Las educadoras sociales de La Rioja piden avanzar hacia la implantación del Grado en Educación Social en la Universidad de La Rioja
El 2 de octubre se celebra el Día Internacional de la Educación Social y el Colegio Profesional de Educadoras y Educadores Sociales de La Rioja, CEESRIOJA, aprovecha la fecha para lanzar el mensaje a la sociedad riojana de que la convivencia también se cultiva. “Se cultiva en los barrios, en las familias, en los centros educativos, en los servicios sociales, en la protección de menores, en la salud mental, en la justicia, en los recursos comunitarios, con las personas mayores, con la juventud y allí donde una persona necesita apoyo para volver a encontrar su lugar en la comunidad”.
Y así, explican que “la Educación Social no trabaja únicamente cuando aparece un problema. Su verdadera fuerza está también en prevenir acompañar, generar vínculos, promover autonomía y crear oportunidades antes de que las dificultades se hagan más grandes”. Recuerdan que la profesión ha avanzando en La Rioja con la creación, en 2023 de una escala propia de Educación Social en la Ley de Función Pública, ·lo que supuso un importante reconocimiento, al igual que la creciente presencia de una mirada socioeducativa más centrada en la prevención y en el acompañamiento que en la mera respuesta asistencial“.
Sin embargo, todavía quedan retos importantes. Y así reclaman “plantillas suficientes y estables en protección de menores, el cumplimiento de los ratios profesionales previstos en la Ley 7/2009, una mayor presencia de educadoras y educadores sociales en los servicios públicos, en los centros educativos, en justicia y mediación, una reducción de la precariedad y determinadas externalizaciones, y avanzar hacia la implantación del Grado en Educación Social en la Universidad de La Rioja”
Detrás de estas reivindicaciones, aseguran que hay hay algo más profundo que una demanda profesional: “hay una determinada forma de entender la sociedad. Una sociedad que no espera a que alguien se quede fuera para intervenir. Una sociedad que acompaña antes de que llegue la ruptura. Que escucha antes de que el silencio pese demasiado. Que crea comunidad antes de que aparezca la soledad”. Y es aquí donde precisamente trabajan, “en un terreno cotidiano, muchas veces invisible, donde se construyen la confianza, la participación, la convivencia y la dignidad”. Y es concluyen aseverando que “apostar por la Educación Social es invertir en prevención, derechos, comunidad y futuro”.
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