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Populares, socialistas, liberales y ultraconservadores hacen presidenta de la Eurocámara a la antiabortista Metsola

Andrés Gil

Enviado especial a Estrasburgo —

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“Ayer expresé la gratitud que debemos a Louise Weiss [escritora feminista], quien guió nuestros primeros pasos. Quisiera agregar una palabra más y mencionar su destacada contribución a la lucha librada por la causa de la emancipación de la mujer”. Así reconocía Simone Veil el 17 de julio de 1979 a una de sus referentes feministas, después de convertirse en la primera mujer que presidía el Parlamento Europeo. Después de ella, sólo Nicole Fontaine ha encabezado la institución, hasta este martes, en el que ha sido elegida Roberta Metsola, el día que cumple 43 años, en primera ronda con 458 votos de los 616 votos válidos emitidos –101 votos para la candidata verde, Alice Bah Kuhnke; y 57 para la candidata de La Izquierda, Sira Rego (IU)–.

Veil, Fontaine y Metsola son de la familia de los populares europeos, si bien con posiciones políticas distantes: mientras Veil es un símbolo de la lucha por los derechos reproductivos de las mujeres al impulsar la despenalización del aborto en Francia, Metsola no sólo no cuestiona públicamente que el aborto sea ilegal en su país, Malta, sino que repetidas veces ha votado en contra de él en el Parlamento Europeo.

Justo 40 años después del discurso de Veil, el 16 de julio de 2019, en Estrasburgo, ante el pleno del Parlamento Europeo, Ursula von der Leyen se convertía en presidenta de la Comisión Europea con un discurso que intentaba tejer el hilo feminista con Veil: “Hace exactamente 40 años Simone Veil [impulsora de la ley de despenalización del aborto en Francia en 1975] se convirtió en la primera mujer presidenta del Parlamento Europeo. Gracias a ella y otras figuras icónicas me presento yo”.

Metsola no se ha acordado este martes de Simone Veil en su discurso de presentación, cosa que sí ha hecho la candidata de los Verdes, la ex ministra sueca de Cultura Alice Bah Kuhnke, al hablar de los derechos reproductivos. La tercera candidata ha sido la española Sira Rego (IU/The Left), quien también ha hecho un alegato feminista, antifascista y ecologista. Alice Bah Kuhnke ha logrado 33 votos por encima de los que componen su grupo, mientras que Rego ha sumado 18 de otros grupos. En ambos casos pueden proceder de fugas de socialistas y liberales que no han seguido el pacto para elegir a Metsola, o de los No Inscritos –M5S, Junts, etc–.

De los 690 eurodiputados que han votado, de los 705 que componen la Eurocámara, ha habido 74 votos blancos y nulos, por lo que se han emitido 616 votos válidos y, por tanto, la mayoría estaba en 309, muy por debajo de los 458 conseguidos por Metsola en la primera votación.

Pacto amplio

Metsola llegaba después del acuerdo entre populares, socialistas y liberales que revalidaba el de 2019 por el que se hizo presidente de la Eurocámara David Sassoli (PD/S&D), recientemente fallecido. Y después, también, de la postrera retirada del ultraconservador polaco Kosma Złotowski (ECR, el grupo de Vox, que confirma haber votado a la candidata del PPE), lo cual le garantizaba una mayoría amplia de votos que, además, dibujaría el siguiente reparto futuro de las 14 vicepresidencias con minoría progresista, según fuentes parlamentarias: tres para el PPE –que se queda con la presidencia–; cinco para los socialdemócratas; tres para Renew (liberales, el grupo de Ciudadanos); uno para ECR (el grupo de Vox); uno para los Verdes y uno para La Izquierda (el grupo de UP).

El pacto, además, no cuestiona al poderoso secretario general, Klaus Welle, conservador alemán que lleva en el cargo desde 2009. Y todo esto en un contexto de retroceso electoral del PP en toda Europa. El ex jefe de la diplomacia europea Javier Solana se lamentaba este martes.

La maltesa no ha hablado del aborto en su discurso, ni de los derechos reproductivos, ni de referentes feministas. Metsola, eso sí, se ha acordado del recientemente fallecido Sassoli, referente de la lucha contra la indiferencia y la esperanza, como él mismo se definía. “Puso por delante la dignidad de las personas, junto con la solidaridad y el servicio a la gente. David luchó duro por poner a todos en la misma mesa. Estoy decidida a reforzar esa cultura del debate. Somos una institución única en el mundo, y quiero que el Parlamento sea más moderno, eficaz y eficiente. Quiero ser una presidenta de un Parlamento que busca soluciones a los desafíos con los que nos enfrentamos”.

