Colombia vota al sucesor de Petro en unas presidenciales con la ultraderecha de De la Espriella como favorito
Los colegios electorales de Colombia ha abierto este domingo, a las 8 de la mañana hora local, para la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en las que están habilitados para votar 41,4 millones de colombianos para escoger al sucesor del actual mandatario, Gustavo Petro, entre el ultraderechista Abelardo de la Espriella y el izquierdista Iván Cepeda.
El abogado Abelardo de la Espriella, candidato del movimiento de ultraderecha Defensores de la Patria y líder hasta ahora de todas las encuestas, ha votado en la ciudad caribeña de Barranquilla confiado en que ganará la Presidencia: “Tenemos que derrotar a la tiranía (...) Vamos a derrotar al régimen con el fervor del pueblo colombiano y la ayuda de Dios. Hoy Colombia gana, firme por la patria”, ha dicho después de votar.
Vestido con una camiseta de la selección colombiana de fútbol y sombrero panamá adornado con una cinta tricolor, De la Espriella, ha estado acompañado de su esposa, Ana Lucía Pineda; sus cuatro hijos, y una multitud que ha gritado “Presidente, presidente”, “Fuera Petro” y “Firme por la patria”, el lema de su campaña.
Antes de votar, el candidato ha publicado un mensaje en su cuenta de X en el que señaló: “Hoy se juega el partido más importante de Colombia. Hoy decidimos el futuro de nuestra patria y el porvenir de nuestros hijos. Con la ayuda de Dios y el respaldo de millones de colombianos, vamos a ganar esta batalla democrática”.
El senador Iván Cepeda votó este domingo en Bogotá a la espera de lograr la remontada. El candidato oficialista y candidato presidencial del izquierdista Pacto Histórico llegó al puesto de votación entre arengas de sus seguidores y acompañado de algunos de sus principales aliados, como la exministra Susana Muhamad y la senadora María José Pizarro, su jefa de debate.
Por su parte, el presidente Gustavo Petro ha asegurado, tras votar, que no se quedará “ni un segundo más” en el cargo el próximo 7 de agosto, cuando asumirá quien gane hoy y ha recordado que en estos cuatro años de su Presidencia se ha especulado con la posibilidad de que no entregara el poder y se habló de “dictaduras”, lo que ha desvirtuado tajantemente.
“Extraño dictador el que entrega su mandato, extraño dictador el que no ha cogido un solo preso político, a nadie preso de conciencia. No se ha perseguido a nadie por sus opiniones, maneras de pensar, maneras de creer, religiosas, o de otra especie, culturales, étnicas, de género, de expresión sexual libre”, ha dicho.
“A los jueces obedeceré”
En el acto protocolario de apertura de las elecciones, celebrado en la Plaza de Bolívar, en el centro de Bogotá, estuvieron el presidente Petro; el registrador nacional (entidad que organiza las elecciones), Hernán Penagos; el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, y otras autoridades, que coincidieron en hacer un llamamiento a que en el país haya “paz electoral” y a que se respeten los resultados.
Petro ha pedido a los colombianos “salir a votar como sea, venciendo todo obstáculo, dificultad geográfica o logística”, y ha insinuado que el resultado que acatará será el del escrutinio que hagan los jueces de la república y no el recuento preliminar de las elecciones.
“A los jueces obedeceré como dice la ley y la Constitución. Todo lo que sea antes de la decisión de los jueces vale como información, pero lo que vincula es el juez”, ha dicho el mandatario. “Hoy el llamado es a la ciudadanía, a que salga a votar con entusiasmo, a que revalide sus principios democráticos”, ha señalado Penagos y ha añadido que los colombianos deben ser “capaces de resolver pacíficamente” las “diferencias políticas”.
En la primera vuelta, el pasado 31 de mayo, De la Espriella, llamado 'el Tigre' por sus seguidores y que tiene el apoyo del presidente estadounidense, Donald Trump, obtuvo 10,3 millones de votos (43,78 %); mientras que Cepeda, senador del partido Pacto Histórico, el mismo de Petro, recibió 9,7 millones (40,98 %).
El Ministerio de Defensa movilizó a 408.000 miembros de las Fuerzas Militares y de Policía para garantizar la seguridad de las elecciones y evitar la interferencia de grupos armados ilegales, principalmente en algunas zonas rurales en las que hay denuncias de amenazas a los votantes y a la población civil en general.
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