo en Palma y ha destacado el potencial de la universidad para formar personas con espíritu crítico. Reinés, por su parte, ha relacionado parte del malestar juvenil con la precariedad y las dificultades de acceso a la vivienda, y ha reprochado a los sectores progresistas haber desatendido durante años las redes sociales, un espacio en el que los discursos de extrema derecha han ganado presencia.

El periodista y colaborador de elDiario.es, moderando la segunda mesa

Brasil y la normalización de los discursos de odio

La experiencia de Brasil ha servido a Fitaroni para ilustrar los riesgos de la expansión de la extrema derecha. El directivo ha advertido de la evolución de discursos dirigidos abiertamente contra las minorías y de la facilidad con la que pueden integrarse en la conversación pública hasta dejar de percibirse como una amenaza. Durante su intervención, ha cuestionado la normalización de mensajes políticos que parecen inofensivos cuando se presentan como bromas. Ha criticado la frivolidad con la que, a su juicio, se asumen algunas declaraciones de Vox y ha advertido del riesgo de acostumbrarse a expresiones que deberían generar rechazo. La repetición de esos mensajes, ha planteado, puede desplazar los límites de lo socialmente aceptable y hacer más difícil combatirlos cuando ya han arraigado.

Rodrigo Fitaroni, Director general de MarSenses Hotels & Homes, durante su intervención

La desinformación, los algoritmos y la apelación a las emociones han aparecido como factores que agravan esa dinámica. Frente a ellos, los participantes han reivindicado la responsabilidad de los partidos, las empresas, las instituciones educativas y las plataformas digitales, así como la necesidad de ofrecer referentes capaces de conectar con las nuevas generaciones sin recurrir al insulto ni a la simplificación.

La mesa también ha abordado las desigualdades históricas entre el castellano y el catalán. Torres ha cuestionado que la Constitución establezca la obligación de conocer el castellano sin fijar una exigencia equivalente para las demás lenguas oficiales en sus territorios. El profesor ha relacionado esta diferencia con una situación de diglosia que ha asociado tradicionalmente el castellano a los ámbitos formales y de prestigio, mientras el catalán quedaba relegado a los espacios cotidianos. También ha defendido que el conocimiento del catalán debería ser obligatorio en territorios como Balears.

Parte del público, durante el evento
Picoteo en el Café a 3 Bandas

La jornada ha concluido con una reivindicación compartida: los derechos no se mantienen únicamente porque estén escritos en una ley, sino porque la sociedad los conoce, los ejerce y está dispuesta a defenderlos. La movilización ciudadana, la acción sindical, la educación y el pensamiento crítico han aparecido como herramientas fundamentales para impedir que las libertades se erosionen de manera gradual y sin una respuesta colectiva.

El encuentro, organizado con el apoyo de MarSenses Hotels & Homes, ha combinado el debate sobre los desafíos democráticos con un ambiente distendido y participativo. Tras las mesas redondas, los asistentes han prolongado las conversaciones durante un picoteo mallorquín acompañado de música en directo de Café a Tres Bandas.

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