Sabedora de que se le examina por su posición contraria a los derechos reproductivos de las mujeres, Metsola ha querido lanzar un guiño social: “He defendido posiciones que no son fáciles, contra el racismo, las causas LGTBIQ o empoderando a las mujeres, las niñas. He estado en todas esas luchas”.

En su discurso después de ser elegida, hizo un gesto más. Recordó a las presidentas que le han precedido, Veil y Fontaine, y añadió: “Nuestro Parlamento es importante para las mujeres de Europa que luchan por sus derechos. La lucha por la igualdad de género no puede ser únicamente estética”.

Además, ha tenido gestos en torno al cambio climático y la geopolítica: “Ucrania está bajo amenaza, y Bielorrusia es un punto caliente. Estoy aquí para pedir su confianza y su voto para ayudar entre todos a hacer la Europa de mañana y que la ciudadanía vuelva a creer”.

La candidata de los Verdes, la ex ministra sueca de Cultura Alice Bah Kuhnke, por su parte, ha recordado también el legado de Sassoli y ha tendido el puente con Simone Veil, primera presidenta del Parlamento Europeo: “Como su presidenta, honraré el legado de la antigua presidenta Simone Veil con una iniciativa para poder hacer que las personas y las organizaciones que luchan en favor de los derechos reproductivos y sexuales, donde estén amenazados, se vean respaldados”.

Alice Bah Kuhnke, además, ha recuperado una experiencia personal para hablar de la amenaza de la extrema derecha y la xenofobia: “Tenía diez años cuando un día cogí el teléfono y los nazis me dijeron que no pertenecía a Suecia, lugar donde había nacido y crecido. Esa persona me dijo que me mataría a mí y a mi familia si no abandonamos el país. Mi país natal, mi hogar. Esas amenazas nunca cesaron, pero mi miedo se convirtió en ira y esa ira se convirtió en acción política. Yo soy europea. Me eligieron los ciudadanos y ciudadanas. Soy diputada de esta Cámara. Para todos aquellos que siguen diciéndome que no pertenezco aquí, se equivocan. La mayoría prodemocrática de esta Cámara nunca les permitirá definir quién pertenece o no a este Parlamento y a nuestra familia europea”. 

La española Sira Rego (IU/La Izquierda) también ha recordado a Sassoli, y ha hecho un discurso centrado en el feminismo, el ecologismo y el antifascismo, al tiempo que tendía la mano a socialdemócratas y verdes para articular posiciones progresistas en la Eurocámara: “La emergencia climática ya está aquí, por eso este Parlamento debe dar respuesta a la crisis ecosocial y dar una salida justa a la crisis, defendiendo el empleo, los servicios públicos y los derechos de las mujeres: ni un paso atrás en nuestro derecho al aborto”.

Rego también ha hablado de la amenaza de la extrema derecha: “No son casuales sus ataques a las personas LGTBI, a los migrantes, los derechos humanos... Su proyecto es el de una minoría que necesita enfrentarnos. Han declarado la guerra a los derechos humanos. Nosotras estamos contra la injusticia y desigualdad. Necesitamos una alianza amplia frente a la barbarie reaccionaria. Por eso, llamo a un nuevo consenso que sitúe el bien común y los derechos sociales en el centro. Por eso pido el apoyo a todos los que os reconozcáis en quienes salvan vidas en el Mediterráneo, con la clase trabajadora, las mujeres que desafían a sus gobiernos reaccionarios, de la juventud que pide medidas efectivas ante la crisis climática, a quienes reclaman servicios públicos, un horizonte feminista. Pido vuestro apoyo para una propuesta que se inspira en la Europa democrática y revolucionaria, aquella a la que a la libertad e igualdad añadió la fraternidad, una Europa más democrática, más justa, más fraterna y antifascista”.

El grupo del PP europeo es el más numeroso de la Eurocámara (187 escaños de 705), seguido del de los Socialistas y Demócratas (145 escaños). A continuación, están los liberales (Renew, 98 escaños); la extrema derecha (ID, 75 escaños); Verdes (68 escaños); ultraconservadores (ECR, 63 escaños) y La Izquierda (39 escaños). El grupo de No Inscritos cuenta con 36 escaños.

“Ayer expresé la gratitud que debemos a Louise Weiss [escritora feminista], quien guió nuestros primeros pasos. Quisiera agregar una palabra más y mencionar su destacada contribución a la lucha librada por la causa de la emancipación de la mujer”. Así reconocía Simone Veil el 17 de julio de 1979 a una de sus referentes feministas, después de convertirse en la primera mujer que presidía el Parlamento Europeo. Después de ella, sólo Nicole Fontaine ha encabezado la institución, hasta este martes, en el que ha sido elegida Roberta Metsola, el día que cumple 43 años, en primera ronda con 458 votos de los 616 votos válidos emitidos –101 votos para la candidata verde, Alice Bah Kuhnke; y 57 para la candidata de La Izquierda, Sira Rego (IU)–.

