Los 70 diplomáticos y empleados de la embajada rusa en Sofía declarados “persona non grata” por el país anfitrión el pasado 28 de junio han abandonado este domingo el territorio búlgaro en dos aviones fletados por Moscú, tras amenazar el Kremlin con romper relaciones si no se revocaban estas expulsiones.
Los vuelos de repatriación han obtenido un permiso especial de la Administración de la Aviación Civil de Bulgaria, ya que el espacio aéreo del país balcánico, al igual que el del resto de la Unión Europea (UE), está cerrado para los aviones rusos en virtud de las sanciones impuestas a Moscú por su invasión de Ucrania.
El ministerio de Exteriores búlgaro anunció el 28 de junio la expulsión de los diplomáticos rusos por “espionaje”. “Tienen vínculos con los servicios de inteligencia rusos y han trabajado contra los intereses búlgaros”, explicó entonces el primer ministro saliente búlgaro, el europeísta Kiril Petkov.
Información de EFE