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Protestas por la discriminación para entrar en Reino Unido según donde te hayas vacunado

Llegadas en el aeropuerto de Heathrow (Londres).

Tom Phillips, Flávia Milhorance, Emmanuel Akinwotu y Jon Henley

Río de Janeiro/París —

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Los requisitos sanitarios para entrar a Reino Unido y la negativa a reconocer las vacunas administradas en gran parte del mundo han causado indignación y desconcierto en América Latina, África y el sur de Asia. Los críticos denuncian que esta política es ilógica y discriminatoria.

El ministro de Transportes de Reino Unido, Grant Shapps, describe las reglas actualizadas de entrada en el país como un “nuevo sistema simplificado para los viajes internacionales”. “El propósito es hacer que viajar sea más fácil”, dice Shapps.

Pero en muchas partes del mundo hay enojo y frustración ante la decisión del Gobierno de reconocer solamente las vacunas administradas en un selecto grupo de países.

Según las nuevas reglas, los pasajeros que hayan completado el esquema de vacunación con Oxford/AstraZeneca, Pfizer/BioNTech, Moderna o Janssen en Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Corea del Sur o un país de la Unión Europea serán considerados “completamente vacunados” y estarán exentos de la cuarentena tras llegar a Reino Unido desde un país con incidencia media que esté en la llamada lista ámbar.

Pero quienes hayan completado su pauta vacunal con esas mismas vacunas en África o Latinoamérica, u otros países como India, serán considerados “no completamente vacunados” y deberán hacer cuarentena durante diez días después de llegar desde un país en la lista ámbar.

¿Pauta completa?

También hay frustración en Europa por la negativa a aceptar como “completamente vacunados” a quienes hayan tenido COVID-19 y después recibido una única dosis de una vacuna con una pauta de dos dosis. En algunos de los países de la UE, como España, se considera que estas personas están completamente vacunadas y tienen permitido viajar libremente dentro del bloque con el Certificado COVID-19 Digital de la UE.

Sin embargo, para entrar a Reino Unido, estas personas, en teoría, también deben realizar una cuarentena de 10 días. Actualmente, las directrices del Gobierno de Reino Unido exigen que los inmunizados con vacunas de dos dosis, como Moderna o Pfizer, hayan completado la pauta de dos dosis “incluso si se han recuperado recientemente de COVID-19 y tienen inmunidad natural”.

Reino Unido relajó sus requerimientos hace unos días: por ejemplo, los pasajeros provenientes de Europa que hayan recibido dos dosis de vacunas diferentes podrán entrar al país sin tener que aislarse posteriormente. Cientos de miles en el continente han recibido combinaciones de vacunas diferentes después de que la aplicación de AstraZeneca fuera suspendida para los grupos de mayor edad debido a la preocupación por los infrecuentes coágulos de sangre.

Protesta india

Pero en medio del creciente enojo en el extranjero a causa de lo que muchos consideran un trato discriminatorio, el político indio Shashi Tharoor anunció la semana pasada la cancelación de una serie de apariciones públicas en Reino Unido en protesta contra la “ofensiva” decisión de exigir a los pasajeros indios completamente vacunados que realicen cuarentena.

“No hay una sola persona con la que haya hablado que no esté enojada por esto. La gente está perpleja”, dice un exasperado diplomático latinoamericano.

“¿Cómo puede ser que la vacuna de Pfizer o AstraZeneca administrada [en Latinoamérica] no sea suficiente para que alguien tenga permitido entrar? No comprendo cómo esto resulta aceptable. Simplemente no puedo entenderlo”, añade. “No puedo explicar qué está detrás de esto. Solo sé que es muy, muy injusto”.

Un diplomático del Oeste de África califica las restricciones como “discriminatorias”. “Ni siquiera es la discriminación lo que más preocupa, sino el mensaje que esto da”, añade.

“En todo el mundo estamos luchando contra la reticencia a la vacunación. Hay todo tipo de desinformación. Cuando dicen que no aceptarán la vacuna de África, dan crédito a esta clase de teorías. Esto solo generará una situación que permitirá que la pandemia se prolongue”.

Ifeyani Nsofor, médico y jefe ejecutivo de una consultora de salud pública en Nigeria, dice: “Reino Unido es uno de los mayores financiadores del programa COVAX y ahora dice que las mismas vacunas que han enviado no serán consideradas. Es triste, es erróneo, es discriminatorio”.

