Los masivos rezos por el ayatolá Jamenei entrelazan el fervor religioso con proclamas para matar a Trump

EFE

5 de julio de 2026 11:47 h

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Docenas de miles de personas participan este domingo en los rezos por el ayatolá Ali Jamenei en Teherán, en un acto lleno de fervor religioso y con llamadas de “Muerte a Trump”, que contó con la participación de altos cargos del país, en el segundo día de los funerales públicos.

Desde primera hora de la mañana no cabe un alma en la mezquita Mosala de Teherán con una mayor asistencia que el sábado, con personas por los pasillos de la enorme edificación y sin espacio en el patio principal.

Ondean banderas rojas, hay puños alzados en lo que se ha convertido en un símbolo del religioso y resuenan los habituales consignas de “muerte a Estados Unidos” y “Muerte a Israel”, pero también gritos de “Muerte a Trump”, todo ello en un ambiente cargado de devoción religiosa.

Junto con las decenas de miles de participantes, han acudido al rezo dirigido por el ayatolá Jafar Sobhani, de 97 años, los principales dirigentes del país como el presidente, Masud Pezeshkian; el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf, o el comandante de la Guardia Revolucionaria Ahmad Vahidi.

También han hecho acto de presencia tres hijos de Jamenei –Masud, Mostafa y Meysam–, pero no ha asistido su también vástago y sucesor Mojtaba, a quien no se ha visto en público desde que fue nombrado líder supremo el 8 de marzo.

Una de las grandes cuestiones de los que son los mayores funerales de la República Islámica y en los que las autoridades preven que participen hasta 20 millones de personas es si Mojtaba realizará su primera aparición pública.

Llamadas a matar a Trump

Muchos de los asistentes afirman que Jameneí era más importante para ellos que sus propios progenitores. “Su partida para mí es incluso más dura que la pérdida de mi padre que falleció hace cuatro años”, dice a EFE Masumeh, una ama de casa de 56 años.

La mujer arremete contra el presidente estadounidense, Donald Trump, y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, por ordenar la muerte del religioso que dirigió durante más de 36 años la República Islámica y pide venganza.

Más claro es Mahmud, quien porta un retrato de Trump encuadrado en una mirilla de un fúsil con la frase “Habrá sangre” en inglés y persa.

“Deben rendir cuentas”, dice acerca de Estados Unidos e Israel, países que comenzaron la guerra contra Irán el 28 de febrero, día que mataron a Jameneí junto con cuatro miembros de su familia, cuyos féretros se encuentran también en la mezquita.

El recitador de elegías religiosas del evento, el poeta Mohamad Rasuli, no defrauda a los asistentes con sus mensajes contra el presidente estadounidense: “El que mató a mi imán, ¿por qué no matarlo?, afirma además de ”es una vergüenza para nosotros si no matamos a tu asesino“.

Seis días de funeral

Los actos fúnebres por la muerte de Jamenei comenzaron el viernes con una ceremonia oficial de homenaje en la que participaron altos cargos del país y autoridades y delegaciones extranjeras, entre ellos los primeros ministros de Pakistán y Armenia; los presidentes de Irak, Tayikistán y Georgia, además de representantes de Rusia, China, Irak, Siria, Líbano, Afganistán y Arabía Saudí, entre otros.

El sábado se celebró el primer día de funerales públicos, que se alargarán en Mosala hasta las 20:00 hora local (16:30 GMT) de hoy y mañana lunes el cortejo fúnebre recorrerá las calles de la capital iraní para después ser trasladado el martes a la ciudad de Qom.

El miércoles se tienen previstos velorios en Irak y finalmente Jameneí será enterrado el jueves en la ciudad sagrada de Mashad, en el noreste del país, en el mausoleo del imán Reza, el octavo imán del chiísmo.

La República Islámica busca reivindicarse de alguna manera con estos enormes actos públicos, mostrar unidad nacional y continuidad tras meses de guerra con Estados Unidos e Israel, y en medio de un descontento público generalizado por la mala situación económica del país.

Jaime León