Cuando Spielberg se enamoró de Cádiz: este es el pueblo en el que rodó una de sus películas menos conocidas
El 7 de diciembre de 1941, Japón atacó la base naval estadounidense de Pearl Harbor, forzando la entrada de Estados Unidos en el conflicto de la Segunda Guerra Mundial. Casi simultáneamente, las fuerzas japonesas también invadieron y tomaron el control total de los asentamientos internacionales que había en Shanghái.
Este episodio de la historia conmocionó especialmente a J. G. Ballard, que entonces era un niño de once años que vivía con sus padres en Shanghái. Con el tiempo, Ballard se convirtió en un reconocido autor de ciencia ficción y, en 1984, publicó uno de sus libros más conocidos: El imperio del sol. “En su mayor parte, esta novela se funda en acontecimientos que observé durante la ocupación japonesa de Shanghái y en el campo de prisioneros de Lunghua”, explicó el escritor en una nota al principio de la novela.
El libro, que tenía un tono claramente autobiográfico, pronto llamó la atención de Warner Bros., que adquirió los derechos con la intención de hacer una película. La historia se convirtió en un guion cinematográfico a manos de Tom Stoppard, mientras que la dirección del filme recayó finalmente en Steven Spielberg, fascinado desde pequeño por la II Guerra Mundial y la aviación de la época.
La película se rodó en los Elstree Studios de Inglaterra y en algunas locaciones de Shanghái, pero lo que muchos no saben es que Spielberg y los suyos también viajaron hasta España, concretamente hasta Trebujena, pueblo de la provincia de Cádiz, para rodar algunas escenas de este largometraje de ciencia ficción.
El rodaje en la localidad gaditana
Se dice que Spielberg buscaba la puesta de sol perfecta que serviría del telón de fondo para uno de los escenarios principales de la historia: el campo de prisioneros japonés al que James Graham, el niño protagonista, es enviado una vez lo separan de sus padres tras la invasión japonesa de Shanghái. Así fue cómo el cineasta llegó hasta Trebujena.
En la primavera de 1987, el equipo de Warner Bros. desembarcó en Cádiz para instalarse en la finca “Alvantus”, en las marismas del Guadalquivir. Allí, Spielberg levantó una estación de tren, un aeropuerto, un estadio olímpico y un campo de concentración japonés con un hospital incluido. Durante seis semanas, Trebujena se llenó de cientos de técnicos de Hollywood.
Más de 4.000 niños hicieron el casting para protagonizar la película, pero fue el joven Christian Bale quien acabó consiguiendo el puesto. Además, el largometraje contó con la participación de cientos de extras de Trebujena y otras localidades de alrededor, a los que Spielberg quiso recompensar después. El imperio del sol tuvo su preestreno mundial, exclusivo para los extras, en un cine de Jerez.
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