“Para mí, esta es tan solo otra faceta de la desigualdad en la vacunación anti COVID-19. Hemos estado lidiando con el hecho de que los países más ricos están acaparando vacunas; aunque los países más pobres pueden pagarlas, no pueden acceder a ellas”, añade Nsofor.

Golpe para las familias

Los nuevos requerimientos para viajar son un duro golpe a las familias que, a causa de la pandemia, han pasado muchos meses separados de sus seres queridos que viven en Reino Unido.

André Siquiera, especialista en enfermedades tropicales de Río de Janeiro, dice que estaba desesperado por ver por primera vez en un año a su hijo de cuatro años que vive en Londres. Pero las nuevas reglas hacen que sea casi imposible para él viajar a Inglaterra –a pesar de haber completado su pauta vacunal en Brasil, país incluido en la lista roja– ya que tendría que pasar 10 días en un país de la lista ámbar antes de pasar otros 10 días haciendo cuarentena en Inglaterra después de llegar al país.

“Simplemente no hay justificación aceptable respecto a por qué aceptan vacunas administradas en ciertos países, pero no en otros”, dice Siquiera, de 40 años. “No tiene sentido. No hay lógica en esta clase de filtro”. Señala que jamás ha habido tales distinciones para la vacuna contra la fiebre amarilla.

Maiara Folly, académica brasileña residente en Reino Unido, dice que a ella también la han sorprendido las nuevas reglas. “No considero que haya criterio sanitario alguno que justifique esto”, dice Folly, que dirige el thinktank Plataforma Cipó y que, por motivos personales y profesionales, ha estado atenta a las normativas para la entrada de pasajeros a Reino Unido.

“No veo razón alguna más que una cuestión racial, una cuestión de xenofobia”, dice Folly, que teme que muchos colegas académicos provenientes de Brasil –donde más de 80 millones de personas han completado su esquema de vacunación– no puedan asistir a la cumbre climática Cop26 en Glasgow debido a las estrictas reglas.

La profesora Helen Rees, investigadora médica y directora del Comité Asesor de Prácticas de Inmunización para la Región de África (RITAG) de la OMS, llama “desafortunada” a la falta de explicaciones sobre los nuevos requerimientos sanitarios e “inexplicables” a las restricciones.

“¿Hace esto el mundo con otras vacunas? ¿Dice Reino Unido que no reconocerán las vacunas contra la polio provenientes de Pakistán? No. Aceptamos que las vacunas son administradas de forma segura. Si lo que preocupa es que haya nuevas variantes resistentes a las vacunas, eso sucede en todo el mundo. Pero la variante delta está presente en 100 países del mundo y las vacunas funcionan contra la delta”.

Rees dice que espera que esta decisión sea reconsiderada. “No me preocupa que sea definitiva, pero creo que es algo que debe discutirse. Si el mundo comienza a cerrar sus fronteras a los que parecen ser los países más pobres, ¿qué implica eso para la desigualdad? ¿Para los refugiados? No podemos cerrar nuestras fronteras, debemos confiar en las vacunas y debemos confiar en los gobiernos que están administrando las vacunas”.

Tras pedírsele que explique por qué las vacunas administradas en ciertos países son aceptadas mientras que las aplicadas en otros no, un portavoz del Gobierno británico dijo en una declaración: “Nuestra prioridad principal sigue siendo proteger la salud pública y reabrir los viajes de forma segura y sostenible, por lo que los certificados de vacunación de todos los países deben cumplir con los requerimientos mínimos, teniendo en cuenta la salud pública y otras consideraciones más amplias”.

La declaración no deja en claro cuáles son esas consideraciones más amplias.

En respuesta al descontento internacional causado por las restricciones, Reino Unido se ha comprometido a trabajar junto con algunos países para reconocer sus pasaportes sanitarios. El miércoles pasado, el Alto Comisionado de Reino Unido en Kenia dijo en una declaración con el Ministerio de Sanidad keniano que Reino Unido reconoce las vacunas administradas en este país.

La declaración conjunta reconoce que ha habido una “significativa inquietud pública alrededor de los certificados de vacunación”, pero añade que “establecer un sistema para reconocer mutuamente los programas de pasaportes sanitarios lleva tiempo, en especial durante una pandemia sin precedentes”.

Traducción de Julián Cnochaert. 

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Publicado el
26 de septiembre de 2021 - 21:33 h

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