Cuando un grado de temperatura decide si duermes en la calle

Centro Municipal de Acogida de Logroño, sin plazas por ola de frío

Ester Fernández García

10 de marzo de 2026 20:49 h

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En la madrugada de este martes el termómetro ha bajado hasta los 6 grados en Logroño. Es la cifra que ha decidido que las personas sin hogar de la ciudad tengan que pasar la noche en la calle. Con solo un grado menos en la previsión de AEMET, los recursos municipales, en Centro Municipal de Acogida (CMA) y el Proyecto Alasca, hubieran acogido a estas personas. Hace tres años, el dispositivo de ola de frío de Logroño cambió de extenderse de diciembre a marzo a desestacionalizarse con los 5 grados de temperatura como umbral para decidir cada día si hay o no dispositivo. Actualmente, cuando se prevén más de 5 grados durante la noche, varias personas se queden en la calle aunque haya plazas libres en los recursos habitacionales.

La asociación El Llavero, que trabaja con el objetivo de defender la vivienda como un derecho y no como privilegioo, además de visibilizar metodologías de atención centrada en la persona y desistitucionalización ha denunciado la situación con una alusión directa a la Estrategia Nacional 2023-2030 para la lucha contra el sinhogarismo, que hace hincapié en la necesidad de aplicar políticas de prevención y de atención temprana para evitar la situación de sinhogarismo, así como la importancia de una atención integral y personalizada para las personas que ya se encuentran en esta situación.

Así, han lamentado que el Ayuntamiento de Logroño diga que “en Logroño la gente no se queda en la calle” y que los que están, “están por voluntad propia”. “Eso no es verdad”, denuncian en El Llavero. El protocolo actual marca que el conserje que está por la tarde en el Centro Municipal de Acogida debe mirar en su móvil la previsión de AEMET desde las 8 de la tarde hasta las 8 de la mañana y, si hay 5 grados o menos, poner un cartel en la puerta que señala que hay plazas por ola de frío. Este lunes, sin embargo, como la previsión mínima era de 6 grados, no había cartel.

Cambios en el protocolo

Hace tres años, la Mesa de la Pobreza decidió este nuevo procedimiento con los 5 grados como umbral para determinar si hay o no plazas. Hasta entonces, el dispositivo se extendía de diciembre a marzo, con la disponibilidad del Centro Municipal de Acogida, el Proyecto Alasca y el dispositivo de La Estrella, en el caso de necesitar más plazas, con vales de Cocina Económica para siete días. Ahora, cuando hay menos de 5 grados, se llena el Centro Municipal de Acogida, el Proyecto Alasca y, si se llenan esas plazas, se derivan al Servicio de Urgencias Sociales para aportar una pensión, que necesitan unas 10-15 personas, según cálculos de El Llavero. Sin embargo, cuando hay más de 5 grados, estas personas se quedan en la calle aunque queden plazas sin ocupar en los recursos.

La actual Corporación Municipal ha defendido este nuevo procedimiento, puesto en marcha con su llegada al Ayuntamiento en 2023, al que, según resalta la concejala Patricia Sainz, avala “el aumento de personas atendidas y días de apertura” y defienden que el dispositivo también se pone en marcha “con circunstancias que puedan poner en riesgo la vida de las personas, como olas de calor o fenómenos adversos, como pueden ser fuertes lluvias o viento”. En cuanto al frío, sí señala que “está vinculado a los 5 grados de temperatura porque eso nos permite abrirlo más días al año”, aunque dice que es “un poco flexible”, si bien este mismo lunes con 6 grados de previsión mínima no abrió.

Desde El Llavero visibilizan que “estas personas tienen que estar sobreviviendo, pensando en si van a dormir hoy o no van a dormir”, visibilizan desde El Llavero. Además, no es solo el alojamiento para dormir, que una noche no haya dispositivo de ola de frío significa que tampoco tienen vales para cenar y comer en la Cocina Económica, tal y como denuncian. Las personas en situación de sinhogarismo en Logroño han aumentado en los últimos cinco años, como refleja el informe FOESSA, por lo que, según ven en El Llavero, el protocolo actual no es suficiente.

Antes, podían ser suficientes las alrededor de 44 plazas de Centro Municipal de Acogida, pensadas para largas estancias derivadas de servicios sociales o para cortas de tres días. “Antes, a lo mejor en un mes o dos meses, esas personas ya habían salido a otro recurso habitacional, pero ahora con el problema de vivienda que tenemos, la larga estancia del albergue se alarga y quedan menos plazas libres”. Por su parte, el Ayuntamiento de Logroño no se plantea actualmente cambiar los protocolos: “Después de valorar dos campañas, por ahora entendemos que está cumpliendo perfectamente su función en cuanto a que ha aumentado su cobertura, que es lo importante”, señala la concejala de Servicios sociales.

Hay un albergue infrautilizado mientras la gente tiene que dormir en la calle

Voluntaria de Cocina Económica

Una voluntaria de Cocina Económica no dio crédito cuando los usuarios le contaron una noche que no tenían plaza para dormir esa noche y ella misma fue a preguntar al CMA, donde le explicaron los criterios, que da igual la lluvia o la humedad, sino que lo que decide es la temperatura. “Hay un albergue infrautilizado que se hizo para eso mientras hay gente que duerme en la calle, aquella noche eran 17 que no sabían donde ir”, advierte.

¿Cómo afecta a la salud pasar la noche en la calle? La asociación El Llavero pidió un informe al Hospital San Pedro, que acredita que por debajo de los 10 grados “se podían registrar casos de hipotermia grave, teniendo en cuenta la humedad del ambiente, así como que había que tener en cuenta los problemas cardiovasculares y respiratorios que podían tener las personas”. Es decir, alertan, “es cuanto menos imprudente decir si una persona duerme o no con 5 grados. Con menos de 10 ya estás en peligro”.

Las personas que están en contacto con estas personas cada día dicen estar “enojadas y tristes” y aseguran que es “duro a nivel personal” ver esta realidad. “Los recortes siempre van para los de abajo”, lamenta la voluntaria de Cocina Económica, que también afea al Ayuntamiento decir que “hay personas que están en la calle porque quieren”. Ya está acabando el invierno, “aunque estas personas no desaparecen después”, puntualizan, y piden revertir este protocolo para el próximo año. Para que cada noche no haya personas esperando un cartel en la puerta y un grado de temperatura para saber si tienen un techo bajo el que dormir.

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