CLAVES
EEUU e Israel emprenden una operación militar contra Irán: esto es lo que sabemos hasta ahora
Horas de incertidumbre y máxima tensión en Oriente Medio después de que Donald Trump y Benjamin Netanyahu lanzaran este sábado una operación conjunta contra Irán en un intento ilegal de cambio de régimen y lanzado en medio de esfuerzos diplomáticos para evitar el conflicto. Según ha indicado una fuente israelí, el líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei, ha sido asesinado.
Irán ha respondido con el lanzamiento de varias oleadas de misiles sobre Israel y explosiones en países del Golfo con bases militares estadounidenses. Esto es lo que sabemos sobre una escalada que ha hecho saltar las alarmas por la posibilidad de una conflagración en la región:
EEUU e Israel lanzan una operación militar contra Irán
Israel y EEUU han emprendido este sábado un ataque conjunto a gran escala y de forma ininterrumpida contra objetivos en Teherán y otras ciudades de Irán, como Tabriz, al noroeste, e Isfahán, en el centro, que según la Media Luna Roja, ha matado a 200 personas en territorio iraní, entre ellos decenas de niñas en una escuela. La operación ha sido bautizada por Estados Unidos como “Furia Épica”, mientras que Israel se refiere a ella como “Rugido del León”, y se vislumbraba inminente a pesar del aparente progreso de las negociaciones en Ginebra entre iraníes y estadounidenses.
El alcance aún no está claro y la incertidumbre es total. De momento, no se atisba el final. Según fuentes consultadas por la CNN, EEUU planea varios días de ataques. Netanyahu también ha prometido que Israel bombardeará miles de objetivos. En una entrevista con Axios, Trump ha mantenido su característica ambigüedad. “Puedo alargar el conflicto y tomar el control de todo, o ponerle fin en dos o tres días y decirles a los iraníes: 'Nos vemos dentro de unos años si empiezan a reconstruir [sus programas nucleares y de misiles]. En cualquier caso, les llevará varios años recuperarse de este ataque”.
Israel ha afirmado que sus ataques tenían como objetivo a los líderes del régimen iraní y a los mandos militares, incluidos el líder supremo del país, el ayatolá Alí Jamenei, y el presidente, Masoud Pezeshkian. Las imágenes de satélite muestran daños importantes en el complejo de seguridad del líder supremo.
Netanyahu ha afirmado que hay “muchos indicios” de que el líder supremo de la República Islámica ha sido asesinado, y una fuente israelí ha asegurado a Reuters y Haaretz que su cuerpo ha sido encontrado. Irán no lo ha confirmado, mientras acusa a sus “enemigos” de “guerra cognitiva”.
Una fuente militar israelí se ha atribuido ataques contra tres lugares en los que altos cargos iraníes estaban reunidos. Dos fuentes familiarizadas con las operaciones militares y una fuente regional han señalado también a la agencia Reuters que se cree que el ministro de Defensa iraní, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria Mohammed Pakpour han muerto en ataques israelíes. El ministro de Exteriores de Irán, Abas Araqchí, ha dicho que dos comandantes militares han muerto, pero altos cargos del Gobierno han sobrevivido.
Israel ha alegado que se trata de un “ataque preventivo”, argumento que ya se utilizó en intervenciones pasadas ilegales como la invasión de Irak de 2003. El Ejército israelí asegura que ha empleado aproximadamente 200 aviones de combate para atacar el arsenal de misiles y los sistemas de defensa de Irán, que según dice han golpeado aproximadamente 500 objetivos en varios lugares, simultáneamente. Según las fuerzas armadas de Tel Aviv, uno de los ataques tuvo como objetivo una base en Tabriz, en el oeste de Irán.
