Trump, lastrado por el impacto de su guerra en Irán, anuncia una convención en septiembre ante las legislativas de mitad de mandato
Las perspectivas son malas. Los sondeos muestran que Donald Trump está en mínimos de aprobación. Y la guerra en Irán lanzada el 28 de febrero no termina de resolverse, mientras los precios de la gasolina siguen muy por encima de los de hace cuatro años, si bien han bajado a raíz del alto el fuego y de la circulación parcial de petroleros por el estrecho de Ormuz.
Esos buques que estaban atrapados en el paso bloqueado por Irán y, después, por EEUU, han empezado a insuflar crudo a los mercados internacionales, si bien no está claro que esté habiendo relevo con petroleros entrando en el estrecho ni que, una vez consumido ese crudo liberado después de cuatro meses, los precios vuelvan a dispararse por falta de petróleo en los mercados.
En este contexto, el presidente de EEUU, Donald Trump, ha anunciado este martes que los republicanos celebrarán su primera convención nacional de la historia antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, con el fin de impulsar la participación en unas elecciones que decidirán si el partido mantiene el control del Congreso.
La convención se celebrará en Dallas los días 9 y 10 de septiembre.
Aunque los dos grandes partidos suelen celebrar convenciones durante las campañas presidenciales, Trump lleva tiempo barajando la idea de organizar un encuentro similar este año para centrar la atención de los votantes en un amplio abanico de contiendas por escaños en la Cámara de Representantes y el Senado, ante el riesgo de perder el poder legislativo y tener más difícil llevar a cabo su programa ultra.
Si los demócratas recuperan el control de cualquiera de las dos cámaras, tendrán la capacidad de bloquear la agenda de Trump y poner en marcha investigaciones sobre su administración durante los dos últimos años de su mandato.
Los republicanos cuentan con una mayoría muy ajustada en el Congreso, y el partido en el poder suele perder terreno en las elecciones de mitad de mandato. Y sin Trump en las papeletas, a los líderes republicanos les preocupa que pueda resultar difícil movilizar a sus votantes.
Trump espera que la convención ayude a cambiar esa dinámica, y lleva hablando de ello desde el año pasado.
En un post en Truth Social ha insinuado que los republicanos utilizarían el evento “para mostrar las grandes cosas que hemos hecho desde las elecciones presidenciales de 2024”.
“También tendremos mucho entretenimiento de primera: ¡será un MITIN sin igual!”, escribió Trump.
El Comité Nacional Demócrata consideró la posibilidad de celebrar una convención similar a mitad de legislatura, pero finalmente rechazó la idea.
Los demócratas han afirmado que la convención del Partido Republicano les brindará la oportunidad de vincular a los candidatos republicanos a la Cámara de Representantes y al Senado con Trump, cuya popularidad está en mínimos.
La celebración de la convención en Texas pone el foco en la carrera por el Senado del estado, que enfrenta al candidato demócrata, James Talarico, vilipendiado con bulos por Trump –como que es vegano–, contra el candidato republicano, Ken Paxton.
Paxton es el fiscal general del estado que, con el respaldo de Trump, derrotó al veterano senador John Cornyn en unas primarias a principios de este año.
Los líderes republicanos del Senado temen que el historial de escándalos de Paxton —entre los que se incluyen una relación extramatrimonial, un proceso de destitución y un caso de fraude bursátil que no culminó en condena— pueda socavar su candidatura y convertir una contienda ganable en una sangría de recursos para el partido.
De momento, las encuestas anuncian una contienda muy empatada.
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