Veil, Fontaine y Metsola son de la familia de los populares europeos, si bien con posiciones políticas distantes: mientras Veil es un símbolo de la lucha por los derechos reproductivos de las mujeres al impulsar la despenalización del aborto en Francia, Metsola no sólo no cuestiona públicamente que el aborto sea ilegal en su país, Malta, sino que repetidas veces ha votado en contra de él en el Parlamento Europeo.

Justo 40 años después del discurso de Veil, el 16 de julio de 2019, en Estrasburgo, ante el pleno del Parlamento Europeo, Ursula von der Leyen se convertía en presidenta de la Comisión Europea con un discurso que intentaba tejer el hilo feminista con Veil: “Hace exactamente 40 años Simone Veil [impulsora de la ley de despenalización del aborto en Francia en 1975] se convirtió en la primera mujer presidenta del Parlamento Europeo. Gracias a ella y otras figuras icónicas me presento yo”.

Metsola no se ha acordado este martes de Simone Veil en su discurso de presentación, cosa que sí ha hecho la candidata de los Verdes, la ex ministra sueca de Cultura Alice Bah Kuhnke, al hablar de los derechos reproductivos. La tercera candidata ha sido la española Sira Rego (IU/The Left), quien también ha hecho un alegato feminista, antifascista y ecologista. Alice Bah Kuhnke ha logrado 33 votos por encima de los que componen su grupo, mientras que Rego ha sumado 18 de otros grupos. En ambos casos pueden proceder de fugas de socialistas y liberales que no han seguido el pacto para elegir a Metsola, o de los No Inscritos –M5S, Junts, etc–.

De los 690 eurodiputados que han votado, de los 705 que componen la Eurocámara, ha habido 74 votos blancos y nulos, por lo que se han emitido 616 votos válidos y, por tanto, la mayoría estaba en 309, muy por debajo de los 458 conseguidos por Metsola en la primera votación.

Pacto amplio

Metsola llegaba después del acuerdo entre populares, socialistas y liberales que revalidaba el de 2019 por el que se hizo presidente de la Eurocámara David Sassoli (PD/S&D), recientemente fallecido. Y después, también, de la postrera retirada del ultraconservador polaco Kosma Złotowski (ECR, el grupo de Vox, que confirma haber votado a la candidata del PPE), lo cual le garantizaba una mayoría amplia de votos que, además, dibujaría el siguiente reparto futuro de las 14 vicepresidencias con minoría progresista, según fuentes parlamentarias: tres para el PPE –que se queda con la presidencia–; cinco para los socialdemócratas; tres para Renew (liberales, el grupo de Ciudadanos); uno para ECR (el grupo de Vox); uno para los Verdes y uno para La Izquierda (el grupo de UP).

El pacto, además, no cuestiona al poderoso secretario general, Klaus Welle, conservador alemán que lleva en el cargo desde 2009. Y todo esto en un contexto de retroceso electoral del PP en toda Europa. El ex jefe de la diplomacia europea Javier Solana se lamentaba este martes.

La maltesa no ha hablado del aborto en su discurso, ni de los derechos reproductivos, ni de referentes feministas. Metsola, eso sí, se ha acordado del recientemente fallecido Sassoli, referente de la lucha contra la indiferencia y la esperanza, como él mismo se definía. “Puso por delante la dignidad de las personas, junto con la solidaridad y el servicio a la gente. David luchó duro por poner a todos en la misma mesa. Estoy decidida a reforzar esa cultura del debate. Somos una institución única en el mundo, y quiero que el Parlamento sea más moderno, eficaz y eficiente. Quiero ser una presidenta de un Parlamento que busca soluciones a los desafíos con los que nos enfrentamos”.

Sabedora de que se le examina por su posición contraria a los derechos reproductivos de las mujeres, Metsola ha querido lanzar un guiño social: “He defendido posiciones que no son fáciles, contra el racismo, las causas LGTBIQ o empoderando a las mujeres, las niñas. He estado en todas esas luchas”.

En su discurso después de ser elegida, hizo un gesto más. Recordó a las presidentas que le han precedido, Veil y Fontaine, y añadió: “Nuestro Parlamento es importante para las mujeres de Europa que luchan por sus derechos. La lucha por la igualdad de género no puede ser únicamente estética”.