En un mensaje publicado de madrugada en sus redes sociales, Trump no ha escondido que busca propiciar un cambio de régimen. El presidente estadounidense ha descrito la campaña militar de Estados Unidos como “masiva y continua” y ha pedido al pueblo iraní que “tome el control de su Gobierno”. Trump ha lanzado una advertencia a todos los cuerpos y fuerzas de seguridad de Irán: “Dejar las armas o, de lo contrario, enfrentarse a una muerte segura”. “Al pueblo de Irán, la hora de vuestra libertad está cerca”. Unas horas después, Trump ha declarado a The Washington Post que su principal preocupación es la “libertad” del pueblo iraní. “Lo único que quiero es libertad para el pueblo”, ha dicho Trump al diario estadounidense en una breve entrevista telefónica poco después de las 4:00 de la madrugada. “Quiero una nación segura, y eso es lo que vamos a tener”, ha dicho.
En la misma línea, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha asegurado en un comunicado que puede “crear las condiciones para que el valiente pueblo de Irán tome su destino en sus propias manos”.
Poco después de que sonasen las primeras explosiones de los ataques, las calles del norte de Teherán se llenaron de coches que bloquearon algunas arterias, muchos padres se acercaron a colegios a recoger a sus hijos y se formaron colas en cajeros automáticos para sacar efectivo, según informa la Agencia EFE.
El portavoz de la Media Luna Roja iraní Moytaba Jaledi ha asegurado que 24 de las 31 provincias del país han sido atacadas y la organización “se encuentra en estado de alerta” con más de 220 equipos operativos en todo el país para las operaciones de socorro. Según sus datos, hasta ahora, 747 personas han resultado heridas y 201 han fallecido.
Un ataque ilegal
Varios legisladores estadounidenses han denunciado que no han sido avisados del ataque y acusan al Gobierno de iniciar una guerra encubierta sin pasar por el Congreso, que tiene la potestad de autorizar un conflicto bélico en el exterior.
Muchas voces han señalado que el ataque a Irán es una clara violación del derecho internacional, al no existir ninguna amenaza iraní creíble e inminente para Estados Unidos. La Carta de las Naciones Unidas prohíbe claramente la amenaza del uso de la fuerza “contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o de cualquier otra forma incompatible con los Propósitos de las Naciones Unidas”.
Ben Saul, relator especial de la ONU para los derechos humanos y el contraterrorismo ha denunciado el ataque contra Irán como ilegal. “Condeno enérgicamente la agresión israelí y estadounidense contra Irán, que viola la norma más fundamental del derecho internacional: la prohibición del uso de la fuerza”, ha comentado.
“Se trata de una guerra elegida, no necesaria. Estados Unidos e Israel iniciaron los ataques contra Irán sin que existiera una amenaza directa e inminente. Eso convierte este conflicto en discrecional, y la historia demuestra que las guerras elegidas suelen tener consecuencias prolongadas e impredecibles”, dice en X Ali Vaez, asesor sénior de Crisis Group.
Hasta ahora, los expertos tienen más preguntas que respuestas. Muchos consideran que los objetivos de la Administración Trump son abstractos y alertan del enorme riesgo que supone iniciar una guerra a gran escala contra Teherán, cuyas consecuencias son imprevisibles. A la hora de analizar las pretensiones de Trump y Netanyahu, hay quienes, además, han subrayado que un cambio de régimen solo con ataques aéreos es poco probable y también expresan sus dudas sobre lo que puede ocurrir en Irán si Estados Unidos logra decapitar al régimen.
“La escalada está prácticamente garantizada. Irán lleva preparándose para este día desde la guerra de los 12 días. Es probable que la represalia no solo sea directa, sino asimétrica, lo que podría desencadenar múltiples frentes a la vez”, señala Baez.
La respuesta de Irán
En respuesta a la ofensiva de Trump y Netanyahu, que califica de “no provocada, ilegal e ilegítima”, Teherán ha lanzado ataques de represalia contra suelo israelí y bases estadounidenses en Oriente Medio. En Israel, varias andanadas de misiles han hecho sonar las alarmas en ciudades como Jerusalén y Tel Aviv. Se han escuchado explosiones de aparentes intercepciones.
