La ONU dice que los soldados rusos violaron y torturaron a niñas y ancianos en Ucrania

Lorenzo Tondo

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Naciones Unidas dice que sus investigadores han concluido que Rusia cometió crímenes de guerra en Ucrania, incluidos bombardeos de zonas civiles, numerosas ejecuciones, torturas y espeluznantes actos de violencia sexual.

La exhumación de las fosas comunes en Bucha impulsa la investigación internacional sobre posibles crímenes de guerra

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La ONU ha priorizado la investigación de las violaciones de los derechos humanos en la guerra y, en mayo, su máximo órgano de derechos humanos encargó a un equipo de expertos que comenzara a trabajar en el país. Desde entonces, los investigadores de la ONU han arriesgado sus propias vidas para recopilar pruebas de los crímenes perpetrados contra la población civil, incluso en zonas todavía amenazadas por las fuerzas enemigas o sembradas de minas.

El equipo de tres expertos independientes ha presentado este viernes su primer informe de manera oral ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, después de las primeras investigaciones en áreas de las regiones de Kiev, Chernígov, Járkov y Sumy, que seguirá ampliando.

Un día antes de que se cumplan siete meses de la invasión rusa de Ucrania, Erik Mose, jefe del equipo de investigación, ha dicho al Consejo que, basándose en las pruebas reunidas por la Comisión de Investigación sobre Ucrania, “ha llegado a la conclusión de que se han cometido crímenes de guerra en Ucrania”.

El equipo de investigadores visitó 27 ciudades y localidades, así como fosas y centros de detención y tortura. También entrevistó a más de 150 víctimas y testigos, y se reunió con organizaciones y autoridades gubernamentales.

Mose ha dicho que al equipo le impresionó especialmente “el gran número de ejecuciones en las zonas” que visitaron, y los frecuentes “signos visibles de ejecuciones en los cuerpos, como manos atadas a la espalda, heridas de bala en la cabeza y gargantas degolladas”.

Según ha añadido, está investigando este tipo de muertes en 16 ciudades y localidades, y ha recibido denuncias creíbles sobre muchos más casos que tratará de documentar. Los investigadores también han “obtenido testimonios coincidentes con malos tratos y tortura, que se llevaron a cabo durante el encierro ilegal”.

En las localidades de Bucha, Hostomel y Borodianka, ocupados durante aproximadamente un mes por las tropas rusas, los investigadores ucranianos encontraron decenas de fosas comunes en las que se habían enterrado los cuerpos de civiles, torturados y asesinados. Desde que los rusos se retiraron de la zona, un grupo de jóvenes voluntarios trabajó incansablemente para exhumar los cuerpos y mandarlos a los médicos forenses que han estado recogiendo pruebas de los crímenes perpetrados por las tropas rusas.

Palizas, descargas y violaciones

Algunas de las víctimas contaron a los investigadores que fueron trasladadas a Rusia y retenidas durante semanas en prisiones. Otras “desaparecieron” tras dichos traslados. “Los interlocutores describieron palizas, descargas eléctricas y desnudos forzados, así como otros tipos de violaciones en dichos centros de detención”, ha dicho Mose.

Según ha explicado, los investigadores también han documentado casos de violencia sexual y de género, y constataron en algunos casos que los soldados rusos eran los autores. Entre estos actos se ha documentado “violencia sexual, tortura y tratos crueles e inhumanos”. “En los casos que hemos investigado, la edad de las víctimas de la violencia sexual y de género oscilaba entre los cuatro y los 82 años”.

La comisión ha documentado una amplia gama de delitos contra niños, según ha añadido Mose, incluyendo menores que fueron “violados, torturados y recluidos ilegalmente”.

A finales de abril, médicos forenses dijeron a The Guardian que habían encontrado pruebas de que algunas mujeres fueron violadas antes de ser asesinadas por las fuerzas rusas. “Ya tenemos algunos casos que sugieren que estas mujeres fueron violadas antes de ser asesinadas a tiros”, dijo Vladyslav Perovskyi, médico forense ucraniano que ha hecho decenas de autopsias a personas de Bucha, Irpín y Borodianka. Al menos dos hombres de la lista de criminales de guerra rusos publicada por la Fiscalía ucraniana están acusados de agresión sexual y violación.

