Fin del periodo de emergencia e inicio de las obras en la muralla de San Vicente de la Sonsierra

Un técnico trabaja en el derrumbe del entorno de la iglesia de San Vicente de la Sonsierra

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El Gobierno de La Rioja ha procedido a la desactivación del nivel 1 del Plan Territorial de Protección Civil de la Comunidad Autónoma de La Rioja (PLATERCAR) en San Vicente de la Sonsierra, activado el pasado 7 de mayo tras el derrumbe de un tramo de la muralla del recinto histórico. La decisión se adopta tras la finalización de la fase de gestión de la emergencia y la transición hacia la ejecución de las obras de estabilización y recuperación del conjunto afectado.

La activación del PLATERCAR permitió coordinar de forma inmediata todos los medios técnicos y humanos necesarios para proteger a las personas, los bienes y el entorno, bajo la dirección de la Subdirección General de Emergencias y Protección Civil del Gobierno de La Rioja. Durante estas semanas, el trabajo conjunto entre el Ejecutivo regional, el Ayuntamiento de San Vicente de la Sonsierra y los distintos servicios y administraciones implicados ha permitido evaluar la magnitud de los daños, asegurar el entorno afectado y planificar la intervención necesaria para garantizar la estabilidad y recuperación del conjunto patrimonial.

Desde los primeros momentos tras el colapso, técnicos del Servicio de Conservación y Promoción del Patrimonio Histórico Artístico realizaron inspecciones específicas y puntuales, que se sumaron a las ya realizadas de forma periódica en el recinto a lo largo de los últimos años, para determinar el alcance de los daños y analizar las posibles causas del desprendimiento, desencadenado tras un periodo de intensas precipitaciones que provocó la saturación de los rellenos internos del recinto. Asimismo, se efectuó un seguimiento específico de la iglesia de Santa María la Mayor mediante la colocación de testigos de control para verificar posibles afecciones estructurales, sin que se hayan detectado movimientos significativos.

Tras la evaluación técnica de la situación, el Servicio de Conservación y Promoción del Patrimonio Histórico Artístico declaró la pasada semana la urgencia de las obras y asumió el impulso de una intervención de emergencia destinada a garantizar tanto la estabilidad del recinto como la adecuada conservación de uno de los conjuntos fortificados más relevantes de La Rioja. 

Cinco fases para estabilizar y recuperar el conjunto histórico

Las obras de emergencia se desarrollarán a través de un plan de actuación estructurado en cinco fases diferenciadas. La primera de ellas, ya ejecutada tras el derrumbe, ha consistido en los trabajos previos de seguridad, incluyendo el vallado y balizamiento del área afectada, la retirada de elementos inestables con riesgo de desprendimiento y la protección provisional del talud para minimizar los efectos de nuevas lluvias.

Con el acta de inicio de las obras, la intervención entra ahora en su siguiente fase, centrada en el desescombro selectivo de la zona afectada, la recuperación e inventariado de la sillería desprendida para su futura reutilización, la supervisión arqueológica de los trabajos y la evaluación detallada de las afecciones provocadas por el deslizamiento en la muralla y en el entorno de la iglesia de Santa María. Esta fase incluye también la implantación de sistemas de control y auscultación para realizar un seguimiento continuo del comportamiento del terreno y de las estructuras históricas.

Posteriormente se abordará la estabilización del relleno y de los tramos de muralla conservados mediante la ejecución de sistemas de contención específicos. Una vez garantizada la estabilidad de la zona, se habilitarán los accesos y plataformas de trabajo necesarios para acometer las actuaciones en la ladera y se desarrollará una campaña complementaria de investigación geotécnica destinada a profundizar en el conocimiento del subsuelo y definir con precisión las soluciones constructivas más adecuadas.

La fase final estará dedicada a la restauración y recuperación del conjunto, incluyendo la consolidación estructural de la zona afectada, la construcción del nuevo sistema de contención, la reutilización de la sillería original recuperada durante el desescombro, la reposición de elementos arquitectónicos desaparecidos y la restauración de los pavimentos y espacios afectados por el derrumbe y por la propia intervención.

La desactivación del nivel 1 del PLATERCAR marca así el paso de una fase de respuesta ante la emergencia a una nueva etapa centrada en la ejecución de las actuaciones necesarias para garantizar la estabilidad, conservación y recuperación de este enclave patrimonial de referencia en La Rioja.

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