Además, se han registrado explosiones países del Golfo, entre ellos Emiratos Árabes Unidos, Baréin, Qatar y Kuwait, todos ellos con bases militares estadounidenses. Una persona ha muerto por la metralla de un misil iraní en Abu Dabi. Varios empleados del Aeropuerto Internacional de Kuwait sufrieron heridas leves en un ataque iraní con un dron, informa la agencia estatal KUNA. Jordania ha derribado también misiles balísticos y drones que se dirigían a su territorio. Asimismo, Arabia Saudí ha confirmado que Irán había atacado su capital, Riad.
Los expertos alertan de que el riesgo de expansión regional es significativo. El propio Trump, el mismo del 'America First', ha admitido de que puede derramarse sangre estadounidense. “Puede que tengamos bajas y que valientes estadounidenses pierdan la vida. A veces pasa en la guerra. Pero no hacemos esto por el ahora, sino por el futuro y es una misión noble”, ha dicho en su discurso.
“Las fuerzas estadounidenses en toda la región están expuestas. Las tropas y los activos estadounidenses en Irak, Siria, el Golfo y el mar están al alcance de los misiles y drones iraníes. Lo que comienza como una campaña de ataques selectivos podría poner rápidamente en peligro a miles de estadounidenses”, dice Baez. “La conflagración regional es una posibilidad real. Si Hezbolá se involucra plenamente desde Líbano, si las milicias atacan las bases estadounidenses en Irak y Siria, o si los hutíes intensifican sus acciones en el Mar Rojo, esto dejará de ser un conflicto bilateral y se convertirá en una guerra regional que se extenderá por todo Oriente Medio”.
El ministro de Asuntos Exteriores iraní, que ha liderado las negociaciones nucleares por parte de la delegación iraní, ha prometido que el Ejército iraní “dará a los agresores la lección que se merecen”. Araghchi ha asegurado que el objetivo de Trump de un cambio de régimen en Irán es una “misión imposible”. En una entrevista con NBC News, también ha dicho que su país está interesado en la desescalada y listo para hablar una vez que terminen los ataques entre Estados Unidos e Israel. “Ahora no hay comunicación”, ha admitido. “Pero si los estadounidenses quieren hablar con nosotros, saben cómo ponerse en contacto conmigo. Sin duda, estamos interesados en una desescalada... Esta es una guerra elegida por Estados Unidos, y ellos tienen que pagar por ello. Pero, por lo que a nosotros respecta, no queremos la guerra”.
Cierre del estrecho de Ormuz
Baez, asesor de Crisis Group, advertía a primera hora de que es probable que se produzcan “ondas de choque económicas” a nivel mundial. ¿La razón? Irán se encuentra junto al estrecho de Ormuz, un punto de gran importancia estratégica mundial porque por sus aguas se transporta alrededor del 20% de la producción mundial de crudo y también de gas. Está entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, separando as costas de Irán y Omán. El ataque de Estados Unidos e Israel puede impactar en el mercado petrolero al provocar una posible caída de suministros desde Irán.
La Guardia Revolucionaria iraní ha comenzado ya a mandar mensajes radiofónicos a buques de la marina inglesa para advertir de que planea cerrar el paso en represalia por los ataques, según informa Reuters.
Durante el día de hoy han aumentado de forma significativa las preocupaciones con respecto al precio del petróleo, que podría llegar hasta los 100 dólares el barril, ya que Irán posee el 10% de las reservas mundiales de crudo. El país mantiene una producción de crudo cercana a los 3,3 millones de barriles diarios, lo que significa que es el motor económico de la República Islámica. De esa cantidad, entre el 80 % y el 90 % se exporta a China. Por este estrecho, que en su punto más angosto mide 54 kilómetros, transitan cada día un promedio de 144 buques, de los que un 37% son petroleros. “Incluso una interrupción limitada podría disparar los precios de la energía, alimentar la inflación y sacudir los mercados mundiales”, señala Baez.
La reacción de la comunidad internacional
Varios líderes mundiales han instado a todas las partes a rebajar la tensión y volver a la mesa de negociaciones. Las reacciones de condena han sido mixtas, y hay países que han evitado pronunciarse.