Armas de gran alcance

En su informe al Consejo, Mose también ha señalado el uso por parte de Rusia “de armas explosivas con efectos de gran alcance en zonas pobladas”, lo que, según él, es “una fuente de inmenso daño y sufrimiento para los civiles”.

La ONU ha destacado que varios de los ataques que el equipo ha investigado “se llevaron a cabo sin distinguir entre civiles y combatientes”, incluidos aquellos con municiones de racimo, prohibidas en la mayor parte del mundo en virtud de un tratado de 2008.

Desde el comienzo de la invasión de Moscú, las tropas rusas han sido acusadas de haber utilizado una serie de armas ilegales que han matado a cientos de civiles en la región ucraniana de Kiev, incluidas bombas no guiadas de gran potencia en zonas pobladas, que han destruido al menos ocho edificios civiles. Según las pruebas, las municiones de racimo se lanzaron en zonas donde no había personal militar ni infraestructuras militares.

El trabajo de la comisión podría contribuir, en última instancia, a la labor de los fiscales de la Corte Penal Internacional, que podrían presentar cargos por crímenes de guerra en Ucrania, aunque sigue siendo incierto si Rusia u otros presuntos autores se enfrentarán a la justicia.

Este viernes, las autoridades ucranianas han dicho que han exhumado unos 436 cadáveres en la ciudad de Izium, recientemente recuperada por Ucrania, y que al menos 30 de ellos presentaban signos de tortura. “Este es, por supuesto, un caso nuevo, pero sin duda tenemos la intención de investigar también el caso de Izium”, ha dicho Mose.

Traducción de Icíar Gutiérrez

Naciones Unidas dice que sus investigadores han concluido que Rusia cometió crímenes de guerra en Ucrania, incluidos bombardeos de zonas civiles, numerosas ejecuciones, torturas y espeluznantes actos de violencia sexual.

La exhumación de las fosas comunes en Bucha impulsa la investigación internacional sobre posibles crímenes de guerra

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La ONU ha priorizado la investigación de las violaciones de los derechos humanos en la guerra y, en mayo, su máximo órgano de derechos humanos encargó a un equipo de expertos que comenzara a trabajar en el país. Desde entonces, los investigadores de la ONU han arriesgado sus propias vidas para recopilar pruebas de los crímenes perpetrados contra la población civil, incluso en zonas todavía amenazadas por las fuerzas enemigas o sembradas de minas.

El equipo de tres expertos independientes ha presentado este viernes su primer informe de manera oral ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, después de las primeras investigaciones en áreas de las regiones de Kiev, Chernígov, Járkov y Sumy, que seguirá ampliando.

Un día antes de que se cumplan siete meses de la invasión rusa de Ucrania, Erik Mose, jefe del equipo de investigación, ha dicho al Consejo que, basándose en las pruebas reunidas por la Comisión de Investigación sobre Ucrania, “ha llegado a la conclusión de que se han cometido crímenes de guerra en Ucrania”.

El equipo de investigadores visitó 27 ciudades y localidades, así como fosas y centros de detención y tortura. También entrevistó a más de 150 víctimas y testigos, y se reunió con organizaciones y autoridades gubernamentales.

Mose ha dicho que al equipo le impresionó especialmente “el gran número de ejecuciones en las zonas” que visitaron, y los frecuentes “signos visibles de ejecuciones en los cuerpos, como manos atadas a la espalda, heridas de bala en la cabeza y gargantas degolladas”.

Según ha añadido, está investigando este tipo de muertes en 16 ciudades y localidades, y ha recibido denuncias creíbles sobre muchos más casos que tratará de documentar. Los investigadores también han “obtenido testimonios coincidentes con malos tratos y tortura, que se llevaron a cabo durante el encierro ilegal”.

En las localidades de Bucha, Hostomel y Borodianka, ocupados durante aproximadamente un mes por las tropas rusas, los investigadores ucranianos encontraron decenas de fosas comunes en las que se habían enterrado los cuerpos de civiles, torturados y asesinados. Desde que los rusos se retiraron de la zona, un grupo de jóvenes voluntarios trabajó incansablemente para exhumar los cuerpos y mandarlos a los médicos forenses que han estado recogiendo pruebas de los crímenes perpetrados por las tropas rusas.

