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El día después de Carmena: el PP cuela a Vox en el Gobierno de la capital

Vox cierra con éxito los pactos municipales con el borrón de Burgos

Fátima Caballero

Vox “es gobierno”. Lo proclamó durante su primer discurso en el Ayuntamiento de Madrid el candidato en las municipales, Javier Ortega Smith, después de horas y horas de negociaciones secretas con el Partido Popular y de contactos también informales con Ciudadanos. El secretario general del partido de extrema derecha, el abogado que ejerció de acusación en el juicio del procés no tiene una concejalía asignada en el postcarmenismo. El pacto que firmaron PP y Ciudadanos para desalojar a Ahora Madrid habla de un gobierno a dos, pero Vox ha firmado otro acuerdo paralelo con el partido de Pablo Casado. “Les iremos anunciando en las próximas semanas cómo se concreta” el papel que tendrán en el consistorio, aseguraba Ortega Smith a la prensa antes de la sesión de investidura.

El partido de Abascal había mantenido el suspense hasta que en la madrugada del sábado, el portavoz de Vox en el Congreso de los Diputados, Iván Espinosa de los Monteros, anunció la fumata blanca a su manera. En un tuit apuntaba: “Pues finalmente parece que hay acuerdo...”

Sin sus votos, no era posible el gobierno de derechas, por más equilibrismos que haya ensayado Ciudadanos durante la última semana. Finalmente el sí de Vox permite al Partido Popular recuperar la Alcaldía de Madrid, la más importante del país, tras un valle de cuatro años de Manuela Carmena. Una administración que gestiona un presupuesto anual de en torno a 5.000 millones de euros, será gobernada por primera vez por tres partidos diferentes: PP, Ciudadanos y Vox.

José Luis Martínez-Almeida tomó el bastón de mando de la mano de su antecesora, Manuela Carmena, que hizo una reinvidación de la “democracia que hay que cuidar”.

Que el apoyo de Abascal tendrá contrapartidas ya solo lo niega Ciudadanos. El PP hace semanas que lo ha asumido. El reparto de cargos para Vox se hará, han dicho, teniendo en cuenta los resultados electorales de la formación que obtuvo cuatro concejales, después de que las áreas para Ciudadanos hayan quedado definidas este viernes.

Pese a que Ciudadanos sigue negando el evidente pacto a tres, Begoña Villacís será la vicealcaldesa en un gobierno en el que Vox tendrá su propia cuota de poder. Desde el Partido Popular han hablado de presidencias de juntas de distrito y de segundos escalafones en áreas con concejales del PP: “tendrán concejalías delegadas, que quiere decir que dependerán de nuestros ediles”, intentaban aclarar este sábado fuentes del entorno de Almeida.

Tanto una opción como la otra significa que el partido de Santiago Abascal va a manejar presupuesto público por primera vez desde su nacimiento en 2013. En Madrid pero también en otras muchas ciudades en las que su apoyo a PP y Ciudadanos se va a traducir en reparto de poder para sus concejales y capacidad de gestión en las áreas que asuman.

Las juntas de distrito en Madrid tienen capacidad ejecutiva. Gestionan los polideportivos, los centros culturales o las escuelas infantiles, entre otras funciones, además de manejar presupuesto para obras públicas y pueden plantear iniciativas de movilidad. Ciudadanos cumpliría así su pretensión de no sentarse en una Junta de Gobierno con la formación de extrema derecha, evitando así la foto del tripartito. Aún así, los de Santiago Abascal tocarán igualmente poder.

Tal y como se desprende del acuerdo suscrito por los populares y Ciudadanos, el Partido Popular asumirá la presidencia de Centro, Arganzuela, Salamanca, Chamartín, Tetuán, Chamberí, Fuencarral-El Pardo, Moncloa-Aravaca, Carabanchel, Usera, Puente de Vallecas y Moratalaz. De ahí saldrán presumiblemente las juntas de distrito para Vox.

Madrid se convierte por tanto en la administración más importante en la que Vox va a tener poder real, antes de que se definan los gobiernos autonómicos que a día de hoy se negocian, entre ellos el de la Comunidad de Madrid.

El nuevo alcalde popular proclamado este sábado, José Luis Martínez-Almeida, ha reconocido en su primer discurso como regidor madrileño que gracias al “superávit” en las cuentas del Consistorio de Manuela Carmena podrá realizar su “revolución fiscal” y “bajar impuestos” en su nueva etapa al frente de la ciudad.

La gestión del Gobierno de Carmena ha dejado un ayuntamiento más que saneado. En cuatro años la deuda ha disminuido un 54%, reduciéndose en más de 3.000 millones de euros y se han cerrado los ejercicios en positivo con superávits del millar de euros. El endeudamiento de la ciudad se encuentra hoy en los mismos niveles que en 2004, cuando ostentaba el cargo un alcalde del PP, Alberto Ruiz Gallardón. Gallardón se proclamó alcalde en 2003 e incrementó la deuda 800 millones en solo un año. Cinco mil millones en dos mandatos.

A su vuelta al Gobierno de la capital, el PP se va a encontrar con menos restricciones presupuestarias de las que tuvo Carmena con el Gobierno de Mariano Rajoy por la Ley de Estabilidad presupuestaria. Almeida también inaugurará numerosas infraestructuras ya en marcha como el estadio de Vallehermoso o 13 escuelas infantiles.

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