Con tímidas peticiones a la contención, la Unión Europea ha mostrado una posición equidistante a los bombardeos de EEUU e Israel. “Los acontecimientos en Irán son profundamente preocupantes. Hacemos un llamamiento a todas las partes para que ejerzan la máxima moderación, protejan a los civiles y respeten plenamente el derecho internacional”, ha dicho la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en un comunicado.
Reino Unido, Francia y Alemania han emitido una declaración conjunta en la que condenan los ataques de represalia de Irán contra los países vecinos, pero la declaración no llega a apoyar plenamente los ataques estadounidenses-israelíes –que tampoco condenan–. Diferente ha sido la posición del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, que ha mostrado su rechazo a “la acción militar unilateral de EEUU e Israel, que supone una escalada y contribuye a un orden internacional más incierto y hostil”. El presidente del Gobierno ha rechazado igualmente “las acciones del régimen iraní y de la Guardia Revolucionaria”.
El secretario general de la ONU, António Guterres, ha pedido el “cese inmediato de las hostilidades” y ha condenado “la escalada militar” en Oriente Medio tras “el uso de la fuerza por parte de EEUU e Israel contra Irán, así como la posterior respuesta iraní en la región”. También ha alertado de que, si no hay una desescalada, “existe el riesgo de un conflicto regional más amplio con graves consecuencias para la población civil y la estabilidad en Oriente Medio”.
El Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá de urgencia en la tarde de este sábado para tratar la situación en Irán después de los ataques lanzados por EEUU e Israel. La reunión está programada para las 16:00 horas en Nueva York, las 22:00 en hora peninsular de España.
Las acusaciones nucleares contra Irán
Pese a dejar clara su intención de propiciar un cambio de régimen, Trump ha hablado sobre los peligros de las supuestas ambiciones nucleares de Teherán, a pesar de que después de la guerra del verano pasado, él mismo declaró que “todas las instalaciones y capacidades nucleares” del país persa habían sido “destruidas”.
En los últimos días, al defender públicamente otra campaña militar estadounidense contra Irán, Trump y sus asesores han hecho afirmaciones que son falsas o no están probadas. Muchas tienen que ver con una supuesta urgencia de la amenaza iraní. Por ejemplo, el presidente de EEUU ha asegurado que Teherán está “trabajando para construir misiles que pronto alcanzarán Estados Unidos”. Pero esa afirmación no ha sido respaldada con pruebas por la Casa Blanca ni por el Pentágono, y los informes de inteligencia estadounidenses del año pasado indican que Irán tardaría 10 años en desarrollar un misil balístico intercontinental con capacidad para alcanzar Estados Unidos.
Estados Unidos e Israel, dos países con armas atómicas, han acusado a Irán de intentar desarrollar en secreto un arma nuclear, algo que este último ha negado repetidamente. Teherán afirma que su programa solo tiene fines pacíficos, aunque ha enriquecido uranio a un nivel cercano al de grado bélico. El país persa no ha permitido el acceso de los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a los sitios dañados en los ataques de EEUU e Israel del pasado verano, tras lo que suspendió su colaboración con la agencia de la ONU. En un informe confidencial del OIEA desvelado recientemente por la prensa, el organismo dice que “no puede verificar si Irán ha suspendido todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento” ni “el tamaño de las reservas de uranio de Irán en las instalaciones nucleares afectadas”.
EEUU e Irán se encontraban inmersos en negociaciones para alcanzar un acuerdo, el ministro de Asuntos Exteriores de Omán, Badr Albusaidi, quien mediaba en ellas, había afirmado que se habían logrado “avances sustanciales” en las conversaciones. Según explicó en una entrevista con CBS News, Teherán había acordado no almacenar nunca uranio enriquecido: “Creo que el logro más importante es el acuerdo de que Irán nunca tendrá material nuclear con el que fabricar una bomba. (...) Ahora estamos hablando de un almacenamiento cero, y eso es muy importante, porque si no se puede almacenar material enriquecido, entonces no hay forma de fabricar una bomba”.
El mediador describió estas propuestas como mejores que el acuerdo nuclear firmado con Irán bajo la administración Obama en 2015, del que Trump se retiró durante su primer mandato en la Casa Blanca, en 2018.