Además, ha tenido gestos en torno al cambio climático y la geopolítica: “Ucrania está bajo amenaza, y Bielorrusia es un punto caliente. Estoy aquí para pedir su confianza y su voto para ayudar entre todos a hacer la Europa de mañana y que la ciudadanía vuelva a creer”.

La candidata de los Verdes, la ex ministra sueca de Cultura Alice Bah Kuhnke, por su parte, ha recordado también el legado de Sassoli y ha tendido el puente con Simone Veil, primera presidenta del Parlamento Europeo: “Como su presidenta, honraré el legado de la antigua presidenta Simone Veil con una iniciativa para poder hacer que las personas y las organizaciones que luchan en favor de los derechos reproductivos y sexuales, donde estén amenazados, se vean respaldados”.

Alice Bah Kuhnke, además, ha recuperado una experiencia personal para hablar de la amenaza de la extrema derecha y la xenofobia: “Tenía diez años cuando un día cogí el teléfono y los nazis me dijeron que no pertenecía a Suecia, lugar donde había nacido y crecido. Esa persona me dijo que me mataría a mí y a mi familia si no abandonamos el país. Mi país natal, mi hogar. Esas amenazas nunca cesaron, pero mi miedo se convirtió en ira y esa ira se convirtió en acción política. Yo soy europea. Me eligieron los ciudadanos y ciudadanas. Soy diputada de esta Cámara. Para todos aquellos que siguen diciéndome que no pertenezco aquí, se equivocan. La mayoría prodemocrática de esta Cámara nunca les permitirá definir quién pertenece o no a este Parlamento y a nuestra familia europea”. 

La española Sira Rego (IU/La Izquierda) también ha recordado a Sassoli, y ha hecho un discurso centrado en el feminismo, el ecologismo y el antifascismo, al tiempo que tendía la mano a socialdemócratas y verdes para articular posiciones progresistas en la Eurocámara: “La emergencia climática ya está aquí, por eso este Parlamento debe dar respuesta a la crisis ecosocial y dar una salida justa a la crisis, defendiendo el empleo, los servicios públicos y los derechos de las mujeres: ni un paso atrás en nuestro derecho al aborto”.

Rego también ha hablado de la amenaza de la extrema derecha: “No son casuales sus ataques a las personas LGTBI, a los migrantes, los derechos humanos... Su proyecto es el de una minoría que necesita enfrentarnos. Han declarado la guerra a los derechos humanos. Nosotras estamos contra la injusticia y desigualdad. Necesitamos una alianza amplia frente a la barbarie reaccionaria. Por eso, llamo a un nuevo consenso que sitúe el bien común y los derechos sociales en el centro. Por eso pido el apoyo a todos los que os reconozcáis en quienes salvan vidas en el Mediterráneo, con la clase trabajadora, las mujeres que desafían a sus gobiernos reaccionarios, de la juventud que pide medidas efectivas ante la crisis climática, a quienes reclaman servicios públicos, un horizonte feminista. Pido vuestro apoyo para una propuesta que se inspira en la Europa democrática y revolucionaria, aquella a la que a la libertad e igualdad añadió la fraternidad, una Europa más democrática, más justa, más fraterna y antifascista”.

El grupo del PP europeo es el más numeroso de la Eurocámara (187 escaños de 705), seguido del de los Socialistas y Demócratas (145 escaños). A continuación, están los liberales (Renew, 98 escaños); la extrema derecha (ID, 75 escaños); Verdes (68 escaños); ultraconservadores (ECR, 63 escaños) y La Izquierda (39 escaños). El grupo de No Inscritos cuenta con 36 escaños.

“Ayer expresé la gratitud que debemos a Louise Weiss [escritora feminista], quien guió nuestros primeros pasos. Quisiera agregar una palabra más y mencionar su destacada contribución a la lucha librada por la causa de la emancipación de la mujer”. Así reconocía Simone Veil el 17 de julio de 1979 a una de sus referentes feministas, después de convertirse en la primera mujer que presidía el Parlamento Europeo. Después de ella, sólo Nicole Fontaine ha encabezado la institución, hasta este martes, en el que ha sido elegida Roberta Metsola, el día que cumple 43 años, en primera ronda con 458 votos de los 616 votos válidos emitidos –101 votos para la candidata verde, Alice Bah Kuhnke; y 57 para la candidata de La Izquierda, Sira Rego (IU)–.

Veil, Fontaine y Metsola son de la familia de los populares europeos, si bien con posiciones políticas distantes: mientras Veil es un símbolo de la lucha por los derechos reproductivos de las mujeres al impulsar la despenalización del aborto en Francia, Metsola no sólo no cuestiona públicamente que el aborto sea ilegal en su país, Malta, sino que repetidas veces ha votado en contra de él en el Parlamento Europeo.