Palizas, descargas y violaciones

Algunas de las víctimas contaron a los investigadores que fueron trasladadas a Rusia y retenidas durante semanas en prisiones. Otras “desaparecieron” tras dichos traslados. “Los interlocutores describieron palizas, descargas eléctricas y desnudos forzados, así como otros tipos de violaciones en dichos centros de detención”, ha dicho Mose.

Según ha explicado, los investigadores también han documentado casos de violencia sexual y de género, y constataron en algunos casos que los soldados rusos eran los autores. Entre estos actos se ha documentado “violencia sexual, tortura y tratos crueles e inhumanos”. “En los casos que hemos investigado, la edad de las víctimas de la violencia sexual y de género oscilaba entre los cuatro y los 82 años”.

La comisión ha documentado una amplia gama de delitos contra niños, según ha añadido Mose, incluyendo menores que fueron “violados, torturados y recluidos ilegalmente”.

A finales de abril, médicos forenses dijeron a The Guardian que habían encontrado pruebas de que algunas mujeres fueron violadas antes de ser asesinadas por las fuerzas rusas. “Ya tenemos algunos casos que sugieren que estas mujeres fueron violadas antes de ser asesinadas a tiros”, dijo Vladyslav Perovskyi, médico forense ucraniano que ha hecho decenas de autopsias a personas de Bucha, Irpín y Borodianka. Al menos dos hombres de la lista de criminales de guerra rusos publicada por la Fiscalía ucraniana están acusados de agresión sexual y violación.

Armas de gran alcance

En su informe al Consejo, Mose también ha señalado el uso por parte de Rusia “de armas explosivas con efectos de gran alcance en zonas pobladas”, lo que, según él, es “una fuente de inmenso daño y sufrimiento para los civiles”.

La ONU ha destacado que varios de los ataques que el equipo ha investigado “se llevaron a cabo sin distinguir entre civiles y combatientes”, incluidos aquellos con municiones de racimo, prohibidas en la mayor parte del mundo en virtud de un tratado de 2008.

Desde el comienzo de la invasión de Moscú, las tropas rusas han sido acusadas de haber utilizado una serie de armas ilegales que han matado a cientos de civiles en la región ucraniana de Kiev, incluidas bombas no guiadas de gran potencia en zonas pobladas, que han destruido al menos ocho edificios civiles. Según las pruebas, las municiones de racimo se lanzaron en zonas donde no había personal militar ni infraestructuras militares.

El trabajo de la comisión podría contribuir, en última instancia, a la labor de los fiscales de la Corte Penal Internacional, que podrían presentar cargos por crímenes de guerra en Ucrania, aunque sigue siendo incierto si Rusia u otros presuntos autores se enfrentarán a la justicia.

Este viernes, las autoridades ucranianas han dicho que han exhumado unos 436 cadáveres en la ciudad de Izium, recientemente recuperada por Ucrania, y que al menos 30 de ellos presentaban signos de tortura. “Este es, por supuesto, un caso nuevo, pero sin duda tenemos la intención de investigar también el caso de Izium”, ha dicho Mose.

Traducción de Icíar Gutiérrez

Naciones Unidas dice que sus investigadores han concluido que Rusia cometió crímenes de guerra en Ucrania, incluidos bombardeos de zonas civiles, numerosas ejecuciones, torturas y espeluznantes actos de violencia sexual.

La exhumación de las fosas comunes en Bucha impulsa la investigación internacional sobre posibles crímenes de guerra

Saber más

La ONU ha priorizado la investigación de las violaciones de los derechos humanos en la guerra y, en mayo, su máximo órgano de derechos humanos encargó a un equipo de expertos que comenzara a trabajar en el país. Desde entonces, los investigadores de la ONU han arriesgado sus propias vidas para recopilar pruebas de los crímenes perpetrados contra la población civil, incluso en zonas todavía amenazadas por las fuerzas enemigas o sembradas de minas.